Por Juan
Carlos Cruz Vargas.
Moody’s
Investors Service respondió a las afirmaciones del presidente Andrés Manuel
López Obrador, quien aseguró que las agencias calificadoras aplican la misma
metodología de hace tres décadas, que no incluye la variable de la corrupción.
De acuerdo
con Jaime Reusche, analista para México de la firma, el elemento de la
corrupción siempre se ha considerado en la calificación del país y es el factor
que ha limitado una mejor nota crediticia.
En
conferencia telefónica, Reusche señaló que preocupa la debilidad institucional
que se observa en México a partir de las decisiones de gobierno del presidente
Andrés Manuel López Obrador, por lo que la agencia tomó la decisión de bajar la
perspectiva de estable a negativa de la calificación “A3” que tiene sobre
México.
De
acuerdo con el analista, “estamos viendo un deterioro en lo que antes era una fortaleza muy
importante de México, la claridad, la certeza a inversionistas”.
De hecho,
Jaime Reusche también desmintió la afirmación del presidente respecto al
crecimiento de la economía, la cual “no logrará alcanzar el 4%”, como lo
presume López Obrador cada vez que toca el tema económico.
“Hay
elementos claros de desaceleración en la economía mexicana, por lo que es
bastante difícil llegar a un crecimiento de 4% como una meta estimada por el
gobierno”, señaló.
Moody’s
aseguró que es muy probable que el gobierno de Estados Unidos aplique los
aranceles a productos mexicanos a partir del próximo lunes y que, en caso de
llegar a 25% de forma gradual, el crecimiento de la economía mexicana sería
menor a 1% para este año.
Así el
panorama, Reusche matizó que Moody’s no redujo la calificación del país y
únicamente cambió la perspectiva debido a que el gobierno de López Obrador tuvo
un buen punto de arranque en diciembre pasado, con lo que el país aún tiene
fortalezas en materia fiscal y elementos para enfrentar choques externos.
En su
comunicado emitido en la víspera, la firma explicó que la decisión de
Moody’s de cambiar la perspectiva a “Negativa” de las calificaciones “A3” de
México fue motivada por el debilitamiento del marco de política en dos aspectos
clave, con potenciales implicaciones negativas para el crecimiento y la deuda.
Detalló
que las políticas que ahora son menos predecibles están afectando negativamente
la confianza de los inversionistas y las perspectivas económicas de mediano
plazo.
Mientras que
en segundo lugar, un menor crecimiento económico, aunado a cambios en la
política energética y al papel que juega Petróleos Mexicanos (Pemex),
introducen riesgos para la perspectiva fiscal de mediano plazo, a pesar del
compromiso del gobierno con mantener una política fiscal prudente en el corto
plazo.
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