Por Rodrigo
Vera.
En la
subasta de los 27 bienes inmuebles incautados al narcotráfico, realizada hoy en
el Complejo Cultural Los Pinos, solamente se vendieron 9 propiedades, y las
restantes 18 fueron declaradas “desiertas”.
Entre los
inmuebles que no tuvieron comprador se encuentra el departamento donde fue
asesinado, en diciembre de 2009, el narcotraficante Arturo Beltrán Leyva, “el
jefe de jefes”, ubicado en el fraccionamiento Altitude Punta Vista Hermosa, de
Cuernavaca, y cuyo precio de salida fue de 3 millones 580 mil pesos.
Tampoco
se vendió el rancho Los Tres García, que perteneció a Carlos Montemayor, suegro
del narcotraficante Edgar Valdés Villarreal, “La Barbie”, ubicado en el Ejido
de Los Remedios, de Naucalpan, Estado de México, con un precio de salida de 32
millones 91 mil 533 pesos. Fue éste el inmueble más caro de la subasta.
Igualmente
resultó “desierta” la venta de una residencia de playa, en Los Cabos, Baja
California Sur, que perteneció al capo Mario Armando Ramírez Treviño, alias el
“X-20”, cuyo precio base fue de 15 millones 303 mil pesos.
En cambio, sí
logró venderse, en 14 millones 313 mil pesos, la lujosa residencia que
perteneció a Francisco Javier Arellano Félix, “El tigrillo”, y que está ubicada
en la calle Peñas número 274, en la exclusiva colonia Jardines del Pedregal, de
la Ciudad de México.
Finalmente, el
dinero recaudado en las ventas de hoy fue de 56.6 millones de pesos, la mayoría
de los cuales, 51.3 millones, se destinará a las empobrecidas comunidades de la
montaña de Guerrero, mientras que la suma restante será para atender a víctimas
de la violencia, señaló Ricardo Rodríguez Vargas, director del Servicio de
Administración y Enajenación de Bienes (SAE), institución que organizó la
subasta.
En
conferencia de prensa, realizada al término del evento, Rodríguez Vargas
indicó que el precio base de salida de los 27 inmuebles subastados fue de 168.4
millones de pesos, y aunque sólo se vendieron 9 propiedades y no se recaudó esa
suma, consideró que fue “un éxito” el evento.
Abundó:
“El promedio
de los bienes vendidos hoy estuvo por arriba de lo que usualmente se vende en
este tipo de subastas”.
Y adelantó
que los departamentos, casas, ranchos y terrenos que hoy fueron declarados
“desiertos” se volverán a subastar próximamente.
“Se volverá
a realizar una segunda y tercera subasta de estos bienes”, dijo.
Las
propiedades subastadas hoy se encuentran en las siguientes entidades: Baja
California, Baja California Sur, Colima, Estado de México, Ciudad de México,
Morelos, Oaxaca, Querétaro, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora y Tamaulipas.
La subasta
se realizó “a martillo”, bajo una enorme carpa instalada en una explanada de la
otrora residencia oficial de Los Pinos. Ahí se instalaron los postores, pujando
con sus “paletas” en mano.
Rodríguez
Vargas recalcó que la de hoy fue “una subasta con sentido social”, porque los
recursos obtenidos servirán para apoyar a las comunidades más pobres del país.
El mismo SAE
–agregó su titular–, en los próximos días cambiará de nombre, para llamarse
Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado, con lo que quedará más
manifiesta la función social de esta institución.
Se le
preguntó si las historias y hechos de sangre ocurridos en estas propiedades
influyeron en la venta tan baja.
“No, no. Eso
no tuvo nada que ver. Y más bien la subasta fue exitosa”, dijo.
Por último, adelantó
que la próxima subasta será de joyas –igualmente confiscadas al narco–, y los
recursos que se obtengan se destinarán a la Comisión Nacional contra las
Adicciones.
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