Por: Anabel
Hernández
Mientras el
gobierno de Estados Unidos ha calculado la fortuna de Joaquín Guzmán Loera, El
Chapo, en 12 mil 666 millones de dólares y ha girado una orden para confiscar
esos bienes, durante los últimos 18 años el gobierno de México ha fracasado
en el aseguramiento de bienes al líder del Cartel de Sinaloa y sus familiares,
de acuerdo a una investigación especial realizada por la autora de este reporte
para Aristegui Noticias.
De acuerdo a
la información proporcionada por la Fiscalía General de la República en mayo de
2019, del 2001, año en que Guzmán Loera se fugó de la cárcel de máxima
seguridad en Puente Grande, Jalisco, hasta marzo de 2019, el gobierno de México
sólo fue capaz de asegurar a El Chapo y su familia 3 relojes, 1 inmueble, 5
armas de fuego, 171 cartuchos, 5 cargadores, una computadora y tres teléfonos
celulares. Esto pese a la vida ostentosa exhibida en los últimos años en
redes sociales por hijos del capo y su actual pareja Emma Coronel Aispuro.
Mientras
los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto hablaban del
combate al narcotráfico, y aun con los millones de dólares en vehículos, helicópteros, armamento,
y equipo de inteligencia comprados con recursos públicos de México, y con
recursos del gobierno de Estados Unidos a través del Plan Mérida, sus
administraciones no confiscaron prácticamente bienes a Joaquín Guzmán Loera, ni
a sus parejas sentimentales, ni a sus hijos, ni a sus familiares políticos,
aunque los tres gobiernos lo catalogaron como uno de los criminales más
buscados.
De acuerdo a
testimonios de ex integrantes del Cartel de Sinaloa presentados por la Fiscalía
del Distrito Este de Nueva York durante los tres meses de juicio contra El
Chapo, el común denominador de las tres administraciones que prácticamente
no aseguraron bienes a Guzmán Loera es que funcionarios del más alto nivel
recibieron millonarios sobornos de Guzmán Loera y el Cartel de Sinaloa.
Incluyendo titulares de la PGR; comandantes de zonas militares, al ex titular
de la AFI y ex Secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna; y los dos
ex presidentes Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.
Luego de su
fuga en 2001, Guzmán Loera estuvo prófugo durante 13 años, tiempo en el que
encabezó el Cartel de Sinaloa, considerado por el gobierno de Estados Unidos
como la organización de tráfico de drogas más importante del mundo.
Según los
cálculos de la Fiscalía de NY de 2001 a 2014 Guzmán Loera y el Cartel de
Sinaloa, en cifras conservadoras, traficaron ilegalmente al menos 528,276
kilogramos de cocaína, 200 kilos de heroína y 423 mil kilos de mariguana, según
el documento fechado el 5 de julio pasado en el que se solicita al juez la
orden de confiscar 12 mil 666 millones de dólares calculados de las ganancias
que El Chapo y el Cartel habían obtenido con la venta de dicha mercancía.
Durante
los sexenios de Fox, Calderón y Peña Nieto, se anunciaron diversos operativos
contra El Chapo y el Cartel de Sinaloa. En 2014 el gobierno de Peña Nieto dio a
conocer la captura de Guzmán Loera en un departamento en Torres Miramar, en
Mazatlán, Sinaloa, y dejó que los medios de comunicación hicieran un tour en el
departamento y dos casas de seguridad en Culiacán, una con una tina que
conectaba a un túnel de escape, de donde había logrado escapar el capo previo a
su captura.
Guzmán Loera
volvió a escapar de prisión en julio de 2015 gracias a que sus hijos Iván y
Alfredo Guzmán Salazar, junto con Emma Coronel, Dámaso López Núñez y abogados
compraran predios alrededor de la cárcel de máxima seguridad en Almoloya,
Estado de México, para construir un túnel por el cual El Chapo se fugó, según
testificó el propio Dámaso durante el juicio.
Durante
dos meses la Fiscalía General de la República que encabeza Alejandro Gertz
Manero se negó a transparentar la información sobre los bienes decomisados a
Guzmán Loera y familiares, y fue finalmente por orden del Instituto Nacional de
Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI)
que la Fiscalía se vio obligada a informar sobre los resultados en el
aseguramiento de bienes a El Chapo en 18 años de supuesto combate al
narcotráfico.
Esconde
Fiscalía fracaso.
En marzo de
2019 la autora de este reporte solicitó a la Fiscalía General de la
República, a través de la Ley Federal de Transparencia, informar sobre todos
los bienes asegurados, decomisados o incautados a Joaquin Guzmán Loera del 2006
a la fecha de la solicitud.
