Desde 2009,
al menos 13 periodistas han sido asesinados en distintas partes del mundo
después de haber investigado temas ambientales, de acuerdo con el Comité para
la Protección de Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés). El número podría
llegar a 29. El CPJ aún está investigando 16 de esas muertes.
El
colectivo de periodistas Forbidden Stories (Historias Prohibidas) decidió
mantener vivas esas investigaciones sobre las consecuencias sociales y
ambientales por la explotación de recursos naturales por parte de
transnacionales.
Un total
de 40 periodistas de 15 países, pertenecientes a igual número de organizaciones
periodísticas, trabajaron durante ocho meses para contar lo que ha ocurrido a
partir de esos crímenes y lo que las autoridades y mineras han dicho y callado
sobre esos casos.
Durante
esta semana, 30 medios de todo el mundo, entre ellos Proceso, darán a conocer
esas historias de “Sangre verde”, #GreenBlood, que han están ocurriendo en
distintos continentes.
“Silenciaron
a los periodistas. No callarán las historias”, dice la organización de periodistas
creada para continuar publicando el trabajo de los colegas que ha sido
amenazados, encarcelados o asesinados por sus trabajos sobre medio ambiente,
salud, derechos humanos o corrupción.
Este
martes 18 inicia la serie con la historia El silencio es oro para una mina en Tanzania.
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