Por Mathieu
Tourliere.
El gobierno de Andrés Manuel López
Obrador considera que la relación bilateral con Estados Unidos es la “principal
prioridad de la política exterior”, y que negociará con Washington la
legalización de las drogas en México, así como sobre los “fenómenos
migratorios” y los temas de delincuencia transnacional.
En el Plan Nacional de Desarrollo
(PND), la hoja de ruta que se seguirá durante el sexenio, el gobierno resaltó
que, entre los “problemas comunes” de México y Estados Unidos destacan “sin
duda los fenómenos migratorios de Sur a Norte, las situaciones adversas que
viven en el país vecino y las expresiones de la delincuencia transnacional: el
tráfico de personas y el trasiego de armas, drogas ilícitas y divisas”.
El PND recalca que la política exterior de AMLO
aspira a la “recuperación de los principios” que los gobiernos mexicanos
siguieron durante el viejo régimen priista, hasta que “el ciclo de gobiernos
oligárquicos y neoliberales conllevó a su liquidación”.
Estos principios se resumen en el
lema juarista “El respeto al derecho ajeno es la paz”, el cual implica respetar
los principios de no intervención en los asuntos de otros países, a la
autodeterminación de los pueblos, la solución pacífica de los conflictos o la
cooperación para el desarrollo.
Si bien
menciona en un párrafo la “pertenencia histórica y cultural” de México a
América Latina y el Caribe –resalta una
disposición “especialmente marcada” de impulsar los intercambios con los países
de Centroamérica–, el PND se enfoca principalmente en la relación con Estados
Unidos.
Tras definir que dicha relación “está
marcada por una historia de invasiones, despojo territorial e intervenciones”,
el documento recuerda que México forma parte del T-MEC, que doce millones de
mexicanos viven en el vecino país del norte y que un millón de estadunidenses
residen en el país.
El gobierno
de AMLO anunció que dejará de cabildear
en Estados Unidos para modificar leyes y normas migratorias –lo que calificó
como “prácticas intervencionistas injustificables y perniciosas” –, y que en
cambio defenderá a los mexicanos que residen del otro lado de la frontera a
través de los consulados y “con respeto a la soberanía del país vecino”.
En la política de drogas, el PND
sostiene que el gobierno aspira a “levantar la prohibición” de las drogas
ilícitas y enfocarse en el tratamiento de las adicciones, aunque reconoce que
ello “debe procurarse de manera negociada, tanto en la relación bilateral con
Estados Unidos como en el ámbito multilateral, en el seno de la ONU”.
Según el
PND, durante los gobiernos “neoliberales”
prevalecieron “las actitudes sumisas, la incoherencia y el extremado
pragmatismo en materia de política exterior, del manejo entreguista, depredador
y corrupto de la conducción económica”.
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