Por Juan
Carlos Cruz Vargas.
El
gobierno de Andrés Manuel López Obrador se alió hoy con sus más acérrimos
críticos para echar a andar la inversión y así poder alcanzar la tasa de
crecimiento económico propuesta, de alrededor del 4 por ciento.
Hoy la
cúpula empresarial, encabezada por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y
el Consejo Mexicano de Negocios (CMN), se reunió con el presidente para
anunciar una inversión del orden de los 623 mil millones de pesos en el
presente año, que servirán para “darle un empujón” a la economía estancada.
Antonio del
Valle Perochena, presidente del CMN, señaló: “Estamos convencidos de que
para alcanzar el objetivo de incrementar el bienestar de todos los mexicanos y
erradicar la pobreza extrema es necesario atraer y fomentar la inversión
privada como una prioridad de Estado”.
Con esta
inversión, añadió, los miembros del Consejo Mexicano de Negocios reafirmamos
nuestro compromiso con el país y su gente, para seguir empleando a más de 1.6
millones de personas de manera directa y a más de cuatro millones de manera
indirecta, a través de nuestras cadenas de abastecimiento.
A la comida
celebrada en el Club de Industriales en Polanco, asistieron los mandamás del
sector bancario, como Luis Niño de Rivera; el líder del sector industrial,
Francisco Cervantes; el del comercio, José Manuel López Campos; el presidente
del Consejo Nacional Agropecuario, Bosco de la Vega; el de la Asociación
Mexicana de Intermediarios Bursátiles, José Méndez Fabre; así como quien dirige
las riendas de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros, Manuel
Escobedo, entre otros.
En el acto no
asistió el líder de la Confederación Patronal de la República Mexicana
(Coparmex), Gustavo de Hoyos Walther; no obstante, participó Gerardo Trejo
Veytia, presidente de Federación de Coparmex.
El CCE dejó
claro a López Obrador que “para fomentar la inversión es necesario contar con
un ambiente propicio con reglas y mensajes claros y propositivos del sector
público y privado; Estado de derecho fuerte y eficaz; estabilidad
macroeconómica; y un compromiso para resolver, con estricto apego al marco
jurídico, los obstáculos de ejecución que con frecuencia impiden la realización
de proyectos de inversión”.
Por otra
parte, el mandatario y la cúpula empresarial firmaron acuerdo para fomentar
la inversión y el desarrollo incluyente.
El acuerdo busca
poner a la inversión como una prioridad fundamental para el país, y establecer
mecanismos para dar seguimiento periódico con métricas puntuales de evaluación.
Con la colaboración público-privada se busca alcanzar una inversión de 25% del
PIB en los próximos años: 20% privada y 5% pública.
De esta
forma, el gobierno, con el apoyo del CCE, establecerá dos mecanismos
encabezados por el presidente de la República y coordinados por el Consejo para
el Fomento de la Inversión, Empleo y el Crecimiento Económico.
El primero tendrá
como responsabilidad la evaluación y priorización de los proyectos de
inversión. El segundo será el responsable de facilitar la ejecución de dichos
proyectos. Ambos mecanismos incluirán reuniones quincenales conjuntas y
métricas de seguimiento.
Específicamente
se acuerda impulsar proyectos estratégicos y con alto potencial de desarrollo
en cuatro áreas prioritarias:
En primer
lugar, en el sector energético, donde se deben cumplir los contratos de
inversión suscritos entre empresas y el sector público para incrementar la
producción de petróleo, gas y energía eléctrica; fomentar la producción de
energías limpias y renovables; y coadyuvar a desterrar la corrupción en Pemex y
en la CFE.
El segundo
proyecto tiene que ver con la infraestructura de transporte.
Ahí se
tendrán que incluir proyectos de carreteras, puertos, puentes, ferrocarriles y
aeropuertos que permitan mejorar la interconexión de las diferentes regiones
del país y resolver los problemas de logística del país.
El tercer
eje es el de la inversión social.
“Es
importante que entre los proyectos figuren aquellos de gran impacto social,
incluyendo proyectos de educación, salud, agua y saneamiento, para lograr un
desarrollo incluyente. En el aspecto social o en programas destinados a la
población que padece de pobreza y marginación no debe prevalecer el afán de
lucro, sino la justicia y la fraternidad”, señaló el CCE.
Por último,
se busca impulsar el desarrollo del sur-sureste.
A decir
de los empresarios, “con un mayor crecimiento de esta región México podría alcanzar
una tasa de 4% anual. Los proyectos de
la región deben tomar en cuenta la vocación productiva de los estados,
fundamentalmente energía, servicios o agroindustria, así como la integración de
cadenas productivas”.
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