Por Nayeli
Roldán.
Después de
un diferendo con el presidente Andrés Manuel López Obrador por un posible
conflicto de interés, el comisionado presidente de la Comisión Reguladora de
Energía (CRE), Guillermo García Alcocer, renunció a su cargo desde el 15 de
junio pasado. Al concluir el mes, al personal que laboraba en áreas
relacionadas con la presidencia le fueron solicitadas sus renuncias, pese a la
promesa que renovarían sus contratos hasta diciembre.
La
comisionada recién elegida en abril, Norma Leticia Campos Aragón, aseguró
que quienes renunciaron eran parte del equipo de García Alcocer. “Se fue el
presidente y su gente se tenía que ir. No hay más”, dice en entrevista con
Animal Político.
El hecho
de que esos funcionarios abandonaran la administración pública insiste, fue una
decisión del órgano colegiado, conformado por cinco comisionados, de los cuales
cuatro fueron elegidos por el Senado en abril pasado: Luis Linares Zapata,
Norma Leticia Campos, José Alberto Celestino y Guadalupe Escalante.
De los
comisionados elegidos en la anterior administración sólo permanece Luis
Guillermo Pineda,
toda vez que Guillermo Zúñiga y Guillermo García renunciaron a la Comisión, y
hasta el momento no se ha nombrado al comisionado presidente.
Una de las
funcionarias que dejó el cargo y solicitó anonimato, asegura que la renuncia
fue solicitada por los comisionados y Norma Leticia Campos les explicó,
incluso, que “al dejar sus puestos están contribuyendo a la transformación de
México”.
Sin embargo,
ni siquiera hubo actos de entrega recepción de las áreas y tareas pendientes
en las áreas donde hubo despidos (Comunicación Social, Planeación y vinculación
y Asuntos internacionales), puesto que aún no hay funcionarios que los
sustituyan.
Pero de acuerdo
con la comisionada, sí hay personal que se está encargando de las tareas
sustantivas en el enlace internacional y legislativo.
“La CRE
no está dejando de hacer el trabajo y todo se hizo conforme a la ley. No hay
nada extraño. Lo extraño fue que el presidente, al irse, dejó a su equipo. Y no
solamente los dejó, sino que los reubicó cuando siempre habían estado cercanos
a él. La Comisión está viviendo una recomposición y no hay nada extraño en
pedirle su renuncia a las personas que estaban trabajando con García Alcocer”, dice la comisionada.
– ¿Por qué no esperaron a que el nuevo
presidente llegara y evaluara si estas personas, que tenían experiencia en el
ramo, podían quedarse?, se le pregunta.
“No hay
tal experiencia. En promedio, el personal de la CRE es de 35 años y sólo tenían
de 1 a 5 años de antigüedad. Al contrario, aprenden y se van rápido a empresas
privadas. No hay tal experiencia en promedio”.
– ¿Y no
serviría ahorrarse 5 años de aprendizaje?
“¿Para
hacer qué? Los objetivos son distintos. Ellos formaban un equipo con él, con
objetivos. Era mucha gente que no hacía nada”.
De acuerdo con
el testimonio de una de las empleadas separadas del cargo, y quien entregó un
audio de la reunión con empleados el 18 de junio, realizada en el
auditorio/comedor de la CRE, los comisionados informaban al personal que los
contratos de trabajo serían renovados hasta diciembre de este año.
Sin embargo,
el pasado 8 de julio Verónica Farfán, encargada de la Unidad de
Administración, les informó que sus contratos no serían renovados, “de una
forma déspota, irrespetuosa y sin fundamento jurídico que avale la toma de
dicha decisión”, menciona la exfuncionaria.
De
acuerdo con la exfuncionaria, la forma abrupta de la separación “no sólo
compromete nuestro futuro profesional también lo hace con las relaciones que
mantenemos con los reguladores internacionales, otras dependencias de gobierno
y entre las mismas unidades administrativas de la CRE”.
En febrero
pasado, la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, informó
que se investigaría la existencia de un posible conflicto de interés de García
Alcocer como presidente de la CRE, ya que el cuñado de éste, Mario Barreiro
Castellanos, labora en una empresa extranjera, Vestas, dedicada a la
fabricación, venta y mantenimiento de tecnología eólica para generar
electricidad.
Además de
que “Santiago García Castellanos, pariente por afinidad en cuarto grado, primo
hermano de su cónyuge tiene el cargo de director general de la empresa Santa Fe
Natural Gas, la cual es filial de una empresa mexicana permisionaria de la
Comisión Reguladora de Energía denominada Fermaca”, informó la SFP en aquel momento.
Días después,
Alcocer tuvo una audiencia con el presidente Andrés Manuel López Obrador, y
éste aseguró que no había una persecución política, pero el 3 de junio anunció
su renuncia a la presidencia de la CRE, que se hizo efectiva el 15 de junio.
“La
máxima instancia de toma de decisiones de la Comisión, el Órgano de Gobierno,
tiene hoy una nueva composición con una visión mayoritaria diferente a la mía.
Si bien tenemos puntos de vista y enfoques técnicos incompatibles, hemos
coincidido en el objetivo de garantizar un suministro de energéticos de calidad
y a precios asequibles en México”, explicó García Alcocer en su carta de renuncia.
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