Por Arturo
Sánchez Jiménez.
Una
investigación realizada por el Canal 6 de Julio, ha encontrado indicios de que
la extrema derecha ha puesto en marcha una estrategia para intentar dar un
“golpe suave” -o “golpe de Estado blando”- en México en contra del gobierno del
presidente Andrés Manuel López Obrador.
Mediante
la difusión de campañas y mensajes en los medios de comunicación y las redes
sociales, la organización de grupos opositores y la promoción de movilizaciones
de protesta, la provocación a la autoridad, la propagación de noticias falsas y
rumores, entre otras maniobras, se pretendería deslegitimar primero y derrocar
después al gobierno de la 4T en una acción similar a lo que ha sucedido en la
última década en otros países latinoamericanos, como Honduras, Argentina o
Brasil.
“Todo
esto puede sonar a teoría de la conspiración, pero ni siquiera se trata de algo
oculto. Todo el método para desestabilizar se puede consultar abiertamente en
internet”, dice el
director del Canal 6 de Julio, Carlos Mendoza Aupetit.
Si se
busca en la red “golpe suave”, la información aparece: Gene Sharp, politólogo
estadounidense. Su tesis es que los golpes de Estado mediante la fuerza y las
armas son obsoletos y que hoy se combate con “armas sicológicas, sociales,
económicas y políticas”, comenta en entrevista.
En su ensayo
De la dictadura a la democracia, expone una receta para quitar presidentes
con cinco pasos. Se comienza con una fase de ablandamiento, en la que hay
medios que intentan crear malestar y desesperanza social; sigue la
deslegitimación y la difusión de comentarios adversos al gobierno, mofas y
noticias falsas. Después viene el calentamiento de las calles, con la promoción
de constantes movilizaciones de protesta, explica.
El siguiente
ingrediente es la combinación de todas las formas de lucha: corren rumores,
se crea una falsa carestía, se acusa al gobierno de incompetente y se inician
causas judiciales injustas contra gobernantes. La última etapa es la fractura
institucional, en la que, según Sharp, las causas judiciales prosperan, los
medios lo apoyan y los gobiernos caen, menciona.
En México, todo
apunta a que se está ejecutando un golpe suave, o a que se está preparando el
tablero para ello, dice Mendoza Aupetit, que tiene listo un documental con el
que busca alertar sobre lo que piensa que está pasando en el país.
-Si está en
marcha un golpe como este, ¿en qué etapa está?
-Si se sigue
el método de Sharp, está en la primera o la segunda. Desde el primer día se
ha buscado desestabilizar al gobierno de López Obrador. Hay que recordar
aquellos mensajes del PAN el día de la toma de posesión en los que decía “Se
equivocaron al votar por López Obrador”. ¿Cómo que se equivocaron, si elegir es
la democracia?
Los Indicios.
“No vamos
a permitir que (López Obrador) siga con su autoritarismo, es usted un
dictador”, se oye decir en el documental a Alejandra Morán durante una
manifestación celebrada en mayo pasado. Es la líder de “Chalecos México”,
organización que ha convocado a tres marchas “anti-AMLO” desde el 2 de
diciembre. De acuerdo con Mendoza y su equipo, Morán, que se presenta como
aliada de los “Chalecos amarillos” de Francia aunque estos lo han desmentido,
en realidad pertenece a la organización “Somos más”, dice Mendoza Aupetit.
Esta
entidad tiene entre sus patrocinadores a la USAID (Agencia de los Estados
Unidos para el Desarrollo Internacional) que -según el director del Canal 6 de
julio- auspicia golpes suaves en América Latina.
La USAID, se explica en el video, asiste a
grupos extremistas y opositores en Venezuela y otros países de la región, así
como a fundaciones y sociedades que argumentan defender la libertad. Otros
auspiciantes de estos grupos son las estadunidenses Red ATLAS, Fundación
Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés), y el Instituto
CATO, que a su vez recibe fondos de las Industrias Koch, el segundo
conglomerado industrial de Estados Unidos. Todas tienen filiales en México o
patrocinan organizaciones en el país.
Una de
ellas es “Students for liberty”, que recluta estudiantes en universidades
públicas y que, por medio de una de sus ramas, busca registrar un partido
político ante el Instituto Nacional Electoral, explica Mendoza.
Su principal
directivo es Alexander McCobin, que proviene del CATO, y una de sus aliadas
más visibles es la conferencista guatemalteca Gloria Álvarez, coautora del
libro El engaño populista, proyecto para el cual tuvo el apoyo de Enrique
Krauze y Mario Vargas Llosa, también relacionado con el CATO.
En la
investigación se señalan vínculos entre el CATO y la llamada “Operación
Berlín”, con la que grupos empresariales financiaron una campaña sucia contra
López Obrador en la contienda presidencial pasada, y en la que se ha señalado
la participación de Krauze, que lo ha negado, dice.
También se
mencionan campañas robotizadas en las redes sociales que se mezclaron con las
críticas a López Obrador en momentos como la cancelación del Nuevo Aeropuerto
Internacional de México (NAIM), la muerte en un accidente aéreo de la
gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso y su esposo, o durante las semanas
en las que hubo desabasto de gasolina en varias ciudades del país.
Un golpe
contra un gobierno que no es radical.
El
gobierno de López Obrador es descrito en el documental como de centro
izquierda, no radical, cuya apuesta antineoliberal aún está por confirmarse, según plantean en la cinta los
académicos Enrique Pineda, Pascualina Curcio, Gibrán Ramírez Reyes y Carlos
Fazio.
-¿Si no
es un gobierno radical, por qué habría la intención de derrocarlo?- se le
pregunta a Carlos Mendoza.
-Porque
estamos hablando de una derecha y un capitalismo que no toleran ninguna
intervención frente al mercado. No toleran que nadie se salga del modelo, ni
siquiera lo poco o no tan poco que lo está haciendo López Obrador.
“La
estrategia del golpe suave ha dado resultados”, se explica en el documental. Por
ejemplo, en 2009, Manuel Zelaya fue destituido de la presidencia de Honduras
con el apoyo de Washington; en 2015 la oposición argentina intentó que el
asesinato de un fiscal le fuera imputado a la entonces presidenta Cristina
Fernández; en 2016 la (entonces) presidenta de Brasil, Dilma Rousseff fue
destituida por presuntamente haber violado una ley presupuestaria, y ese mismo
año el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva fue encarcelado acusado de
corrupción sin pruebas”, comenta el autor.
No toda la
crítica al gobierno debe ser interpretada como parte de un plan para dar un
golpe suave. “La crítica tiene que estar, es bueno que la haya, incluso la más
dura. El problema es cuando se disfraza de crítica a un afán desestabilizador
que en última instancia pretende derrocar a un presidente por vías no
democráticas”.
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