Por Enrique
Galván Ochoa.
Arrancó la
construcción de la refinería de Dos Bocas, Tabasco, desafiando las resistencias
externa e interna. Es lógico: las compañías que venden hoy a México ocho de
cada 10 litros de gasolina del consumo nacional no quieren perder al cliente.
Agencias como Moody’s y Fitch han advertido que la obra pondrá más presión
sobre las finanzas de Pemex y drenará recursos fiscales. No dicen que la
importación de hidrocarburos en dólares la ha arruinado. Internamente están
quienes apuestan a que fracase el proyecto, unos por interés político y otros
por interés económico. El gobierno de México licitará a finales de este mes
seis paquetes de contratos de construcción, anunció la secretaria de Energía,
Rocío Nahle. Su valor será de varios centenares de millones de dólares. Se
intentará aplicar el esquema corrupción cero. Lo dijo el presidente López
Obrador: no habrá intermediarios ni influyentismos ni moches ni recomendados. Y
pido a los dirigentes sindicales que se porten bien. Ya se acabó la corrupción.
Irá cada semana a verificar cómo va la obra, se ha comprometido. Es todo un
desafío.
Velando
armas.
La pregunta
es si el último bombardeo comercial de Trump es sólo un chantaje que puede ser
solventado con algunos compromisos sobre la frontera. O es el comienzo de una
nueva, incluso más complicada fase de las guerras comerciales. Krishna Guha, de
Evercore ISI, sospecha que podría ser la primera opción, sin embargo, el anuncio
tiene efectos: bajó el peso. Mientras tanto, el equipo mexicano que encabeza el
canciller Marcelo Ebrard se prepara para enfrentar una situación muy compleja.
El miércoles habrá reunión con Mike Pompeo. En una teleconferencia el fin de
semana lo acompañó la embajadora en Washington, Martha Bárcena, dijo que 90 por
ciento o más de la opinión pública de EU se ha manifestado en favor de México,
incluyendo la Cámara Americana de Comercio, sectores de la industria y
congresistas. Está claro que Trump ha metido a México a la campaña electoral.
Ebrard anunció una morninguera para hoy a las 7:30 horas; informará sobre la
situación.
Cítenme,
dice Pedro Joaquín.
El ex
presidente del Consejo de Administración de Pemex Pedro Joaquín Coldwell dice
que quiere ser citado a declarar por el fiscal general Alejandro Gertz Manero,
en el expediente AHMSA-Lozoya-Odebrecht, relacionado con la adquisición por
Pemex de la planta chatarra de Agronitrogenados. El también ex presidente del
PRI expresa que desea informarse en qué indagatorias se le relaciona. La
sociedad mexicana reclama una investigación a fondo, objetiva e imparcial y es
mi voluntad contribuir al esclarecimiento de los hechos que sean de mi
conocimiento, dice. Es el único de los miembros del consejo que ha dado la
cara. Ni sus luces de Videgaray, Idelfonso Guajardo y otro ex presidente del
PRI, Enrique Ochoa Reza. Tampoco han sacado la cabeza los consejeros
independientes. Y Emilio Lozoya es buscado por la Interpol. Sus familiares
están blindándose con amparos del tianguis del Poder Judicial. Esa historia de
que se les peló a dos agentes federales que resguardaban su domicilio debe ser
aclarada.
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