Por Dulce
Olvera.
Dos de las
tres principales calificadoras crediticias del mundo, Fitch Ratings y Moody’s
Investors Service, que son un referente para los inversionistas junto con
Standard & Poor’s, coincidieron esta semana en que la política
energética del Gobierno federal “está reprobada”, pero “exageraron” y ya se han
equivocado antes, analizaron especialistas en finanzas y energía.
Con base en
la presión de la deuda de Petróleos Mexicanos (Pemex) sobre las finanzas
públicas del país, que al primer trimestre del año asciende a 106 mil 502
millones de dólares, esta semana la agencia Moody’s modificó de estable a
negativa la perspectiva de la calificación soberana de México y de la
petrolera. Fitch fue más allá y sí bajó la calificación soberana nacional y
luego redujo la nota crediticia de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y
la de Pemex la dejó en “bonos basura” al quitarle el grado de inversión.
“La
economía ya no está ligada a Pemex, pero sí las finanzas públicas. De ahí la
importancia en la toma de decisiones en el sector energético del país para que
no afecte a la visión general que se tiene de México ante los ojos de los
inversionistas”,
dijo Abraham Vergara Contreras, académico de la Universidad Iberoamericana y
especialista en finanzas. “Si no hay cambios, pues el país puede caer a ese
nivel [de bonos basura como Pemex]. La política energética basada en el
petróleo está reprobada”.
Juan José
Dávalos López, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y
especialista en economía y energía, añadió que “están exagerando las
calificadoras. Pemex tiene la capacidad crediticia que reside en las reservas
de hidrocarburos, la columna vertebral de cualquier industria petrolera. Se
está trabajando sin desviaciones ni corrupciones como las que vimos todo el
sexenio anterior”.
Su ex
titular, Emilio Lozoya Austin, es investigado por la Fiscalía General de la
República (FGR) por la compra-venta a sobreprecio en 2013 de una planta
fertilizante chatarra, en el marco del caso de sobornos de la constructora
brasileña Odebrecht. El líder sindical, Carlos Romero Deschamps, acumula
denuncias penales por enriquecimiento ilícito.
“Está reclamando [el Presidente Andrés Manuel]
López Obrador que no se incluya la corrupción en su metodología. El elemento de
rescate de los recursos obtenidos por el combate a la corrupción es de tal
monto que definitivamente da un piso para dar una base sana a las finanzas
públicas”, aseguró
Dávalos.
“Estos
modelos tienden a hacer futurología y hay casos escandalosos donde han fallado
al momento de prever fenómenos. Sobrevaluaron a la empresa energética Enron,
que en 2001 se declaró en quiebra; en 2008 también se equivocaron con la crisis
internacional creada en el mercado hipotecario de Estados Unidos, y en el caso
de la deuda de Grecia, con el Banco Europeo. No tienen la capacidad de
describir el comportamiento profundo a mediano y largo plazos de la economía”, agregó.
Vergara
Contreras, académico de la Universidad Iberoamericana, matizó que las
calificadoras se basan en diversas variables y, aunque siempre hay elementos
subjetivos, dos de ellas están “viendo que la estabilidad económica no es la
mejor ni estamos en crecimiento económico”.
SIN CAMBIOS
PARA PEMEX
A pesar de
las alertas de las calificadoras, emitidas durante el ambiente de tensión
comercial y migratoria entre Estados Unidos y México, el viernes el
Presidente Andrés Manuel López Obrador descartó ajustes entorno a Pemex y a la
CFE.
“Vamos a
continuar con la misma política de no permitir la corrupción, de ser
eficientes, de no endeudarnos, de tener finanzas públicas sanas, de orientar
bien el presupuesto público, de respetar la autonomía del Banco de México, de
hacer valer los contratos suscritos de México con empresas, instituciones
financieras, y bancos”, dijo por la mañana. “En seis meses, algo que no tomaron
en cuenta las calificadoras, se está trabajando en la producción de 20 campos
petroleros y en un tiempo récord se estabilizó la producción en Pemex”.
“Sentimos
que no son profesionales, que no fueron objetivos y que, tan es así, que Pemex
no tiene ningún problema para reestructurar su deuda. Ninguno. Sobran ofertas
con mejores garantías. Ese es el informe que tengo”, afirmó el mandatario.
El
informe enviado al Presidente asegura que el jueves funcionarios del área de
finanzas de Pemex presentaron en la sede del banco JP Morgan, en Nueva York,
las características de la estructura de la operación de refinanciamiento de la
deuda por 8 mil millones de dólares ante representantes de la banca
internacional. También les expusieron el diagnóstico y estrategias para
solucionar los problemas estructurales de la petrolera.
A pesar de
la pérdida del grado de inversión por parte de Fitch Ratings, el jueves se
sumaron más de 15 instituciones financieras al proceso de refinanciamiento de
la deuda de la empresa.
“La
operación fue garantizada inicialmente solo por tres instituciones financieras:
JP Morgan, HSBC y Mizuho. Sin embargo, al día de ayer [6 de junio] ya son más
de 15 instituciones bancarias que se han sumado a la operación de
refinanciamiento de la deuda de Pemex. Se prevé que el proceso de sindicación
del crédito esté concluido a finales del mes de junio”, le reportó Pemex.
Jonathan
Heath, economista miembro de la junta de gobierno de Banxico, observó que por
lo pronto, Standard & Poor’s y Moody’s le siguen otorgando grado de
inversión a Pemex. “Para que se considere a Pemex en grado especulativo, 2 de
las 3 calificadoras tiene que otorgar calificación por debajo de BBB-. Fitch
por si solo no cuenta”, escribió en Twitter.
Pemex,
dirigido por Octavio Oropeza Romero, ha reportado que por la estrategia de
monitoreo de ductos el robo de combustibles bajó de 81 mil barriles diarios en
noviembre de 2018 a 4 mil en abril de 2019.
Además, prevén
que incrementará su inversión de 204 mil millones de pesos en 2018 a 288 mil
millones de pesos en este año, un 36 por ciento más, para aumentar la
producción petrolera. Hasta el primer trimestre del año, la producción de crudo
fue de 1,690 millones de barriles diarios, 11 por ciento menos que el mismo
periodo de 2018.
El 2016 fue
un año complicado para las finanzas públicas mexicanas por la crisis de precios
internacionales del petróleo, que se desplomaron incluso por debajo de los 30
dólares el barril, y también por la campaña presidencial de Donald Trump
plagada de medidas anticomerciales.
Frente al
ambiente adverso, la Secretaría de Hacienda dirigida por Luis Videgaray Caso
recortó en febrero de ese año el gasto público por 132 mil millones de pesos,
particularmente 100 mil millones menos a Pemex, y en abril se le inyectaron 73
mil 500 millones de pesos para resolver su falta de liquidez a corto plazo y
que saldara una parte de su deuda.
“[Las
calificadoras] se hicieron de la vista gorda durante el tiempo del
desmantelamiento de Pemex, de la caída de la producción de Pemex, del
endeudamiento de Pemex. ¿Dónde estaban? ¿No vieron nada de eso? La gran
corrupción en Pemex. Y a los cinco meses de nuestro gobierno se dan cuenta que
está mal Pemex. ¿Por qué el silencio cómplice tanto tiempo?”, cuestionó el Presidente Andrés
Manuel López Obrador en la conferencia matutina.
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