Semanas
después la Fiscalía solicitó mayor precisión en la solicitud de información ya
que señaló que sus facultades estaban limitadas a realizar “aseguramientos
ministeriales”. En respuesta se amplió la solicitud a “numero de propiedades
o bienes inmuebles”, joyas y dinero “asegurados ministerialmente” del 2001 a
marzo de 2019 a Joaquín Guzmán Loera. Así domo todos los bienes muebles e
inmuebles asegurados a su actual pareja Emma Coronel Aispuro; a su primera
esposa Alejandrina Salazar y sus hijos procreados con el capo: Alfredo e Iván
Guzmán Salazar. Y también los asegurados a la segunda pareja oficial Griselda
López y a sus hijos Ovidio Guzmán López.
También
se solicitó los bienes asegurados a Inés Coronel Barrera e Inés Coronel
Aispuro, padre y hermano de Emma Coronel, detenidos en 2013 acusados de delitos
contra la salud.
La
Fiscalía se negó a transparentar la información sobre los bienes asegurados a
El Chapo y su familia argumentando que no contaba con una base de datos que
permitiera disociar los aseguramientos efectuados contra una persona en
particular. También pretextó que se trataba de información de “datos
personales” de El Chapo y su familia. Y para reforzar su negativa aseguró que
proporcionar la información pondría en riesgo las investigaciones que llevan a
cabo.
Se interpuso
el recurso de revisión al INAI quien ordenó a la Fiscalía proporcionar la
información. Y el 31 de mayo pasado la Fiscalía dio respuesta luego de realizar
una búsqueda en la Subprocuraduría Especializada en Investigación de
Delilncuencia Organizada (SEIDO), en la Subprocuraduría Especializada en
Investigación de Delitos Federales (SEIDF), en la Subprocuraduría de Control
Regional, Procedimientos Penales y Amparo, en la Subprocuraduría Jurídica y de
Asuntos Internacionales, en la Subprocuraduría de Derechos Humanos, Prevención
del Delito y Servicios a la Comunidad (SDHPDSC), en la Unidad Especializada en
Análisis Financiero (UEAF), en la Oficialía Mayor e incluso en la Dirección de
Comunicación Social.
Y los
únicos registros de bienes decomisados a Guzmán Loera y los familiares
mencionados son: “Joyas: tres relojes. Inmueble: 1 inmueble. Otros: 5 armas de
fuego, 171 cartuchos, cinco cargadores, 1 equipo de cómputo, 3 celulares”.
El
presidente Andrés Manuel López Obrador anunció el jueves pasado que su
administración México solicitará al gobierno de Estados Unidos que todos los
bienes confiscados a Guzmán Loera sean entregados al gobierno de México.
“Lo que
están planeando de que se van a quedar con bienes obtenidos de esta manera, no
lo aceptamos si no hay fundamento legal…”, dijo el Presidente en su conferencia
de prensa matutina. Pero es un hecho que por su parte, al menos en los últimos
18 años y medio el gobierno de México ha hecho poco por asegurar por sí mismos
bienes a El Chapo.
El Chapo sí
tiene propiedades y empresas hasta en Europa.
Según una
declaratoria del estado de sus finanzas firmada por Guzmán Loera el 3 de
febrero de 2017 en la Corte de NY, durante las preparativos del juicio, aseguró
que desde los últimos 12 meses no tenía ningún ingreso, no tenía dinero en
efectivo, no tenía cuentas bancarias ni ningún otro tipo de bienes.
Para esta
investigación periodística durante los últimos dos meses se han revisado las
transcripciones de los testimonios rendidos durante el juicio de Guzmán Loera
en NY para encontrar rastros de dónde estarían los bienes del capo, familia y
personas directamente vinculadas a él. Y se logró obtener la siguiente
información.
Según las
declaraciones rendidas el 22 de enero pasado de la ex diputada local de
Sinaloa, Lucero Sánchez de 29 años de edad con quien Guzmán Loera tenía una
relación sentimental desde el 2011, creó empresas fachadas por órdenes de El
Chapo. Algunas a nombre de personas de confianza de Guzmán Loera, incluso en
Europa, y ella le ayudaba a gestionarlas. Una de las empresas era de jugos a
nombre de un colaborador del líder del Cartel de Sinaloa con el nombre de pila
“Pancho”. Y que también tuvo conocimiento de la apertura de otra empresa en Los
Angeles, California gestionada por una mujer a la que conoció como “Angie”.
