Por Álvaro
Delgado.
Germán Martínez suele durar poco en
sus cargos: Sólo diez meses estuvo como secretario de la Función Pública con
Felipe Calderón, año y medio como presidente del Partido Acción Nacional (PAN),
tres meses como senador de Morena, y menos de medio año como director del IMSS,
con Andrés Manuel López Obrador.
Salvo que decida buscar la
candidatura a gobernador de Michoacán, en 2021, el cargo de senador que
seguramente retomará sería la responsabilidad en la que más podría durar
Martínez Cázares, ya que la actual Legislatura concluye hasta 2024.
Martínez resultó ser la primera baja en el gabinete
de López Obrador, por renuncia, no por despido, tal como lo hizo cuando, en
septiembre de 2007, se separó de la Secretaría de la Función Pública tras sólo
diez meses como titular.
Dicho por el
propio Martínez, Calderón le dio la instrucción de relevar en el PAN a Manuel
Espino, quien enfrentó un embate desde el gobierno federal que lo obligó a
dimitir y se materializó el primer “dedazo” del sexenio.
Asumió la
presidencia del PAN, en diciembre de 2007, y duró hasta el 5 de julio de 2009 —
año y medio–, cuando sufrió una contundente derrota de la elección intermedia
en el sexenio de Calderón, a quien pretendió suceder en la Presidencia de la
República, pese a que el favorito era Juan Camilo Mouriño.
“Con algunos
de mis colaboradores había soñado convertir ese día lleno de triunfos en mi
primer paso jubiloso rumbo a la candidatura del PAN a la presidencia de la
República. ¡Claro que por un momento me imaginé competir con Juan Camilo
Mouriño, por suceder al presidente Calderón…! Pero esa noche transité abatido
por las calles desiertas de la ciudad de México desde el edificio del CEN del
PAN en Coyoacán, rumbo a Chapultepec”, escribió Martínez al narrar cuando se
dirigía a entregar su renuncia a Calderón, en Los Pinos.
Al hacer pública su renuncia,
Martínez alegó “ética de la dimisión” y desde entonces se retiró de la
política, pese a que pretendió volver a ejercerla en el PAN. Al ser marginado,
decidió sumarse a la candidatura de López Obrador, quien lo hizo senador y, al
iniciar el gobierno, director general del IMSS.
Cinco meses y 21 días después de
ejercer ese cargo, y tras una dura crítica a la austeridad impuesta por la
Secretaría de Hacienda, que en realidad es decisión de López Obrador, Martínez
Cázares renunció al cargo.
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