Por Itxaro
Arteta.
Tras la
rebelión en la Policía Federal desatada el miércoles contra su transferencia a
la Guardia Nacional, tanto el presidente Andrés Manuel López Obrador como el
secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, señalaron que entre los líderes del
movimiento había uno que no es policía y que estuvo en la cárcel. Se referían a
Ignacio Benavente Torres, que sí estuvo preso 21 años, pero no es líder del
movimiento ni fue presentado como tal en ningún momento.
Benavente
llegó al Centro de Mando de la Policía Federal, conocido como CONTEL,
acompañado de una mujer que se identificó como Silvia Vega, alrededor de la
1:30 de la tarde del miércoles, cuando la protesta llevaba ya más de cinco
horas. En la puerta del cuartel, únicamente se identificaron como defensores de
Derechos Humanos provenientes de la organización Pro Libertad Derechos Humanos
en América AC, y aseguraron estar ligados a la ONU.
Se les permitió
entrar a las negociaciones, que ya iban en la tercera mesa instalada del día,
después de otras dos y de que incluso la coordinadora interinstitucional de la
Guardia Nacional, Patricia Trujillo, leyera el pliego petitorio de los
inconformes e informara que lo llevarían ante la Secretaría.
Pero
alrededor de las 6 de la tarde, cuando se cerró la mesa de diálogo, el que
había sido vocero de los policías durante el día salió a informar a los medios
de comunicación acompañado de Benavente, a quien presentó así: “Estamos
acompañados de una organización de los Derechos Humanos, que aquí está
presente, y va a tomar la palabra”, dijo.
“Somos
una organización no gubernamental que nos pidieron apoyo la Policía Federal
para que viniéramos a coadyugar (sic.) con ellos por la situación que estaba
pasando en la mañana”, dijo el presidente de Pro Libertad.
Sin embargo,
este jueves, en su conferencia de prensa de las 7 de la mañana, López
Obrador aseguró que había “mano negra” detrás de las protestas y que Durazo
informaría respecto a que los principales “dirigentes” pertenecían a
organizaciones de otro tipo.
A las 11, el
Secretario dio una conferencia en la que anunció que distribuiría una
tarjeta con los antecedentes “de alguno de los líderes del movimiento, que
estuvo preso varios años por secuestro y es ahora uno de los elementos de los
activistas del movimiento”.
Esa
tarjeta informativa fue de Ignacio Benavente Torres. Tenía dos fotos tapando
los ojos, como se hace con las imágenes de detenidos, y solo señalaba que “fue
sentenciado por el delito de Secuestro, cumpliendo la pena impuesta en el
interior del Cefereso Número 3, y tiene siete investigaciones abiertas en los
Estados de Sinaloa, Ciudad de México, Coahuila y Tamaulipas”.
el activista
quiso hablar ante los medios apenas al llegar. Entonces reconoció que estuvo
en la cárcel durante 21 años, aseguró que fue injusto y que finalmente él había
asumido su propia defensa y logró que le quitaran los cargos. Animal Político
le solicitó copia de los expedientes que lo probaran, pero dijo que no los
tenía porque se quedan en el juzgado. Detalló que su número de expediente es el
369/91, que estuvo detenido entre el 17 de junio de 1991 y el 15 de octubre de
2012. Negó que haya otras siete investigaciones en su contra, y solo admitió
que hace cuatro años atropelló a una mujer y dijo que el caso sigue abierto
porque le pedía cinco millones de indemnización que no le ha querido dar.
Cuestionado
sobre por qué se había presentado en la Policía a intervenir, aseguró que no
fue voluntariamente, sino porque lo llamaron, aunque no especificó quiénes.
“Claro
que me llamaron. A mí me llamaron de la Policía Federal”, dijo.
- ¿Quién?
“Varios
elementos. Porque me conocen”, insistió.
“Yo no
estoy representando a ninguno, me pusieron como vocero y como representante;
no. Yo soy una organización de Derechos Humanos que defiende a ellos como a los
soldados, como a los marinos, como a todos ustedes si necesitan”.
- ¿Pero por
qué vino a hacer la defensa de ellos?
“Yo no
vine a hacer la defensa. Yo vine a enterarme, y una vez que ya me entero, yo
ahora sí puedo proceder a defender la violación de derechos humanos que se está
cometiendo con ellos como trabajadores”.
- ¿Ninguna
autoridad lo llamó?
“No”.
Por su
parte, el policía federal que ha sido vocero en los dos días de protestas
también desmintió que Benavente fuera líder o representante, y aclaró que solo
estaba invitado como observador.
En la página
de internet de la organización Pro Libertad Derechos Humanos por América, que
dirige, hay varios oficios que tienen logotipos de organismos internacionales
como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) o la UNESCO, además
de que presume varios programas para niños.
Sin embargo,
una fuente de la UNESCO aseguró a Animal Político que ni este año ni el
anterior han trabajado con esa organización y que tampoco recordaba proyectos
previos.
En el
segundo día de protestas, los ánimos estaban más calmados en la base de
Iztapalapa. Por la mañana hubo cierta alerta ante el paso de dos camionetas
militares, pero tanto Durazo como los propios agentes aclararon que no había
sido una provocación sino un tránsito normal.
La mayor
molestia de los policías fue por los señalamientos de López Obrador y de Durazo
de que algunos líderes no pertenecían a la corporación, ante lo cual todos los
congregados en la explanada sacaron sus credenciales, ya con los colores
institucionales del nuevo gobierno, lo cual además garantiza que no tienen
antecedentes penales.
Las
negociaciones este jueves fueron entre policías inconformes y los mandos de la
propia policía, pero ya no se presentó ni la coordinadora Trujillo ni el
subsecretario Ricardo Mejía, que ayer fue parte del diálogo.
A medio día,
los policías aceptaron retirar los bloqueos de vialidades. Aunque en Periférico
Oriente, donde se ubica CONTEL, unas 40 familiares de policías, en su mayoría
mujeres, mantuvieron los bloqueos intermitentes en uno y otro sentidos.
El comisario
Raúl Ávila habló a nombre de las autoridades de Contel, para plantear que una
comisión fuera a la Secretaría, pero los inconformes se negaron porque
consideraron que el gobierno los ha desprestigiado.
Por la
noche, el vocero de los policías comunicó que ya había acuerdo en que este
viernes a las 11 se instalen mesas de trabajo para que quienes no quieren
integrarse a la Guardia Nacional o no hayan sido considerados aptos se
registren en los módulos de la Unidad de Transición que Durazo anunció por la
mañana, y pasen a otras unidades como el Instituto Nacional de Migración,
Aduanas, la Coordinación Antisecuestros o la Comisión Nacional de Búsqueda.
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