Por Ricardo
Ravelo.
Las investigaciones por la enorme
corrupción que prohijó Graco Ramírez durante su Gobierno ya alcanzaron al menos
a una veintena de colaboradores suyos, a quienes se les acusa de malversación
de fondos y de ejercicio indebido del servicio público.
El ex
mandatario –de quien se asegura que se la pasa entre Cancún y Houston, Texas –ya es investigado por enriquecimiento
ilícito, abuso de autoridad, actos de corrupción y ejercicio indebido de
funciones, entre otros delitos, tanto a nivel estatal como federal.
Y se asegura que irá a la cárcel: “El
ex Gobernador no quedará impune, irá a prisión”, sostiene una fuente consultada
en el Gobierno de Morelos, quien está a cargo de integrar las múltiples
carpetas de investigación cuyo contenido da cuenta de la descomunal corrupción
con la que Graco Ramírez gobernó el estado de Morelos.
Su herencia en Morelos es una de las
más críticas de que se tenga memoria en el estado:
Un elevado índice de violencia,
además de extorsiones, asesinatos, balaceras tanto de día como de noche en
bares, cantinas y en la vía pública, ejecuciones a mansalva, robos con
violencia, entre otros delitos de alto impacto, es el legado que dejó el ex
Gobernador Graco Ramírez en el estado de Morelos.
La gobernabilidad se complica para
Cuauhtémoc Blanco debido a que Morelos no respira paz social. En siete meses de
Gobierno, los homicidios ya son incontables en la tierra de Emiliano Zapata y
cada vez la saña es mayor, pues el crimen organizado lo mismo ejecuta a mujeres
en la calle que descuartiza a sus rivales y rafaguea a personas en el interior
de un bar hasta donde los sicarios arriban en busca de sus enemigos. No les
importa llevarse entre las patas de los caballos a innumerables vidas
inocentes.
Y si se trata de la corrupción hay
que sorprenderse con las cuentas negras que dejó Graco Ramírez, pues ahora se
sabe que más de 95 por ciento de la obra pública se realizó mediante
adjudicaciones directas que beneficiaron a familiares, amigos y compadres, en
tanto la deuda del estado se elevó a más del 80 por ciento. Lo más grave es que
en muchos casos las obras no fueron terminadas, pero sí fueron pagadas en
tiempo y forma.
Mientras el
Gobernador Blanco se bate entre la violencia y la corrupción heredadas por su
antecesor, Graco Ramírez permanece
intocable. Se afirma que vive cómodamente en un lujoso espacio en Cancún –bajo
la protección de su policía, Alberto Capella, ahora responsable de la seguridad
en Quintana Roo, aunque también se asegura que con frecuencia se le ha visto en
Houston, Texas, atendiendo sus negocios.
Cuauhtémoc Blanco batallará y mucho
para devolverle la tranquilidad a Morelos y este resulta ser un objetivo muy
difícil de alcanzar: tras el cierre del sexenio anterior en Morelos operaban
siete cárteles, según había reconocido Alberto Capella poco antes de que
concluyera el sexenio de Graco Ramírez.
Apenas en
febrero de este año, tanto el Gobernador
Cuauhtémoc como su jefe de seguridad en el estado, José Antonio Ortiz
Guarneros, aceptaron que en la entidad cinco cárteles se disputan a sangre y
fuego el negocio del tráfico de drogas.
Se trata
–según dijeron las autoridades –de los cárteles “Los Rojos” (Este grupo lo
encabeza Santiago Mazari, “El Carrete”) y opera en la región sur del estado;
“Grupo Independiente”, su asiento es el municipio de Cuautla; “Cártel de
Jalisco Nueva Generación” (CJNG) domina en Cuernavaca; el “Cártel del Golfo”
tiene su base en los altos de Morelos; la “Familia Michoacana”, controla el ala
oriente; “Guerreros Unidos” y el Cártel del Pacífico Sur.
Todos estos grupos criminales
alcanzaron poder durante el Gobierno de Graco Ramírez, pero el capo consentido
del entonces gobernador perredista, según la vox pópuli, fue Santiago Mazari,
mejor conocido en el mundo del hampa como “El Carrete”, a quien nunca se quiso
detener a pesar de que en Morelos todo el mundo sabe en qué municipios se
esconde.
El famoso “Carrete” –uno de los
hombres más violentos del crimen organizado –está muy bien relacionado con la
política: es sobrino del exdiputado Alonso Miranda Gallegos quien, a su vez, es
primo de Jorge Miranda, ex Alcalde de Amacuzac, el terruño donde nació el capo
y jefe del cártel de Los Rojos.
