Por Mathieu
Tourliere.
Ante las
presiones del presidente estadunidense Donald Trump para imponer a México y
Guatemala un estatus de “Tercer País Seguro”, un bloque de organizaciones
del Continente Americano advirtió que ambos países “son incapaces de ofrecer
garantías suficientes para proteger la vida, libertad e integridad personal de
las personas solicitantes de asilo”.
Las
organizaciones, provenientes de nueve países del continente, recordaron hoy
que tanto en México como en Guatemala impera una “situación de inseguridad
generalizada” y particularmente “en las zonas fronterizas”, lo que expone a los
solicitantes de asilo “a riesgos similares o peores a los que las obligaron a
desplazarse en primer lugar”.
Tras
expresar su “profundo rechazo ante la intención de adoptar medidas de carácter
regresivo”, dichas organizaciones pidieron a los gobiernos de México y
Guatemala que se “abstengan de firmar un acuerdo de tercer país seguir o
instrumentar mecanismos similares con Estados Unidos”.
En pleno
arranque de campaña para la reelección de Trump, el gobierno de Estados Unidos
dio un plazo de 45 días a México para impedir que los centroamericanos lleguen
a pedir asilo en Estados Unidos; en el caso de que el magnate no quede
satisfecho con el “trabajo” del gobierno federal, buscará imponerle un estatus
de Tercer País Seguro (TPS).
Por lo
pronto, el gobierno mexicano aceptó que Washington extendiera el plan “Quédate
en México” –una versión aligerada de un TPS– con el que las autoridades
estadunidenses devolvieron más de 20 mil solicitantes de asilo extranjeros a
México desde enero pasado para que aguarden de este lado de la frontera hasta
que un juez migratorio decida su suerte.
En paralelo,
la administración de Trump está negociando con el gobierno guatemalteco para
imponerle un acuerdo de Tercer País Seguro, bajo el cual las autoridades
estadunidenses devolverían a Guatemala a los salvadoreños y hondureños que
solicitaron asilo en Estados Unidos para que el pequeño país centroamericano
les brinde protección internacional.
El lunes
pasado, Trump reiteró en un mensaje de Twitter que Guatemala “se está
preparando para firmar un acuerdo de TPS”; en la misma publicación, aplaudió el
“buen trabajo que está haciendo México” para detener a los migrantes que
atraviesan su territorio.
“Cabe
mencionar que, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los
Refugiados (ACNUR), Guatemala es el segundo país del Triángulo Norte con mayor
cantidad de solicitudes de asilo registradas en Estados Unidos, por lo cual
resulta evidente que este país no puede ser reconocido como un país preparado
para garantizar los derechos de las personas en busca de protección”,
repudiaron las organizaciones.
“Además,
un acuerdo de esta naturaleza implicaría una presión adicional a una
institucionalidad débil que, en las condiciones actuales, no puede resolver
siquiera las necesidades básicas de amplios sectores de la población que vive
en su territorio”,
añadieron.
Ayer, el
ministro de Gobernación guatemalteco, Enrique Degenhart, confirmó que el
acuerdo de TPS se concretará “en un cortísimo plazo”, aunque reconoció que aún
no se definen los lugares donde se ubicarían los solicitantes de asilo, ni el
monto que Estados Unidos pagaría a Guatemala para convertirse en su patio
trasero.
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