Por Itxaro
Arteta.
Kevin padece
parálisis cerebral y síndrome de Lennox-Gastaut, que provoca convulsiones. A
sus nueve años, tiene que usar oxígeno externo para respirar y se alimenta
mediante una sonda, por lo que es totalmente dependiente de su mamá, Ana Luisa
Lugo. Los gastos para tratarlo son de alrededor de 5 mil pesos mensuales,
pero ahora por primera vez desde que nació recibieron un apoyo económico del
gobierno federal, mediante el nuevo programa social Pensión para Personas con
Discapacidad Permanente.
La
distribución de tarjetas y pagos ha tenido retrasos en los primeros meses desde
su creación, por lo que Ana recibió en un solo depósito de lo correspondiente a
dos bimestres, de 2 mil 550 pesos cada uno, es decir, que se sumaron 5 mil 100 pesos que pudo
cobrar la primera semana de julio, pese a que tenía la tarjeta bancaria desde
mayo.
“Con los
gastos de él no hay dinero que me alcance; esto fue como bien extra. Cuando me
llegó, fui y compré pañales, compré medicamento, compré material, porque come
por sonda y necesita sondas, jeringas, bolsas de alimentación, gasas. Y pues
con todo eso, fui y le surtí su botiquín”, cuenta la madre de Kevin en entrevista.
Según
informó el presidente Andrés Manuel López Obrador el 1 de julio pasado, ya
hay 610 mil personas con discapacidad beneficiarias de este programa, enfocado
en niños y jóvenes de cero a 29 años de edad.
Ana Luisa
trabaja cortando el pelo en su propia casa, en Chicoloapan, Estado de México,
porque para atender a Kevin no podría tener un empleo regular. Pero eso implica
que no tiene seguridad social, más que con el Seguro Popular, que no cubre
todas las atenciones y medicamentos que el niño suele necesitar.
El único
apoyo gubernamental que habían tenido alguna vez fue de despensas que entregaba
el gobierno local con la tarjeta “La Efectiva”, que se distribuyó en el sexenio del
gobernador Eruviel Ávila, pero que fue irregular y al cambiar de
administración se terminó. Por eso ahora, Ana mantiene sus reservas
hasta ver que realmente el apoyo se mantenga, y aprovechó para comprar todo lo
que le hacía falta.
¿Cómo acceder
a esta pensión?
La
Pensión para Personas con Discapacidad Permanente es uno de los programas
prioritarios que creó el nuevo gobierno. Desde que López Obrador ganó las
elecciones, equipos de los llamados “servidores de la nación” empezaron a
recorrer casas buscando posibles beneficiarios, y hasta ahora es la única
manera de inscribirse.
En las
oficinas de la Secretaría de Bienestar de la Ciudad de México confirmaron a
Animal Político que solo dan información o toman los datos de las personas para
que un servidor acuda a visitarlos.
Hortensia
Carmona, también habitante del Estado de México, pero en Coacalco, se enteró
del programa cuando a sus dos hijos mayores los fueron a censar en febrero para
las becas de educación media superior Benito Juárez. Ahí comentaron que el
menor, Alan Daniel, de 13 años, nació con hidrocefalia, no habla ni camina.
Cuando lo
fueron a censar, además de acta de nacimiento y comprobante de domicilio, para
el programa se pide un certificado oficial de la discapacidad. Para Dany bastó
con presentar la nota médica con su historial que le dieron en la última
hospitalización que tuvo en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Un mes
después de la visita, les llegó la tarjeta, del banco Banorte. Aunque durante
los primeros meses, marcaba como “inválida”, Hortensia incluso habló con
personal del banco que le dijo que ellos no podían saber nada de los pagos
porque solo era un monedero electrónico. Hasta que sus otros hijos recibieron
en junio sus becas de preparatoria, fue a revisar otra vez la tarjeta de Dani y
entonces también había recibido los 5 mil 100 pesos acumulados de dos
bimestres.
“Pues me
va a servir porque para empezar soy madre soltera, su papá le da el IMSS, pero
no vive con nosotros, y a veces no tienen los medicamentos, cuando hay
desabasto. Él come papilla, y usa una caja de pañales a la semana. Es mucho el
gasto en él, pero algo nos va a ayudar”.
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