Por Rodrigo
Vera.
Hasta el
momento, la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJ-CDMX)
no ha podido dar con el paradero del sacerdote Francisco Javier Bautista,
párroco del templo de Cristo Salvador y presunto involucrado en el asesinato
del joven estudiante Hugo Leonardo Avendaño.
La
procuradora de justicia capitalina, Ernestina Godoy, sostiene que una de las
principales líneas de investigación es que el probable responsable de este
crimen es muy cercano a la feligresía de ese templo, por lo cual ya investiga a
miembros de esa comunidad parroquial, entre ellos al padre Bautista.
Por su lado,
Omar Sotelo, director del Centro Católico Multimedial (CCM), institución
eclesiástica que investiga sobre asesinatos y actos de violencia cometidos contra
sacerdotes y laicos católicos, señala que tampoco ha podido localizar al
sacerdote.
“El
párroco está ilocalizable. Lo hemos estado buscando, pero no hemos podido dar
con él”, dice
Sotelo, en entrevista para Apro.
Señala que
el CCM ha recogido testimonios de varios feligreses de la parroquia de Cristo
Salvador –ubicada en la calle Alfredo B. Bonfil, de la Colonia Miguel Hidalgo
Tercera Sección— a fin de informar sobre el asesinato.
“Hemos
recogido varios testimonios directos, incluso de gente que conoció y llegó a
tratar al estudiante Avendaño, quien fue acólito de esa parroquia”, refiere.
–¿Y en esos
testimonios no han encontrado indicios de que el joven haya tenido problemas
con el padre Bautista?
–No, ningún
indicio. La gente nos comenta que el joven Avendaño llegó incluso a vivir en la
parroquia, antes de irse a estudiar a la Universidad Intercontinental. Pero
todo dentro de la normalidad.
Aclara
Sotelo que el estudiante jamás fue seminarista, ni tampoco diácono, como se ha
venido señalando en algunos medios: “Sobre el caso se ha publicado información
falsa y muy contaminada”, dice.
Y concluye:
“Esperemos
que el padre Bautista se presente a declarar, a fin de que se aclare este
asesinato y no quede en la impunidad, como muchos otros crímenes”.
Hugo
Leonardo Avendaño recién había concluido una maestría en la Universidad
Intercontinental. Su familia dejó de saber de él el 11 de junio. Al día
siguiente se encontró su cadáver, envuelto en cobijas y dentro de su vehículo,
en las inmediaciones de Camino a la Marina, en la colonia Héroes, en Tlalpan.
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