Si cualquier viajero arriba a Cuernavaca
u otro municipio y pregunta por Nazario Mazari de inmediato la gente pregunta:
¿Se refiere usted al “Carrete”? Y enseguida le dicen que lo puede encontrar en
Amacuzac o bien en cualquiera de sus escondites: Zacatepec, Jojutla, Puente
Ixtla, Miacatlán, Tetecala, Coatlán del Río y Xochitepec.
Santiago Mazari tiene un poder
corruptor tan fuerte como su capacidad de generar violencia. Durante el proceso
electoral de 2018,
por ejemplo, “El Carrete” financió las
campañas políticas de al menos once presidentes municipales. Informes de
inteligencia sostienen que el capo repartió un millón de pesos por cada
candidato. Y con cada uno negoció algo: que le permitieran imponer al jefe de
la seguridad del municipio o bien que le otorgaran la obra pública.
Esto explica que Graco Ramírez no
gobernó en todo el estado: cogobernó con el crimen organizado. Pero en las
mismas circunstancias está Cuauhtémoc Blanco, de ahí el elevado nivel de
violencia que ha convertido a Morelos en un campo de batalla del narco.
El
narcotráfico en Morelos tiene larga historia. A finales del siglo pasado fue Amado Carrillo el capo de capos. Vivía
en una fastuosa hacienda en el municipio de Tetecala, donde lo más imponente es
la barda que rodea a la propiedad: mide unos diez metros de alto, sus muros
emulan a los monumentos del imperio romano que datan de más de 3 mil años.
Carrillo Fuentes vivió al cobijo de
gobernadores, uno de ellos fue Jorge Carrillo Olea, de quien se aseguró era
vecino del capo sinaloense. Después arribaron otros personajes de infausta
memoria: Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”, Arturo Beltrán Leyva, “El
Barbas”, ejecutado en un lujoso departamento que se ubica frente a la zona
militar, entre otros capos de leyenda.
En Morelos no sólo el crimen
organizado echó raíces durante el Gobierno de Graco Ramírez: también fue un
sexenio que prohijó la corrupción entre familiares, amigos, socios y compadres.
Eso sí, le quedó a deber a todo el mundo y siempre argumentó que su Gobierno no
tenía dinero para cubrir las deudas. Al cierre de su gestión pagó lo que quiso.
Ante el
desastre de su Gobierno –se robaron el
dinero a manos llenas, consignan algunas de las acusaciones –Graco Ramírez se
blindó: nombró al notario público Uriel Carmona Gándara, su incondicional, como
Fiscal General del estado por un periodo de nueve años.
Es claro que Graco Ramírez quiso
mantener protegidas sus espaldas y la de sus familiares y seguir impune. Sin
embargo, el blindaje no ha impedido que sea investigado a través de la Fiscalía
Anticorrupción.
De acuerdo
con Juan Salazar Núñez, Fiscal anticorrupción del estado de Morelos, el ex Gobernador y al menos 35
colaboradores están bajo investigación tanto en el estado como a nivel federal.
De acuerdo
con el funcionario, se investiga al ex
mandatario, ex secretarios y otros funcionarios de alto nivel, a quienes ya se
les han asegurado inmuebles durante la ejecución de varios cateos realizados en
las últimas semanas.
Por ello, la ex Secretaria de Obras Públicas,
Patricia Izquierdo Medina y el ex titular de la Secretaría de Desarrollo
Sustentable, Topilzin Contreras Macbeth, así como otros tres ex funcionarios de
la administración de Graco Ramírez fueron vinculados a proceso por el presunto
delito de ejercicio ilícito del servicio público, informó la Fiscalía
Especializada en Combate a la Corrupción.
Fue el juez de primera instancia de
Control, Juicio Oral y de Ejecución, Daniel Adán Rodríguez Apac, quien dictó la
vinculación a proceso contra los ex funcionarios estatales, después de que la
Fiscalía Anticorrupción presentó pruebas que son consideradas como fehacientes.
A ellos se les integró la carpeta de investigación FECC/150/2018-12 que tiene
que ver, entre otros presuntos ilícitos, con la construcción de una planta de
valorización de residuos sólidos urbanos, ubicada en Jiutepec, por la que se pagaron
más de 34 millones de pesos y no fue terminada ni se encuentra activa.
La carpeta
referida incluye obras públicas por
montos cuantiosos que no fueron licitadas y ahora se sabe que durante el
Gobierno de Graco Ramírez más del 95 por ciento de las obras no se concursaron
porque presuntamente fueron entregadas a familiares, presuntos socios, amigos y
compadres.
Se asegura en el Gobierno de Morelos
que se aplicará la ley a quienes hayan incurrido en malversación de fondos y
que Graco Ramírez no quedará impune y pagará por sus fechorías.
–¿Procederán
en contra del ex Gobernador Graco Ramírez? –se le preguntó a una fuente del
Gobierno de Morelos, quien tajante respondió:
–Graco irá a
la cárcel.
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