Por Juan
Carlos Cruz Vargas.
La
agencia calificadora en su reporte titulado Plan de negocios de PEMEX: Vuelta
en U puede ser una maniobra riesgosa, la firma con sede en Nueva York afirmó
que la administración de Andrés Manuel López Obrador no es la excepción.
“Dado que los modelos de negocio en este
sector normalmente contemplan horizontes de muy largo plazo, los cambios de
dirección cada seis años han limitado a Petróleos Mexicanos (Pemex) para poder
aterrizar sus planes de negocio”, aseguró el documento.
De acuerdo
con S&P, la falta de continuidad de la política energética en México ha
sido una constante desde hace varias décadas. Típicamente se han visto cambios
en la dirección de la estrategia energética del país en las transiciones de
gobierno, después de cada sexenio.
“En nuestra opinión, este es posiblemente el
principal factor que ha impedido un avance sustancial de la industria petrolera
en México, en los últimos 20 años”, soltó el reporte elaborado por el analista Luis Manuel
Martínez.
Los
objetivos estratégicos de Pemex.
La agencia
calificadora identificó cinco objetivos estratégicos en el plan de negocio
de Pemex, presentados la semana pasada
En primer
lugar, alivio fiscal y mayores transferencias federales. De esta forma, la
empresa se beneficiará de cambios en su régimen fiscal, que contempla la
reducción en la tasa de los Derechos de Utilidad Compartida (DUC) desde 65% a
58% en 2020, y a 54% en 2021. Con esta medida se pretenden ahorros fiscales
acumulados de alrededor de 128 mil millones al cierre de 2021.
En segundo
término, se prevé un aumento en los volúmenes de producción. Sin embargo,
para S&P el objetivo de incrementar los niveles de producción en un millón
de barriles por día, al cierre de la actual administración, “es ambicioso”.
“Nos
parece que la estrategia de desarrollar 20 campos en aguas someras y terrestres
tiene méritos, en virtud de la amplia experiencia y el relativo éxito que la
empresa ha tenido en este tipo de campos. Sin embargo, vemos con alto riesgo la
decisión de Pemex de continuar con esfuerzos de producción en proyectos
fallidos, como por ejemplo Chicontepec”, lanzó.
El tercer
objetivo es acelerar la incorporación de reservas, Al respecto, la firma
opinó que “si bien esta estrategia podría dar resultados en un corto periodo de
tiempo, la petrolera vuelve a asumir todos los riesgos en estas inversiones, y
pierde de vista alternativas de exploración y desarrollo – como en aguas
profundas – que podrían ser relevantes en el futuro”.
El cuarto
punto quiere lograr es aumentar producción de combustibles y petroquímica.
Para eso,
Pemex planea expandir su capacidad de refinación a través de la construcción de
la refinería de Dos Bocas con capacidad instalada de 340 mil barriles por día.
El presupuesto para este proyecto es de alrededor de 160 mil millones de pesos,
y la construcción concluiría en 2022.
La mala
noticia es que los analistas de S&P no tienen conocimiento de algún otro
proyecto en el mundo, de características similares, que se haya construido en
un plazo tan corto.
No obstante, señaló que esta nueva refinería complementaría las inversiones
para mejorar el sistema nacional de refinación existente.
Y, por
último, Pemex se comprometió a fortalecer su perfil financiero. Sin embargo,
las mejoras en la generación de flujo de efectivo y en la estructura de capital
dependerán de la efectiva ejecución del plan, y cualquier desviación por mínima
que sea tendría consecuencias adversas sobre la trayectoria del balance financiero
de la empresa, señaló el reporte.
La agencia
calificadora Standard & Poor’s (S&P) aseguró que el plan de negocios
presentado por Petróleos Mexicanos (Pemex) la semana pasada representa que la
petrolera “está dando vuelta en U” al adoptar una estrategia que aumenta su
exposición a los riesgos inherentes de la industria.
En
nuestra opinión, sentenció la firma, bajo este plan la política energética de
México se revierte ya que Pemex retoma un rol “cuasi-monopólico” en el segmento
de exploración y producción, mientras que de manera paralela fortalece las
actividades de refinación para buscar autosuficiencia energética.
“Pemex está nuevamente detrás del volante,
pero varios riesgos podrían surgir en el camino”, advirtió S&P en su
documento titulado Plan de negocios de PEMEX: Vuelta en U puede ser una
maniobra riesgosa.
De entrada, si
la empresa logra restaurar la salud de sus principales negocios, los resultados
financieros mejorarían gradualmente. De ser así, la empresa podría reestablecer
poco a poco la confianza de los inversionistas, que es indispensable para
mejorar las condiciones de financiamiento y mantener un buen acceso a los
mercados de deuda.
Sin embargo,
el no obtener los resultados esperados rápidamente podría comprometer la
sostenibilidad de la empresa antes del término de la actual administración.
Para la
firma, la decisión del gobierno de diferir y limitar la participación del
sector privado en el sector energético subestima el valor que otros
participantes pueden aportar en términos de experiencia, tecnologías de punta,
capacidad de gestión y capital financiero para acelerar inversiones.
“Los
incentivos bajo el esquema de los Contratos de Servicios Integrales de
Exploración y Extracción (CSIEE) no serán suficientes para capturar todas las
ventajas que puede traer la participación del sector privado en el desarrollo
de la industria”,
dejó claro el reporte.
Por esa
razón, consideró que la estrategia es riesgosa.
“En nuestra
opinión, el plan de negocios de Pemex se basa en una serie de supuestos
optimistas que dejan poco margen de maniobra. Para el negocio de exportación de
crudo, el plan asume un precio por barril por encima de los 55 dólares para los
siguientes diez años”, precisó.
Este
supuesto es muy sensible a varios factores externos, señaló la agencia,
incluyendo la desaceleración del crecimiento global, un entorno político
impredecible en las principales economías del mundo, y regulaciones ambientales
más estrictas, explicó
la agencia.
Aún más. De
acuerdo con Standard & Poor’s, un punto de atención relevante para Pemex es
la trayectoria de las reservas de hidrocarburos.
Es decir, si
la empresa implementa de manera exitosa su plan de producción, y la reducción
de reservas no viene acompañada de inversiones importantes en desarrollo que
permitan reestablecer la base de hidrocarburos, la petrolera “podría toparse
con pared en el mediano plazo”.
Mientras que
en refinación, alertó, cualquier sobrecosto o retraso en la ejecución del
proyecto de la refinería tendría un impacto sobre el flujo de efectivo de
Pemex, y muy probablemente modificaría su plan integral de inversión.
“Esto es
importante porque bajo un escenario así, no queda claro si la empresa reasignara
recursos desde otras divisiones para terminar el proyecto, si el gobierno otorgara
apoyo adicional, o si la compañía explorara otras fuentes de fondeo”, explicó el reporte.
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