Por Rosa
Elvira Vargas y Fernando Camacho.
Al frente de
la Auditoría Superior de la Federación (ASF) entre 2010 y 2017, Juan Manuel
Portal Martínez apremia: “no es suficiente con tener la cárcel llena de gente
corrupta. Hay que ver qué pasó con el dinero”.
Sin
embargo y al asumir que tras detectar los malos manejos en las dependencias del
gobierno, la tarea de la ASF concluye con la presentación de las
correspondientes denuncias ante la autoridad ministerial, plantea la
complejidad de dar con el paradero de los fondos: “es muy difícil documentar
esas cosas. No creo que haya contratos, convenios, recibos...”. La Auditoría no
tuvo nada que pudiera advertir, por ejemplo, un uso de carácter electoral para
esos recursos.
La gestión
de Portal Martínez realizó las auditorías que pusieron al descubierto los
malos manejos que hoy tienen en prisión a la ex secretaria Rosario Robles
Berlanga. Ha seguido puntualmente el recorrido de este proceso y guarda todavía
capacidad de asombro al describir el entramado de la estafa maestra.
Y apunta: los
fraudes multimillonarios en la Sedesol y en la Sedatu fueron tan burdos que
incluso se usaron “machotes” para elaborar los convenios con universidades y
con los sistemas de radio y televisión.
“Se les
hizo fácil” proceder así ante el ambiente de impunidad y simulación que
prevaleció en el sexenio pasado prácticamente desde su arranque, apunta.
Portal no
accede en su conversación con La Jornada a opinar sobre los niveles que alcanzó
la corrupción en ese periodo. Pero acota: “aunque no lo diga yo, así es como se
ve. Comparado con otros sexenios, en el de Enrique Peña Nieto se notó desde los
gobiernos de los estados, los desvíos enormes que hubo con recursos
federales...”.
Otros
casos de irregularidades documentados por la ASF en la etapa de Portal fue la
adquisición por Pemex, de las plantas de fertilizantes Fertinal y
Agronitrogenados con la dirección de Emilio Lozoya, hoy prófugo. E insiste:
“hubo desproporción del monto que se pagó por esas empresas”.
Para él, es
insuficiente con decir únicamente que la operación fue aprobada por el consejo
de administración de Pemex, “hay una responsabilidad ahí del director”.
Frente al
hecho de que la ASF denunció, entre otros muchos, los actos fraudulentos en
Sedesol y en Pemex, en una fase del sexenio con suficiente tiempo aún para
sancionar, Portal no duda: las autoridades responsables “voltearon para otro
lado”.
Y no rehúye:
la secretaria Robles “tenía clara información de lo que se estaba haciendo más
abajo” y los órganos internos de control no hicieron su labor de supervisión y
sanción por la tradicional cercanía de los titulares de aquellos con los
secretarios. Obviamente prevaleció “la impunidad” frente a las denuncias y
observaciones de los entes fiscalizadores, concluye.
Sobre qué
responsabilidad ética, moral, legal corresponde a quien teniendo la
documentación de la ASF no actuó, apunta: “habría que ver cada caso. Insisto:
la auditoría no señala cuáles son los delitos, sino quiénes tienen una clara
responsabilidad administrativa, pero ésta va separada al caso de que hubiera un
delito penal o de cualquier otro orden”.
Porque en
México, lamenta enseguida, “se tienen suficientes leyes, reglamentos,
procedimientos o reglas para el ejercicio del presupuesto. Sin embargo, cuando
en alguna entidad o dependencia se empieza a brincar la ley y se procede como
si eso fuera normal, todo mundo interpreta como que está permitido hacerlo, no
hay sanción...”.
En ese
punto, Portal Martínez responde a la interrogante sobre el documentado
“desmantelamiento” del equipo de especialistas de la ASF que ubicó precisamente
el desvío de recursos en Sedesol y Sedatu.
“Entrando
el nuevo auditor (David Colmenares Páramo), cambió prácticamente a todo mundo.
Quedaron como una o dos personas que estaban en el primer nivel (…) de aquí a
que se vuelve a aprender, que se hacen relaciones con los entes auditados... En
fin, no es fácil rehacer la ASF como estaba, será muy complicado. Vamos a
esperar a ver qué resultados son los que muestran, pero hasta ahorita no se ven
como anteriormente se habían presentado”.
Portal
considera que el Sistema Nacional Anticorrupción “está bien diseñado, pero no
está operando. Sigue con titubeos, no veo acciones concretas, no se ha
publicado ningún programa” y sería indispensable –añade– incorporar a su
estructura a la Unidad de Inteligencia Financiera, la Comisión Nacional
Bancaria y de Valores y el Sistema de Administración Tributaria, “y empiecen a
darle seguimiento a las denuncias que están presentadas”.
Además,
dice, el argumento del artículo primero de la Ley de Adquisiciones,
Arrendamientos y Servicios del Sector Público esgrimido por quienes hicieron
manejo irregular del presupuesto a través de la adjudicación directa de
contratos es inválido y hasta “ridículo”.
Ellos
omiten –apunta– que esa normativa les marca que no puede otorgarse directamente
más de 49 por ciento del monto de los contratos y que es necesario justificar
la decisión a través estudios de mercado.
“Estos
aspectos nunca se cubrieron. Con una pésima y perversa interpretación se
hicieron muchas cosas (incorrectas). Hay que corregir ese artículo porque la
ley no se está respetando y esto hacía que hubiera desvíos enormes”.
De cómo
recurrieron al mismo modus operandi para la estafa, puntualiza: “un ejemplo de
lo burdo (del proceder) es que en Sedatu algunos de los primeros convenios que
hicieron los tomaron de un ‘machote’ que usaron en Sedesol” y dejaron en la
presentación de los firmantes que Sedatu era responsable de la política social,
cuando su labor es la vivienda, el territorio, etcétera. O sea, copy paste.
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