Por Adela Navarro
Bello.
Cien días le tomó al Fiscal General
de la República, Alejandro Gertz Manero, tomar control de lo que fue la PGR e
iniciar las investigaciones sobre el que se presume es el sexenio con más
señalamientos de corrupción en tiempos modernos, el encabezado por Enrique Peña
Nieto entre 2012 y 2018.
El informe
que ofreció Gertz Manero confirma la
nueva dinámica en la ahora Fiscalía General de la República. Aun cercano al
Presidente Andrés Manuel López Obrador, el Fiscal General sí está investigando
la corrupción que el mandatario nacional ha diluido de su discurso pero que fue
fundamental durante la campaña por la Presidencia de la República: los ya
representativos casos de ilícitos que durante la administración priista de Peña
Nieto, fueron denunciados desde el periodismo de investigación y la sociedad
civil, y pobremente indagados en el ámbito de la procuración de justicia, en
efecto, los referidos casos de la Estafa Maestra y Odebrecht.
Definitivamente el iniciar investigaciones de manera
correcta sobre esos dos casos, paradigmas de la corrupción en el sexenio
pasado, será la principal evidencia de un cambio de rumbo en la procuración de
justicia de este país a partir de la FGR. Demostrará el Fiscal que el único
interés de la institución que encabeza y en la cual estará por un periodo de
nueve años, es la justicia. Así, la justicia sin distingos de partidos, de
gobiernos, de personas, de políticos o partidos.
Es innegable que tal acción podría
ser la entrada al combate a la impunidad, especialmente a la impunidad política
que ha imperado en el país, como lo acierta en su informe Gertz Manero, desde
la creación de lo que fue la PGR en el sistema presidencialista mexicano, donde
fue la institución utilizada para castigar a detractores, proteger a aliados
del Gobierno, y gozar de sus recursos y bienes por parte de quienes ahí
laboraron.
El Fiscal refirió respecto del caso Odebrecht, sobre
el cual periodistas de investigación revelaron redes de corrupción entre esa
compañía brasileña y el Gobierno de Enrique Peña Nieto, a partir de
declaraciones en tribunales de Brasil, transferencias bancarias, relaciones de
negocios y contratos, que dentro de 60 días se judicializaría el caso, en el
cual Gertz Manero detecta maquinación delictiva y la investigación del delito
de delincuencia organizada.
De la Estafa Maestra, también una
investigación periodística que estimó un daño al erario de arriba los 7 mil
millones de pesos a través de once secretarías de Estado, particularmente la ex
Secretaría de Desarrollo Social, Universidades y empresas fantasma, el Fiscal
General de la República ha dicho que se trata de un posible daño por 5 mil 875
millones de pesos en una colusión de funcionarios con un interés delictivo
coordinado, un “saqueo maquinado desde el poder público”. Refirió que en este
caso, su equipo ha debido reestructurar toda la investigación existente, “desde
la perspectiva de delincuencia organizada… un posible delito de Estado
encubierto por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público” entre otras
secretarías, y se ha comprometido a “investigar esta hipótesis criminal”.
De las
palabras del Fiscal se entiende que los
mexicanos que denunciaron estos actos de corrupción durante la pasada
administración no estaban equivocados, que efectivamente se trató de un sexenio
en el cual maquinaron un saqueo desde el poder público. Así de contundente,
Gertz Manero le puso cifra al desfalco. Más de 5 mil millones de pesos.
Se entiende que para el Fiscal no ha
sido fácil pero sí laborioso. A partir que tomó posesión del cargo, los
ordenamientos legales le proveen de un año para reorganizar la FGR y hacerla una
entidad eficiente, autónoma, que verdaderamente combata la impunidad en todos
sus niveles.
Nos hemos enterado también a través
del Fiscal, que el Gobierno federal de Andrés Manuel López Obrador, ha
presentado 12 mil 700 denunciar por actos de corrupción, y que las principales
instituciones denunciantes son la Comisión Federal de Electricidad, Petróleos
Mexicanos, la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, la
Secretaría de Hacienda y Crédito Público, así como la Consejería Jurídica de la
Presidencia de las República. De esos casos, se han judicializado 400 y ha
habido 620 detenidos.
También por
el informe del Fiscal confirmamos que lo
que fue la PGR solo servía como agencia de colocaciones para funcionarios de
alto nivel, que no había sistema de investigación y el rezago era alarmante,
que fue utilizado el presupuesto para beneficiar a los amigos y que los
funcionarios vivieran con las mayores comodidades posibles, por ejemplo que en
2013 compraron un avión Bombardier Challenger 605, de esas aeronaves que gustan
a las personas de negocios, en 19.5 millones de dólares, cuando el precio real
en el mercado internacional era (en el año de la adquisición) de 15.5 millones
de dólares. Aparte del sobre precio, se desprende que tal avión no era necesario
para la que fue la PGR.
De hecho la flotilla aérea encontrada
por Gertz Manero, que constaba de 35 helicópteros y 17 aviones, ha sido
reducida en un 74 por ciento.
De cuatro
mil policías en la ahora Fiscalía, 800
estaban comisionados a servir como escoltas de altos empresarios y otros
beneficiados, de esos, dice Gertz, han “recuperado” 230. Gastaban en todo en la
PGR y comprobaban poco. Se excedían en viáticos, pago de servicios,
reparaciones, no había ningún sistema de control de gastos.
En la PGR
que durante el sexenio de Enrique Peña Nieto la encabezaron cuatro personas,
Jesús Murillo, Arely Gómez, Raúl Cervantes y Elías Beltrán, en ese orden, no había siquiera un oficialía de partes,
por tanto no había un sistema para el tratamiento de las denuncias presentadas,
ni la apertura de carpetas, los casos judicializados, los agentes ministeriales
encargados de los mismos. Nada. De ahí que en el informe de los cien días del
Fiscal, revelara que se encontraron con 300 mil averiguaciones previas sin investigar,
21 mil órdenes de aprehensión sin cumplimentar, 28 mil mandamientos
ministeriales incumplidos y 3 mil dictámenes no emitidos, entre otros números
de la impunidad institucional que se ponderaba en la PGR.
La impunidad que ha respirado México
en los últimos años no era gratuita. La PGR era una institución al servicio del
Presidente de la República y para disfrute de sus colaboradores.
En el nuevo marco de la FGR, la
propuesta de Gertz es elaborar un nuevo código penal, incorporar todos los
delitos que se han incluido a través de distintas leyes, promover la
imprescriptibilidad de los delitos graves, combatir la reincidencia, compactar
los tiempos procesales, ponderar el derecho de las víctimas y la reparación del
daño.
A cien días
de tomar posesión como Fiscal General de la República, con responsabilidades y
obligaciones establecidas, Alejandro
Gertz Manero tiene la enorme oportunidad de acabar con lo que más afecta a los
mexicanos, la impunidad, la injusticia.
Los casos Odebrecht y Estafa Maestra,
entre otros por él seleccionados, son coyunturales en el combate a la
corrupción. Ver a ex funcionarios de alto nivel juzgados por ello, encarcelados
incluso, no solo abonaría al estado de derecho del que se ha carecido en
México, sino dará certidumbre a la sociedad sobre una institución como la
Fiscalía, que no termina de transitar a la total independencia.
Empezar por
el sexenio de Enrique Peña Nieto, el de la “maquinación delictiva”, aun sin la
consulta presidencial sino por el solo hecho de hacer valer la ley y hacer
justicia, será un buen inicio para la Fiscalía General de la República… por lo
pronto.
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