Por Andrea
Vega.
Este 17
de junio terminó la fase de aclaraciones para la compra consolidada de
medicamentos e insumos para la salud del segundo semestre del año fiscal 2019,
pero las empresas farmacéuticas interesadas en participar se quedaron con dudas
y reclamos no atendidos.
Los
posibles licitantes tienen derecho a solicitar precisiones sobre los puntos
publicados en la convocatoria. Para esta compra consolidada, las autoridades
(la Secretaría de Salud y la de Hacienda) recibieron más de 6 mil
cuestionamientos. La industria farmacéutica dijo que esa acumulación se debía a
lo impreciso de las bases del proceso.
La
Secretaría de Salud y Hacienda respondieron a esas 6 mil preguntas, pero las
empresas farmacéuticas se quejaron que lo hicieron de forma ambigua. Así fue:
en muchas de las respuestas, publicadas en las actas de la junta de
aclaraciones de Compranet, solo se remite a los interesados a que lean los
anexos de la licitación sin dar una contestación precisa.
Eso
generó que hubiera otros 1,300 cuestionamientos sobre las respuestas de la
autoridad. Ante las nuevas peticiones de aclaración, los posibles licitantes se
han quedado igual, y ya sin posibilidad de volver a preguntar, así tendrán que
decidir si presentan su propuesta para entrar a la licitación o simplemente se
abstienen de participar.
Una de
las dudas y quejas más recurrentes fue sobre los precios máximos de referencia
impuestos a diversos productos.
En una de
las solicitudes de aclaración, por ejemplo, está relacionada con el costo de
jeringas. En esta se puede leer: “entendemos que existe un error en el precio
máximo de referencia al estar establecido por pieza y no conforme a la
presentación del envase de 100, por lo que la cantidad correcta sería 98 pesos por
envase y no 0.98. De confirmarse el precio señalado en el Anexo 1 de la
convocatoria se generará que esta clave quede desierta”.
A este
señalamiento, la Secretaría de Salud respondió tajante que se ratifica el
precio máximo de referencia indicado en las bases de la licitación, es decir: 0.98 por caja de 100
piezas.
Diversos
precios resultan tan bajos para los fabricantes que, en otra de las solicitudes
de aclaración sobre la cantidad a pagar se pide especificar si el precio máximo
de referencia establecido “es simbólico o se trata de una donación para esos
insumos”. La respuesta registrada es que
la solicitud de aclaración no está vinculada con algún punto específico de la
convocatoria.
En las actas
de las juntas de aclaraciones, se puede leer también que los posibles
licitantes le piden a la autoridad hacer público el estudio de mercado en el
que se basaron para fijar los precios de referencia. La contestación de la
autoridad es que esa solicitud no está vinculada con los puntos contenidos en
la licitación.
“La de
los precios es una queja general porque sí son bajos y aunque los parámetros
para fijarlos se reservan siempre, sería conveniente, ante las quejas, saber
cuáles se usaron para determinarlos, porque hay mucha disparidad, en algunos
casos son superiores, pero en la mayoría de los casos están por debajo de lo
estipulado en otras licitaciones, en las que se habían fijado de acuerdo a los
obtenidos en procesos similares”, explica Rafael Gual, director general de la Cámara
Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma).
Gual refrenda
que hay casos en los que los “precios son irreales”, como en el de los .98 por
caja de 100 piezas de jeringas. Sin embargo, asegura que no sabe si esto
realmente puede ocasionar que se queden claves desiertas. “Eso lo veremos hasta
que suceda. No creo que haya empresas que puedan dar esos precios. Pero habrá
que ver, también está en función del volumen que se licite para una clave en
específico”.
Cuestionado
sobre si esto podría provocar que se compre material de baja calidad para
atender a los pacientes, Gual responde que los productos deben tener el registro de COFEPRIS y
cumplir con la normatividad que existe en México. “No se pueden arriesgar a
comprar un producto de mala calidad o que no haya cumplido con todo lo que
exige la normativa”.
Otras de
las quejas es que la licitación sea internacional abierta y que no se restrinja
solo a los países con los que México tiene firmados tratados de libre comercio.
También
se leen discrepancias porque solo se permita la participación de los titulares
del registro sanitario y hay muchas solicitudes de aclaración respecto a si
pueden participar la empresa dedicada a la comercialización de un grupo
farmacéutico titular del registro, a lo que la respuesta de la Secretaría de
Salud es: “no se acepta”.
En este
sentido hay propuestas para aclarar si los dueños de los registros pueden
participar en la licitación junto con un distribuidor autorizado, a lo que la
autoridad refrenda su decisión de excluir a los distribuidores de este proceso
de licitación al responder: “que podrán agruparse dos o más empresas para participar,
pero todas deberán ser titulares de registro”.
Dadas las
cantidades de producto y lo cercano de las fechas de entrega, también se
reiteran las peticiones para aclarar si se puede participar para abastecer solo
una parte de lo requerido, a lo que se responde que no, que solo se podrá
participar por el 100 % de la demanda.
Las dudas
sobre los pagos también salieron a relucir. Varias de las preguntas se refieren
a cómo se efectuarán los pagos a los proveedores, en qué plazo y cubriendo qué
requisitos, ya que solo se habla de la facturación validada. La respuesta es
escueta: “los pagos, sanciones, facturación y demás relativos serán plasmados
dentro del contrato respectivo que se formalice con cada dependencia”.
Por supuesto
preocupa también la fecha de entrega. Se ha entendido que quienes ganen la
licitación tendrán solo cinco días para entregar el producto; así que se leen
diversos señalamientos sobre lo apretado de los tiempos para cumplir con la
demanda de los fármacos.
Al respecto,
la autoridad responde que el plazo de cinco días se refiere al periodo
otorgado para que los administradores del contrato soliciten los bienes en el
documento y señalen la fecha de entrega, que en algunos casos se estipulará
para 15 días después.
Juan de
Villafranca, director de la Asociación Mexicana de Laboratorios Farmacéuticos (Amelaf),
dice que por supuesto que se quedarán claves desiertas, “los fabricantes pueden
decir para qué le entro, si no hay garantías de pago bien establecidas, al
menos hasta ahora, los precios de referencia están muy bajos y las fechas de
entrega muy apretadas, si no tienen el inventario listo no les va a dar tiempo
de surtir, pues para qué”.
En ese
escenario, el directivo señala que el gobierno tiene la opción de utilizar
lo que se licitó a fines del año pasado, “eso no ha quedado cancelado, hay
contratos vigentes con los que podría seguir adelante”. Esto en referencia a
los que se firmaron para todo 2019 pero de los que solo se surtió un 40 % de la
demanda y con los que el gobierno decidió no seguir adelante para concretar el
restante 60 % del pedido.
Si no se
opta por reactivar eso y hay muchas claves desiertas, de Villafranca dice que
no se sabe cuál sería la situación real de desabasto, “porque solo ellos (las
instituciones) saben exactamente cómo están sus inventarios”.
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