Francisco
Ortiz Pinchetti.
Parecía de
veras sincera la indignación de Claudia Sheinbaum Pardo ante la tala infame de
56 árboles ejecutada a principios de mayo pasado por la constructora de la
torre Mítikah en el camellón de la calle Mayorazgo del pueblo de Xoco, en la
Alcaldía Benito Juárez. La Jefa de Gobierno advirtió que el ecocidio no
quedaría impune y que la empresa sería multada de manera ejemplar, como ocurrió
en efecto, aunque hasta ahora se ha resistido a pagar la infracción de más de
40 millones de pesos.
Los hechos,
sin embargo, no avalan la supuesta sinceridad de la funcionaria morenista.
Leemos hace apenas dos días, que el Gobierno de Ciudad de México planea talar
34 árboles sanos y frondosos del camellón de la avenida Insurgentes Sur para la
ampliación de la sobre saturada estación Félix Cuevas de la Línea 1 del
Metrobús, a la altura de la colonia Insurgentes Mixcoac, sin que exista hasta
ahora un manifestación de impacto ambiental por la realización de esa obra.
Nos
enteramos también de que el Gobierno de Sheinbaum Pardo nada hizo, pese a la
resistencia vecinal de casi cinco años, para evitar el derribo en abril pasado
de 51 árboles en un predio de la calle Oso, en la colonia Actipan, para una
ampliación de la plaza comercial Galerías Insurgentes del consorcio Liverpool.
Y que para
la ampliación de la Línea 5 del Metrobús, que ahora llegará a Xochimilco, se
plantea el derribo de “sólo” 434 árboles, y no los 800 que pretendía el
Gobierno de Miguel Ángel Mancera. En el documento respectivo se precisa que
entre los árboles que se talarán están 91 fresnos, 62 jacarandas, 55 eucaliptos
y 43 casuarinas.
Hay entonces
suficientes razones para desconfiar de las buenas intenciones en materia
ecológica de la Jefa de Gobierno, que el mes pasado anunció su ambicioso
#RetoVerde para restituir a la capital del país en sólo un año 10 millones de
árboles y plantas (cifra que suena más a fantasiosa epopeya que a meta
realmente alcanzable), mediante un programa que arrancaría en unos días, a
finales de este mes de junio.
Los
antecedentes de Sheinbaum Pardo no indican precisamente una vocación ecológica,
sino todo lo contrario: durante el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador como
Jefe de Gobierno de la capital, entre 2000 y 2006, ella ocupó justo la
Secretaría del Medio Ambiente. Y por designación personal de su jefe, tuvo a su
cargo entre otras obras la controvertida y opaca construcción de los segundos
pisos del Anillo Periférico y la Línea 1 del Metrobús, a lo largo de la avenida
Insurgentes. Sus resultados no muestran alguna preocupación por defender
nuestro entorno natural.
Ella tiene
las manos, diría el erudito, ¡manchadas de savia!
Según un
recuento publicado hace algún tiempo por SinEmbargo con base en cifras
oficiales, durante su gestión a favor del medio ambiente capitalino fueron
talados más de 36 mil árboles, la mayoría a consecuencia de obras públicas. Tan
sólo en la ruta inicial del Metrobús fueron sacrificados 743 árboles, sobre
todo en el camellón central de los diversos tramos de la avenida Insurgentes,
desde Indios Verdes hasta San Ángel.
La
información precisaba, por ejemplo, que en el distribuidor vial San Antonio se
habían matado 606 individuos arbóreos, como les llaman los especialistas; en el
Segundo Piso del Periférico, mil 299; en Vialidad de Liga, mil 683; en las
avenidas Tamaulipas y Centenario, así como la adecuación de las avenidas
Centenario y 5 de Mayo, 267; en los puentes vehiculares del Oriente, 614; el Eje
5 Poniente, 937, más 442 por su ampliación; y la remodelación del Paseo de la
Reforma, otros mil 300. Y súmele.
Ante tales
evidencias cuesta trabajo tomar muy en serio el #RetoVerde de la gobernante
capitalina, anunciado por su Secretaria de Medio Ambiente justo en los días de
las contingencias atmosféricas que nos agobiaron. En el anuncio del proyecto se
explicó que éste busca reforestar a la ciudad y su entorno, entre junio de 2019
y noviembre de 2020, con ocho millones de plantas y árboles en suelo de
conservación y dos millones en suelo urbano, incluidos parques, jardines y
camellones de avenidas. ¿Será?
En realidad
es un tema recurrente. Desde hace décadas, cada Gobierno de la capital del país
ha anunciado su propio plan de reforestación, sin que se hayan observado
logros. Por el contrario: cada vez se reducen más las áreas verdes, vencidas
por el crecimiento urbano y afectadas por las obras públicas, como las ya
mencionadas. Y de manera especialmente grave por las desarrolladoras
inmobiliarias que cuentan con la evidente complicidad de las autoridades de la
ciudad y de las alcaldías para talar árboles que “estorban” sus proyectos
arquitectónicos.
Según
biólogos especializados la reforestación es un tema urgente para la capital,
pero que no se resuelve con programas planeados en un escritorio. El
reverdecimiento de las zonas urbanas, dicen, genera un impacto positivo en los
habitantes, favorece la conservación de la diversidad y ayuda a la captación de
contaminantes. Administraciones pasadas, sin embargo, han intentado
fallidamente implementar planes de reforestación en la capital, pero al no
tomar en cuenta el tipo de suelo y condiciones climatológicas, muchas de las
especies plantadas mueren en poco tiempo, irremediablemente. Y todo ha quedado
en sucesivos despilfarros demagógicos.
No hay
indicios de que ahora se tomen en cuenta esos elementos para el nuevo programa
de reforestación planteado. Y no solamente por los antecedentes ya mencionados
de la titular del Gobierno en CdMx. También por la improvisación que
caracteriza hasta ahora las acciones de la actual administración. Y por los
indicios recientes que ya contradicen las buenas intenciones a favor de la
Ecología y el medio ambiente. Es necesaria una definición en los hechos, no en
los medios. Ese es el verdadero Reto Verde de Claudia Sheinbaum. Válgame.
*Savia:
Líquido que circula por los vasos liberianos o leñosos de árboles y plantas.
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