Por Pedro
Zamora Briseño.
Con el tema
migratorio como “talón de Aquiles” de su gobierno, el presidente Andrés
Manuel López Obrador “se encuentra entre la espada y la pared”, en tanto que
México está perdiendo las negociaciones con el presidente estadunidense Donald
Trump, así como “su dignidad, su soberanía y el liderazgo en América Latina y
América Central”, consideró el sacerdote José Alejandro Solalinde Guerra.
Señaló
que el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, llevó
a López Obrador a un “callejón sin salida del que no tiene posibilidad de
reversa, a menos que el presidente reaccione y tome la decisión de no aceptar
que México se convierta en el ‘tercer país más seguro’ e irse a litigio internacional
para recuperar la dignidad y dar la mano a nuestros hermanos centroamericanos”.
Solalinde,
quien visitó esta ciudad para presentar su libro “El Reino de Dios” y ofrecer
algunas conferencias, cuestionó el hecho de que el gobierno de López Obrador
“con una mano está ofreciendo un plan de desarrollo integral y respeto a los
derechos humanos de las personas migrantes, pero con la otra está poniendo a la
Guardia Nacional, deteniendo, encarcelando y deportando a las personas”.
Comentó
que mientras la estación migratoria de Acayucan, Veracruz, tiene una capacidad
para 800 personas, en este momento hay más de 2 mil hacinadas y mal atendidas,
(lo que) es un maltrato que da México a las personas centroamericanas”.
El prelado dijo
que, si bien a través de López Obrador México está iniciando un cambio en el
ámbito migratorio, “las personas encargadas de trabajar ese tema no han tenido
la capacidad para responder adecuadamente a este propósito”.
En cuestión
de migración, expuso, “podemos ver que la Secretaría de Gobernación no fue
capaz de responder a ese cambio uniéndose al propósito de voltear a América
Central, ver un desarrollo integral basado en el respeto a los derechos humanos
de las personas migrantes”, pero la Secretaría de Relaciones Exteriores
“tampoco está haciendo bien las cosas”.
En estos
meses, refirió el defensor de los derechos humanos, se ha visto en México
“un fracaso, porque ha habido bandazos: primero les abrimos las puertas (a los
migrantes) y luego no, por lo que hay una incongruencia en esto”.
A juicio del
sacerdote, el miércoles de la semana pasada México tuvo la oportunidad de
hacer un cambio muy importante cuando los demócratas y los republicanos en
Estados Unidos estaban dispuestos a ayudar al país en su defensa legal contra
el 5% de aranceles a los productos mexicanos.
“Marcelo
Ebrard tuvo todo ese miércoles para tomar el camino de la dignidad de México,
para exigir respeto e irnos a tribunales internacionales como la Organización
Mundial del Comercio y pelear esto”, pero “aceptó ese juego de sumisión,
humillación y vergüenza para México, y en aras de ese 5% traicionó la tradición
de México” y, “lo más triste, empiezan a deportar niños, niñas, mujeres”.
Como
consecuencia del acuerdo, indicó, dentro de 45 días México va a tener que
presentar todas las cifras “demostrando que se detuvieron, encarcelaron y
deportaron a muchas personas, como no se tiene idea, pero esos no son los
números que cuentan, sino los que va a contar allá Donald Trump”.
Anticipó
que Estados Unidos no va a aceptar que hubo un decremento de migración, “eso
olvídense, no lo va a haber porque Donald Trump no lo va a permitir, no le va a
dar la estrellita de buena conducta a México, él no va a perder la oportunidad
de seguirse posicionando para lograr tener la reelección”.
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