Julio Astillero.
Ernesto
Núñez Albarrán era editor de la revista R, del Grupo Reforma, y en esa
condición cubría el caso de la niña Frida Sofía que, según reportaba
especialmente Televisa, estaba a punto de ser rescatada de entre los escombros
del colegio Enrique Rébsamen, luego del terremoto de septiembre de 2017 en la
Ciudad de México.
Así recuerda
Núñez Albarrán algunos detalles: “Un marino nos enseñó un escáner a varios
periodistas; salió (del edificio escolar acotado) con un aparato y nos dijo
‘miren, con este escáner detectamos que hay movimiento, es un escáner térmico’.
En fin, una serie de pruebas de que según ellos estaban buscando a una niña.
Mientras esto ocurría, afuera, en la calle de Rancho Tamborero, creo se
llamaba, que era el frente del colegio Rébsamen, había una movilización muy
rara, que era de gente también de la Marina, de Protección Civil, gente que
estaba ahí ayudando a la hija de Mónica García Villegas a sacar las
pertenencias de la maestra del penthouse. ¿Por qué? Porque recordará el
auditorio que lo que se cayó en el Rébsamen no fue el edificio escolar, sino
fue lo que le llamaban el edificio administrativo que en realidad era un patio
con algunas oficinas y que hasta arriba tenía dos departamentos, con roof
garden, barra de cocina de granito y piso de mármol”. Desde ese momento se
preguntaron algunos de los presentes si esa construcción habría sido la causa,
potenciada por el sismo, del derrumbe.
Añade Núñez
Albarrán que algunos periodistas alcanzaron a tomar fotografías donde sacaban
fundas con ropa, cofres, incluso una tina y, mientras eso sucedía en esa parte,
en otro lado Televisa montaba un templete con cámaras cuyo tiro iba directo al
lugar donde se suponía que podría aparecer la niña Frida Sofía, en un
salvamento heroico. Mientras ocurría el montaje, se estaba tratando de ocultar
algo, y lo decían los vecinos de ahí que había un rescate de pertenencias, y
había un afán muy claro de distraernos, de que no nos claváramos en la historia
de por qué se había caído el edificio sino en la historia del posible rescate
de la niña Frida Sofía, a quien ningún padre, madre ni familiar reclamaba a las
11 de la noche porque, en realidad, nunca existió, pues fue un invento de
distracción (entrevista en Radio Centro: https://bit.ly/2ZwPWp1). Ahora,
Danielle Dithurbide, reportera a cargo de la difusión de aquella historia
falsa, será la titular del programa informativo estelar de Televisa.
Laura
Barranco era coordinadora de información en el equipo de producción de Carlos
Loret de Mola en Televisa cuando se transmitió la presunta detención en vivo de
Florence Cassez e Israel Vallarta, supuestos secuestradores. Asegura que 13
veces le dijo al conductor televisivo, ¡para ya!, pues eran evidentes “las
cosas acomodadas y la tortura física que estaban ejerciendo sobre Vallarta en
cadena nacional; esos dos elementos se los destaqué y lo que a él se le ocurrió
responderme es que no me calentara como un cautín (...) en la última ocasión,
que ya lo fastidié, me dijo ‘¿Que no te ha quedado claro? Es nota. Fin de la
historia’ Y prácticamente dejó de responderme”.
A Laura
Barranco no le queda duda de que aquella transmisión de la detención en vivo
era un montaje desde un poder corruptísimo. La productora era Azucena Pimentel,
quien, a juicio de Barranco, fue quien “incitó todo: ella generó que se
alargaran los enlaces lo más que se pudiera; un afán por el circo barato, así
se esté destazando a quien se esté destazando; eso lo promovió siempre ella.
Ese día se fueron a festejar en gran desayuno todo el equipo, por el gran éxito
de todo el rating que habían alcanzado ese día. Bernardo Gómez (vicepresidente
de Televisa) estaba en la cabina, también orquestando, incitando a su
productora estrella que era Pimentel” (entrevista en Radio Centro:
https://bit.ly/2MFniw3). Ahora, Azucena Pimentel es funcionaria en el equipo de
comunicación social de la Presidencia de la República.
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