Diego
Petersen Farah.
La batalla
por el PRI salió de las filas del PRI. Todos los actores políticos del país
tienen la nariz metida en el proceso interno de nombramiento de su líder. Lo
que se juega es más que la administración de las migajas de un partido que hoy
por hoy es el que tienen más gobernadores y más porcentaje de población
gobernada en los estados, pero también es el que tienen más que perder en el
futuro inmediato; ningún otro partido perderá tanto frente a Morena que el PRI.
Los resultados de las elecciones de 2 de junio pasado fueron menos malos de lo
esperado para el tricolor, entre otras cosas por la baja afluencia de votantes
que permitieron que el voto duro que aún tienen luciera más, pero demostró que
el PRI es un partido que todavía tiene bases. La pregunta es si la usarán para
resurgir o para negociar con el poder.
La
democracia, lo sabemos, no está en el ADN priista: cada vez que organizan una
elección interna les sale fatal, las acusaciones van y vienen y ellos mismos
terminan sorprendidos del nivel de antidemocracia al que pueden llegar. La
renuncia del doctor José Narro Robles a la candidatura y al mismo partido tiene
algo de ternura involuntaria, como el cornudo que resulta ser el último que se
entera de los amoríos de su mujer; descubrir que el PRI no es demócrata es tan
relevante como demostrar la existencia del agua tibia. Aún así, se agradece que
haya abierto el juego y al menos no haya seguido la farsa.
Para decirlo
con metáfora beisbolera hoy tan de moda, ¿Es Alejandro Moreno el bateador
designado por el Presidente? Si atendemos a las denuncias recientes, sí. El
PRI, adicto al poder y al liderazgo presidencial, buscó línea. La capacidad de
negociación que tienen hoy los liderazgos del PRI, Peña Nieto y el grupo
Atlacomulco, los Salinas, o los gobernadores, va a disminuir año con año,
elección tras elección. Las ofrendas que pueden poner en la mesa hoy valen; 15
votos en el Senado, que rompen el bloque opositor y 12 gobernadores que aún
tienen peso. Moreno, ex gobernador de Campeche y próximo líder del PRI ha
convencido a todos que él tiene la bendición de los liderazgos priistas, pero
sobre todo del Presidente.
¿Sobrevivirá
el PRI a Morena? A diferencia de cuando fueron derrotados por el PAN, entonces
su némesis, Morena no sólo les quitó el poder, también las banderas y buena
parte de sus militantes. Morena devoró primero al PRD y en los próximos años se
alimentará de la base priista. Por lo mismo, los activos políticos del PRI irán
disminuyendo su valor día con día por lo que, para ponerlo en términos de
mercado político, es mucho mejor vender ahora que dentro de unos años, pues
cada mes que pasa distintos liderazgos y grupos, por pequeños que sean, se van
cambiando de partido.
Se vende
partido, interesados comunicarse al…
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