Por
Redacción / Sin Embargo.
La
Arquidiócesis Primada de México se mostró este día inconforme con “la retórica”
del Gobierno de no criminalizar a las mujeres que protestan, y dijo que a veces
suena dulzón y débil.
“Expresiones
retóricas tan fáciles y tan oficiales como ‘no criminalizaremos la protesta’
pueden ser apenas la punta de un iceberg de dimensiones riesgosas al que, a
veces, parece que nos hemos acostumbrado”, aseguró en el editorial de Desde la Fe, su medio de
comunicación.
“Y sigue
siendo urgente una atención profunda, permanente y eficaz, pues de continuar
con remedios superficiales, ocasionales y dulzones, sólo le estaríamos
apostando a una violencia mayor. Actuar no es sinónimo de reprimir. Actuar como
autoridad democrática es garantizar la paz, defender los derechos y la
seguridad de todos. Lo otro es una omisión hipócrita de responsabilidades
elementales”, señaló.
El pasado 16
de agosto, cientos de mujeres marcharon desde la Glorieta de Insurgentes para
protestar en contra de los abusos sexuales cometidos por policías en fechas
recientes y para repudiar la violencia en su contra.
Las
manifestantes avanzaron por las calles de la capital con pancartas, brillantina
rosa y morada, pañuelos verdes y mantas. El contingente partió de la Glorieta
de Insurgentes hacia avenida Paseo de la Reforma. La marcha circuló por la
calle Génova y las manifestantes se dirigieron a la Secretaría de Seguridad
Ciudadana de la Ciudad de México (SSC-CdMx).
Fue después
de las 18:00 horas que la protesta cambió de tono: algunas mujeres realizaron
pintas y destrozos en las inmediaciones de la Glorieta de los Insurgentes que
dejaron daños la estación del Metrobús, donde también se prendió fuego.
Posteriormente incendiaron la estación de Policía Florencia, ubicada a unos
metros de distancia. Algunas asistentes escribieron consignas de denuncia, y
luego rompieron los cristales y mobiliario.
Dos días
después, Claudia Sheinbaum Pardo, Jefa de Gobierno capitalina, afirmó que de
haber utilizado a la policía durante la protesta se hubiera acrecentado la
violencia. “Creo que si hubiéramos intervenido en ese momento, lo único que
hubiéramos hecho es acrecentar la violencia en la ciudad”, dijo.
Más tarde
Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México, respaldó la decisión del
Gobierno de Sheinbaum de no emplear el uso de la fuerza pública contra la
protesta de mujeres.
“Acerca de
los hechos ocurridos el fin de semana, estoy informado y respaldo la actitud de
la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum. Creo que se actuó bien. Puede que los
conservadores empiecen a decir que hace falta mano dura porque así son, muy
hipócritas, pero no hay que usar la fuerza”, subrayó en su conferencia de prensa
matutina del 19 de agosto.
El
mandatario consideró que la intervención de la fuerza pública agrava el
conflicto, no resuelve nada y que puede provocar que también se le acuse al
Gobierno de ser represor. Por ello, pidió apostar al diálogo y no recurrir al
uso de la fuerza.
Ante
dichas posturas, la Arquidiócesis recordó que a veces se reacciona a la
violencia con métodos que toleran y fomentan la impunidad o se pretende
eliminar los síntomas de un problema, sin atender sus causas profundas.
“Más allá
de la contradicción que implica un desenlace vandálico en una marcha que se
convoca para denunciar la violencia de género, ciudadanos y autoridades hemos
de ser sensatos para seguir resolviendo la violencia generalizada; por supuesto
en sus expresiones más sensibles, pero comenzando desde la cercanía de lo
doméstico, en los ámbitos laborales, en la conversación pública, en los medios
y las plataformas digitales, y hasta en las instituciones públicas”, indicó.
En el
semanario, la iglesia católica también destacó que la violencia es un
monstruo de mil cabezas, y que una de sus formas más dañinas y contumaces es la
que se enmascara como “acción políticamente correcta”, sin embargo,
precisó, ésta infringe daño y abuso contra las víctimas.
“Una mano
dura que tome el camino de la represión –sea abierta y pública, o escondida y
hasta legalizada como la llamada ‘ley garrote’- es tan reprobable como una mano
blandengue que ignore el camino de responsabilidades y derechos, que diga que
va a arreglar todo con abrazos amorosos o tolerando impunidades selectivas.
Ambas manos también se constituyen en catapulta de una violencia latente que
tarde o temprano se vuelve más difícil de contener en el marco de las
instituciones y las leyes”, sentenció.
Asimismo, agregó
que México necesita encontrar el camino ordinario y estable hacia el ejercicio
de derechos, la paz y el respeto, donde todos deban estar comprometidos.
Además, pidió no conformarse con mesas de diálogo donde no se dialoga, donde
cada participante representa intereses parciales y no la búsqueda del bien
común.
“Mucha
violencia, sutil o explícita, pero capaz de hacer daño, puede esconderse entre
las líneas de lo políticamente correcto”, finalizó.
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