Por José Gil
Olmos.
Los anuncios
del partido del presidente Andrés Manuel López Obrador, Morena, de realizar la
novena reforma electoral en tres décadas, así como de aprobar la iniciativa de
ley de revocación de mandato mediante la consulta popular son parte de un
proyecto político de largo plazo mediante el cual se quiere caer en la
tentación que ha tenido todo jefe del ejecutivo de trascender su sexenio, como
lo hiciera el general Plutarco Elías Calles con su famoso Maximato.
El impulso
que el presidente López Obrador y su partido Morena han dado a una serie de
acciones enmarcadas en la Cuarta Transformación, entre ellas la reforma
electoral y las iniciativas de revocación de mandato y consulta popular que es
una especie de plebiscito, tiene la clara intención de dejar una huella
profunda en la historia política que marque una época.
Desde 1928
cuando el general Plutarco Elías Calles, conocido como el Jefe Máximo de la
Revolución, influyó en la llegada de los siguientes tres presidentes –Emilio
Potes Gil, Pascual Ortíz Rubio y Abelardo L. Rodríguez– la mayor parte de los
mandatarios mexicanos han tenido la tentación de mantenerse en el poder,
saltándose la prohibición de reelegirse, a través de sus proyectos personales.
Esta
tentación no ha sido exclusiva de los mandatarios emanados del PRI, también los
del PAN han sucumbido a esta seducción del poder intentando poner a sus
conyugues como fue Vicente Fox con Martha Sahagún y Felipe Calderón con
Margarita Zavala.
En el caso
de López Obrador la tentación de trascender lo lleva a querer instituir las
bases de su proyecto transexenal llamado Cuarta Transformación al que equipara
con tres grandes momentos de cambio en los últimos 200 años de la historia del
país: la Independencia, la Reforma y la Revolución.
Para ello ha
transformado algunas instituciones de gobierno y ahora, a través de su partido
Morena, pretende impulsar un paquete de reformas que tienen que ver con la
participación política y ciudadana.
En el caso
del tema electoral no se trata únicamente de quitarle recursos al Instituto
Nacional Electoral y reducir el financiamiento público a los partidos, que es
uno de los reclamos ciudadanos de las últimas décadas, sino fortalecer a Morena
a costa de disminuir el apoyo a los otros partidos mediante una fórmula
electoral que la beneficia.
Si bien es
cierto que es muy caro el costo de las votaciones –572 pesos por sufragio en la
elección pasada- las iniciativas que hay en la Cámara de Diputados presentadas
por Morena afectarían severamente al INE y a los órganos locales encargados de
organizar los comicios: por un lado, se propone eliminar los órganos estatales
y a los 300 órganos distritales, además de correr a los vocales del INE,
eliminar al Consejo General y reactivarlo cada tres años.
La tentación
de López Obrador y Morena de reducir con su reforma electoral el alto costo que
representa mantener a los partidos políticos, así como la estructura del INE y
las iniciativas de la revocación del mandato mediante una consulta popular,
tiene también otra intención: impactar la elección del 2021 con la que se
renovará la Cámara de Diputados y los gobernadores en Colima, las dos Baja California, Guerrero,
Michoacán, Querétaro, Sinaloa, San Luis Potosí, Nayarit, Campeche, Sonora,
Chihuahua y Tlaxcala.
Por cierto…
Los intentos de trascender sexenalmente de cada presidente desde el Maximato
hasta ahora se han quedado precisamente en eso, en un intento solamente. Aún es
muy pronto para saber si la Cuarta Transformación trascenderá los seis años de
Andrés Manuel López Obrador.
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