Por Armando
Guzmán.
La Agencia
de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) hizo pública la Manifestación de
Impacto Ambiental (MIA) y Estudio de Riesgo, en la que Petróleos Mexicanos
(Pemex) ve viable la construcción de la refinería en el puerto de Dos Bocas del
municipio de Paraíso, Tabasco.
Tras
realizar un análisis de los impactos y beneficios en la realización del
proyecto para impulsar el desarrollo económico y social en la región, Pemex
expuso las razones por las que considera “una alternativa viable” la nueva
refinería.
Aunque el
terreno está sujeto a riesgos de inundaciones y tormentas, así como alteración
de la calidad del aire y agua y afectaciones a la fauna, lo efectos serán
controlados o compensados, por lo que el proyecto es viable, puntualiza el
documento.
“Las actividades
que causan los efectos más importantes son el desmonte, despalme y las
actividades de mejoramiento de suelo afectando directamente los factores
ambientales Agua, Aire, Suelo, Geomorfología, Vegetación y Fauna”, dice el informe.
Menciona
que la configuración de la RDB (Refinería Dos Bocas) se definió con equipos,
plantas y sistemas de seguridad que cumplen con las normas de emisión,
eficiencia energética y de seguridad en la operación, básicas para reducir las
emisiones de gases y partículas tóxicas a la atmósfera, emisión de gases de
efecto invernadero, uso eficiente y reducción del consumo de agua dulce.
Los
equipos de combustión que integrarán la RDB consumirán combustibles con bajo
contenido de carbono, como el gas de proceso y natural, y para evitar o
contrarrestar los efectos adversos al medio ambiente, en su operación cumplirá
cabalmente con la normatividad en materia ambiental vigente, así como con los
más altos estándares internacionales de construcción, operatividad y de
administración de la calidad y seguridad, de tal manera que su instalación sea
factible en los aspectos sociales, económicos y ambientales.
De igual
manera, destaca que del análisis del impacto que sea generado por la
realización del proyecto, “se resume de manera positiva en un balance
costo-beneficio, en los aspectos económico, social y ambiental”.
En el
aspecto económico, resulta positivo debido a que la realización del proyecto
evitará la importación de combustibles y fomentará la autosuficiencia
energética de México.
“Detonará
el crecimiento económico del sureste de México, que se había mantenido
abandonado hasta la fecha”, y en el aspecto social “resulta positivo debido a
que contribuirá a mejorar la calidad de vida de los habitantes de la región,
con la creación de infraestructura y empleo”.
Y aunque
el desarrollo del proyecto provocará “afectaciones moderadas al ambiente”
–apunta–, éstas serán controladas, mitigadas o compensadas mediante diferentes
sistemas de control ambiental, programas de manejo y de rescate y reubicación
de fauna, así como programas de reforestación.
“Por lo
que se espera que las afectaciones se reduzcan y que contribuyan a mejorar la
calidad del sistema ambiental a través de la producción de combustibles
limpios”, refiere el
documento, y añade que medidas de mitigación adicionales se realizarán con
la participación del gobierno de Tabasco, para lo cual ya cuenta con planes
para impulsar el desarrollo sostenible en el estado.
Entre otros,
el Plan Estatal de Desarrollo, el Programa de gestión para mejorar la calidad
del aire del estado (2018-2027) y el Programa estatal de acción ante el cambio
climático.
En estos
planes y programas se contemplan medidas para garantizar el desarrollo integral
del estado, mediante el crecimiento económico, el fomento al empleo y una justa
distribución del ingreso y la riqueza, entre los individuos, grupos y clases
sociales.
Adicionalmente,
en el programa de acción climática del estado se definen las medidas
estratégicas para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y
medidas de adaptación para garantizar la integridad de las comunidades, y
desarrollar capacidades para enfrentar los impactos adversos.
En el
extenso documento, Pemex detalla que el plazo solicitado para la
construcción de la refinería es de tres años y una vida útil de 20 en su etapa
de operación, sin embargo, “éste podrá incrementarse al realizar inspecciones y
mantenimiento adecuado a las mismas, de acuerdo con los programas de
mantenimiento que se establezcan”.
Si por
razones de estrategia productiva, económica, ambiental o alguna otra, se decide
acortar o alargar el tiempo de vida útil del proyecto, “se podrá tomar la
decisión de sacar de operación las obras o alguno de sus componentes sin
abandono del sitio, para lo cual se realizará una planeación detallada y
específica de las actividades a realizar para dar cumplimiento a la
normatividad ambiental vigente”.
Destaca
que la refinería permitirá contar con un mejor aprovechamiento del petróleo
crudo proveniente de la Región Sur e incrementará la capacidad de producción
nacional de gasolinas y diésel, entre otros destilados del Sistema Nacional de
Refinación.
El proyecto permitirá
contar con combustibles más limpios, al procesar gasolinas de Ultra Bajo Azufre
(UBA), y la inversión será de 8 mil 134 mil 669.697 millones de dólares,
equivalente a 166 mil millones 760 mil 728. 84 pesos, a una paridad de 20.50
pesos por dólar.
Constará
de 17 plantas e infraestructura de servicios para procesar 340 mil barriles
diarios de crudo maya, y para las obras externas, realizadas por terceros,
éstos deberán elaborar y presentar su propia Manifestación de Impacto
Ambiental.
Refiere
que las obras externas serán en oleoductos para el suministro de crudo,
poliducto para el desalojo de productos, gasoducto para el suministro de gas
natural o LPG, infraestructura para el suministro y tratamiento de aguas, así
como interconexión y sincronización con la red eléctrica de Comisión Federal de
Electricidad (CFE).
Infraestructura
ferroviaria (para el suministro de catalizadores y desalojo de productos como
el coque y el azufre), muelle para la carga y descarga de materia prima y
salida de productos y obras de integración con vías de comunicación
(vialidades, servicios, derechos de vía).
Resalta
que la preparación del terreno de más de 500 hectáreas es la que presentó la
mayor afectación, sin
embargo, las actividades involucradas son de corta duración y en la mayoría
de los casos “los efectos adversos de las actividades cesarán una vez que esta
etapa quede concluida”.
“Las
actividades que causan los efectos más importantes son: el desmonte, despalme y
las actividades de mejoramiento de suelo, afectando directamente los factores
ambientales agua, aire, suelo, geomorfología, vegetación y fauna”, puntualiza.
La ASEA
dispone de 60 días para analizar el informe y dictaminar su procedencia.
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