Señaló que
mientras tuvo una relación sentimental con Guzmán Loera estuvo con él en al
menos tres residencias en ubicadas en la colonia Guadalupe, en una de las zonas
residenciales de Culiacán. Una de ellas la que fue publicitada por el gobierno
de Enrique Peña Nieto donde había un túnel conectado a una tina. También habló
de la existencia de otra casa localizada en la colonia Jorge Almada muy cerca
del Palacio de Gobierno del Estado de Sinaloa, donde despacha el gobernador de
la entidad.
“En esa
casa, bueno, había recámaras, un entorno muy confortable, había mesas,
televisiones, pantallas de las cámaras de seguridad. Había baños que eran muy
similares a los que él tenía en todas las otras casas”. Refiriéndose a que
igual contaban con tinas que escondían entradas a túneles. Y afirmó que el capo
también utilizaba una residencia ubicada en la colonia Libertad, cerca de una
escuela preparatoria, con las mismas características.
Así mismo
en el juicio se revelaron mensajes enviados por Guzmán Loera a Dámaso López
Núñez, alias El Licenciado uno de los colaboradores mas cercanos a El Chapo
desde que estaba en prisión en Puente Grande. En ellos le pedía pagar la renta
de dos bodegas en Europa, sin especificar el país.
“…la
empresa en Europa necesita ponerse en marcha “, ordenó el capo a López Núñez en
una carta exhibida durante el juicio. Refiriéndose a la empresa gestionada por
Lucero Sánchez.
Gracias al
testimonio de López Núñez rendido en la corte se supo que los hijos de
Guzmán Loera, Iván y Alfredo Guzmán Salazar tienen propiedades en Culiacán. En
ellas se realizaron reuniones en 2014 y 2015 con Dámaso López Núñez, Emma
Coronel Aispuro y su medio hermano Ovidio Guzmán López para planear la segunda
fuga de El Chapo de la de máxima seguridad en Almoloya.
El
Licenciado también reveló que los hijos de El Chapo consiguieron el terreno
cercano a la prisión de Almoloya, así como una bodega. También reveló que
Guzmán Loera tenía una propiedad en la sierra de Sinaloa, en la ranchería La
Tuna de dónde es originario a la cual el propio capo le pido nombre de “Cielo”.
De acuerdo a la información obtenida esa propiedad está cercana a la casa donde
vive su madre Consuelo Loera.
En 2016, luego
de que Guzmán Loera fuera recapturado en Los Mochis, Sinaloa, Emma Coronel
volvió a reunirse con López Núñez según testificó éste en la corte.
“Mi comadre
(Emma Coronel) me dijo que mi compadre (El Chapo) me enviaba sus saludos, y
quería avisarme que él estaba haciendo un gran esfuerzo por escapar otra vez y
que quería preguntarme si yo podía ayudarlo…Y dije que sí, que iba a ayudarlo”.
“Entonces mi
comadre me buscó de nuevo y nos volvimos a encontrar y ella me dijo que mi
compadre quería que empezara a buscar un terreno cerca de la cárcel y que había
enviado algo de dinero…cien mil dólares, y que me iban a dar más dependiendo
del precio del terreno. Y ese dinero fue entregado a Culiacán”, afirmó. El plan
no continuó porque Guzmán Loera fue transferido a una cárcel en Ciudad Juárez.
Gracias al
poder económico de El Chapo, Emma Coronel volvió a buscar a López Núñez para
que el padre de sus gemelas fuera transferido de nuevo a Almoloya y así
continuar con el plan de la tercera fuga.
“Mi comadre
me dijo que estaban tratando de averiguar un camino para que mi compadre vuelva
a la cárcel del Altiplano, que el director de la entidad centralizada de
Prevención y Readaptación Social, que es como el jefe de todos los diferentes
prisiones en México, que estaba ayudando …”.
– ¿Cuánto
dinero se pagó al director de las prisiones?, se preguntó a López Núñez en el
juicio
“Recuerdo
que me dijeron que era de $ 2 millones”.
Cabe
señalar que los hijos de El Chapo Ivan y Alfredo Guzmán Salazar, de 39 y 33
años respectivamente tienen acusaciones criminales abiertas en Estados Unidos
por tráfico de droga en Estados Unidos al menos desde al menos el 2015. Así
como Joaquín y Ovidio Guzmán López, de 34 y 28 años, quienes fueron acusados en
febrero pasado por el gobierno de Estados Unidos de conspiración para la
distribución de drogas.
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