Por Andrea
Vega y Manu Ureste.
Durante
más de 30 años, el gobierno de México ha trasladado la responsabilidad y los
costos de la distribución de medicinas a empresas especializadas, que
aprovecharon la oportunidad para invertir en infraestructura y logística que
les permitió tener un negocio sólido.
Pero, ahora
el gobierno de Andrés Manuel López Obrador decidió hacerse cargo de la
distribución de los medicamentos, argumentando que esta decisión es para evitar
posibles actos de corrupción, como inflar los precios de las medicinas y
prácticas monopólicas, y también para recortar los elevados costos que se
generaban en la adquisición y distribución de los fármacos.
El Ejecutivo
está diseñando un nuevo esquema de distribución, en el que la Secretaría de
Hacienda encargó al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que asuma la
responsabilidad de repartir las medicinas en todo el país, informó en una nota
El Universal.
Lo
anterior quedó refrendado el pasado 5 de junio, cuando se publicaron las bases
de la licitación para la compra consolidada de medicamentos para el segundo
semestre de este 2019. Con la nueva licitación, cuyo fallo está previsto para
el próximo 20 de junio en un proceso “abreviado”, los fabricantes entregarán
directamente los medicamentos en siete almacenes de la zona metropolitana de la
Ciudad de México, y después de la entrega, el gobierno será 100 % responsable
de los fármacos.
De esta
forma, se rompe con el esquema anterior, en el que, hasta noviembre pasado,
eran los distribuidores quienes compraban los medicamentos a los fabricantes,
los repartían, y luego pagaban a los laboratorios, en una especie de
financiamiento al sector público.
Asesores en
temas de logística sanitaria, integrantes de la industria farmacéutica y
especialistas en el tema mostraron su preocupación sobre el cambio de esquema,
argumentando que tal y como publicó Animal Político el 31 de mayo, el IMSS no
tiene la infraestructura, el transporte especializado, ni el presupuesto, para
repartir fármacos en todo el país.
Jacobo
García Villarreal, especialista en Políticas de Integridad y Compras Públicas
de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE),
explica que los medicamentos, por sus características inherentes, pueden
requerir ciertas condiciones especiales, por ejemplo, de temperatura. Además,
pueden tener términos de caducidad que obligan a la oportunidad en su
distribución.
“Sería
importante, por eso, conocer públicamente cuál es el plan para la distribución
y su relación costo-beneficio con respecto a otras alternativas posibles. Por
ahora, lo que sabemos es lo que ha circulado en los medios, que es que
aparentemente el IMSS llevará a cabo la distribución y, desde luego, surge la
pregunta de si el IMSS tiene las capacidades y los medios para hacerlo
cumpliendo los cuatro criterios básicos en esto: oportunidad, eficiencia,
calidad y suficiencia”.
Rafael
Gual, director de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma),
señaló en entrevista que la primera preocupación de su sector es el tiempo en
el que deben fabricar y entregar mil millones de piezas de medicamentos en los
próximos seis meses que restan del año, lo que equivale a 166 millones de
fármacos al mes, el 16 % del total.
“(El
gobierno) nos ha dicho que la magnitud de la primera entrega en el primer mes
sería 15 o 20 % del total de los productos. Esto supone que muchos medicamentos
deberán estar listos en muy corto plazo de tiempo, ya que, desde el primer
fallo de la licitación hasta la entrega, son solo 10 días. Por lo que solo
podrán cumplir quienes ganen la licitación y cuenten con el producto ya
fabricado en plaza”.
Sin embargo,
Gual explicó que por lo general los laboratorios empiezan a fabricar hasta
que ganan una licitación, por lo que quizá no podrían entregar en los primeros
días de julio, tal y como pidió la Secretaría de Hacienda como requisito para
participar en la licitación consolidada para este segundo semestre del año.
“Una vez
que se gana la licitación, es cuando se importa la materia prima del producto,
se hacen las pruebas de calidad, y luego la fabricación del medicamento. Y para
eso se necesitan entre dos y tres meses”, señaló el director de Canifarma
Los riesgos
en el transporte.
A la
industria farmacéutica tampoco le convence las novedades en la distribución,
especialmente el anuncio de que será el IMSS la institución que la asumirá, ya
que los medicamentos requieren condiciones muy especiales de conservación y
traslado con las que el Seguro Social no cuenta hasta ahora debido a que es una
institución que nació para dar servicios de salud, y no para distribuir
medicinas.
Por ejemplo,
se requiere de una flota de camiones frigoríficos para mantener durante todo
el traslado la cadena de frío, con el fin de que los fármacos no se
descompongan, no pierdan su efectividad, y, sobre todo, no afecten a la salud
de los pacientes.
Además, según
el reglamento de Insumos para la Salud y la NOM-059-SSA1-2015, los transportes
que se utilicen para la distribución deben reunir condiciones muy específicas,
como estar construidos con materiales resistentes a la corrosión, lisos,
impermeables, no tóxicos, y que puedan limpiarse con facilidad.
En caso
de necesitar equipamiento con cámara de refrigeración, deberán usar un control
gráfico de temperatura. El vehículo tendrá que reunir los requisitos y
condiciones de seguridad para evitar desvíos o robos de los productos. Y los
operadores deberán estar capacitados en el manejo de insumos para la salud, así
como para aplicar medidas de emergencia ante eventualidades y accidentes.
Todo lo
anterior, para evitar casos recientes como el que denunció Adrián Quiroz,
presidente de la organización civil Derechohabientes Viviendo con VIH/SIDA del
Instituto Mexicano del Seguro Social.
Quiroz
señaló que los antirretrovirales para los usuarios del seguro popular están
llegando a la Clínica Condesa y de ahí se están distribuyendo en camionetas de
los diferentes estados y hasta en ambulancias a los diferentes puntos de la
República, “con riesgo de que no se conserven a la temperatura adecuada y hasta
de que se los roben, porque estamos hablando de cargamentos que valen millones
de pesos”.
“La
cuestión aquí es que transportar medicamentos no es transportar cualquier otro
producto -enfatizó por su parte Rafael Gual, de Canifarma-. Es decir, se
requiere de un cuidado muy especial. Y por eso nos preocupa que se haya
deslindado de este proceso a la industria farmacéutica para que los medicamentos
lleguen a los destinatarios a tiempo y en condicones óptimas”.
Las
exigencias para el almacenaje.
Otro aspecto
crítico es el almacenaje de las medicinas. Sobre este punto cabe precisar que,
si bien para el próximo semestre el gobierno comprará mil millones de piezas de
medicamento, lo común es que para un año se lleguen a comprar hasta 2 millones
400 mil fármacos, los cuales hay que guardar en almacenes equipados con alta
tecnología para conservarlos en condiciones óptimas hasta su distribución y
llegada final al paciente.
Y en este
punto, el sector farmacéutico también tiene muchas dudas. Un asesor de la
industria de logística sanitaria expuso que, actualmente, el almacén más grande
de productos farmacéuticos en el país es uno que da servicio al Instituto de
Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).
Este
almacén tiene 25 mil metros cuadrados y más de 100 unidades de transporte con
capacidad de manejo de red fría (camiones de 16 toneladas y camionetas de 5 y
3.5 toneladas), pero apenas mueve mensualmente alrededor de 20 millones de
piezas al mes. Una cifra que está lejos de los 166 millones de piezas de
medicamentos que se deberá almacenar y distribuir al mes, en el próximo
semestre de este año.
“Es decir, se
necesitaría, al menos, 10 almacenes como ese y alrededor de mil unidades de
transporte con red fría para hacer el abastecimiento de todos los fármacos”,
señaló el asesor, quien pidió el anonimato.
Además, la
Norma Oficial Mexicana NOM-059-SSA1-2015 establece que los almacenes deben
contar con un sistema de gestión de riesgos de calidad, con personal
calificado, con equipos y procesos (cámaras frías, refrigeradores,
congeladores, transportes, sistemas computarizados, entre otros) y control de
productos devueltos.
Además, la
Ley General de Salud establece que en los almacenes farmacéuticos debe haber un
responsable de garantizar la identidad, pureza y seguridad de los productos.
Este rol deben asumirlo químicos farmacobiólogos, químicos farmacéuticos
industriales, o al menos alguien ligado al área de farmacia, con título y
cédula profesional.
Si se
pretendiera adquirir almacenes con estas características, el asesor dijo que el
gasto ronda los 400 o 500 millones de pesos anuales y eso arrendando todo. La
inversión principal sería en sistemas de tecnología para manejar el almacén e
iría de los 20 a los 100 millones, según su complejidad. Y se necesitaría entre
12 y 18 meses para tener listo ese sistema.
Otros
factores críticos.
La logística
de los medicamentos también involucra otros factores críticos que, con el nuevo
modelo de distribución, el gobierno tendrá que asumir. Por ejemplo, para el
manejo de fármacos que requieren receta médica, es necesario, por ley, contar
con libros de control en cada punto de la cadena de suministro.
Es decir, cada
vez que uno de estos productos pasa por un almacén, por un hospital, clínica o
farmacia, el responsable sanitario debe resguardar un registro escrito a mano,
con el detalle de entrada y salida. Esto, para asegurar que en todas las fases,
hasta su consumo, estos fármacos pasaron solo por lugares autorizados para su
manejo y dispensación.
Otros
productos, como los biológicos o biotecnológicos (vacunas, insulinas, factores
antihemofílicos), requieren mantenerse en temperaturas controladas entre 2 y 8
grados centígrados o en congelación. Cualquier desviación en estos parámetros
puede significar que el producto pierda sus atributos y no cure, o que pueda
acarrear efectos secundarios adversos.
Otro
componente a considerar en la logística de medicamentos es la trazabilidad, que
permita conocer el histórico, la ubicación y la trayectoria de un lote de
productos a lo largo de la cadena de suministro.
Sobre este
punto, Patrick Devlyn, presidente de la Comisión de Salud del Consejo
Coordinador Empresarial (CCE), explicó que los fármacos deben controlarse
por lotes, “porque si se presenta algún riesgo con ellos, se debe poder
identificar dónde está cada pieza de cada lote para poderla recuperar, incluso
si ya la tiene el paciente”.
Los
entrevistados coincidieron en señalar que la distribución de medicamentos es un
mecanismo costoso y complejo, y que no cualquiera puede asumir y garantizar que
la entrega será oportuna y con los parámetros necesarios de calidad y seguridad
para no afectar la salud de los pacientes.
Animal
Político buscó a la Secretaría de Hacienda y al IMSS para conocer más a detalle
el plan para que el gobierno distribuya millones de medicinas. Pero, hasta el
momento de publicar esta nota, no hubo respuesta a las solicitudes de
entrevista.
Hay que
acabar con prácticas monopólicas: gobierno.
A pesar
de las dudas y de la inconformidad en el sector farmacéutico y de logística con
el nuevo esquema de distribución, el presidente López Obrador ha señalado
públicamente en múltiples ocasiones que este nuevo esquema tiene su razón de
ser en dos objetivos: uno, acabar con viejas prácticas de corrupción en la
industria sanitaria, como inflar los precios de las medicinas y acaparar el
mercado. Y dos, recortar gastos en la distribución, siguiendo el principio de
“austeridad republicana”.
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