Javier Risco.
Creo que la
maravilla es que se necesitan dos.
Uno solo no
sirve, se queda pegado al piso, sin impulso.
El otro es
contrapeso, sorpresa y risa.
Cuando te
toca estar pegado al cielo, sientes como si volaras; cuando te toca estar
pegado al piso, sientes que el otro te necesita.
No distingue
edades: a los tres años genera sorpresa; a los 65, una sensación en el estómago
que no recordabas.
El telón de
fondo es conocido, aunque muchos nunca hayan puesto un pie ahí.
Es un telón
doloroso, ya que el hecho de que exista nos recuerda lo mal que estamos. Ese
telón es una herida construida sobre otra herida mayor, y ambas duelen. Pero,
por un momento, dejó de ser un telón triste. Por un momento, este lunes nos
hubiera gustado estar ahí y jugar por un par de minutos en el patio de niños
más desolador del mundo: la frontera norte de nuestro país.
Hace tiempo
que no me pasaba. Encontrarme con un gesto cultural, que pudiera ser
desmenuzado desde tantos puntos de vista. Una obra que reuniera tantas lecturas
y que generara tantas emociones. Una obra bella por su simpleza.
Este lunes,
dos profesores de arquitectura de California instalaron sobre el muro que
separa México de Estados Unidos (y viceversa), una serie de “sube y baja” (de
los mismos que hay en cualquier parque), cuyo eje está literalmente entre ambos
países.
Ronald Rael
y Virginia San Fratello llevaron a cabo su proyecto llamado “Teeter-Totter
Wall”, a través del muro que separa Ciudad Juárez y Sunland Park, logrando que
las familias de un lado jugaran con las del otro. Consiguieron que las sonrisas
vivieran, por un momento, a ambos lados.
Un sube y
baja es un objeto cotidiano que nos remite a nuestros años felices, sólo que
esta vez está puesto donde nos duele.
Las
explicaciones que dan los creadores sobre su obra, además de servir como
muestra de su fondo teórico, justifica el fondo y la forma de su intervención.
En cuanto se subieron los primeros “pasajeros”, comenzaron a cristalizarse
innumerables metáforas frente a nuestros ojos.
“El muro se
convirtió literalmente en un punto de apoyo para las relaciones entre EU y
México. Los niños y adultos se conectaron de manera significativa en ambos
lados, representando cómo las acciones que tienen lugar en un lado, tienen
consecuencias directas en el otro”, escribió en redes Rael, pero podríamos
seguir nosotros: ¿o es que hay algo más gráfico de la relación con nuestros
vecinos que esa inestabilidad, que esa oscilación?
La idea de
los creadores es que familias separadas interactúen en la instalación.
Imaginemos que es posible que un padre y su hijo se suban cada uno a un extremo
del juego:
-Pesas más
que la semana pasada, papá…
-Súbeme otra
vez, hijo, ya casi veo nuestra casa…
En un sube y
baja, el mejor momento es cuando estás arriba, el instante en el que te elevas
y te despegas del suelo y logras ver las cosas como si volaras, por un momento
como en un suspiro.
El pasado
viernes, la Corte Suprema de Estados Unidos aprobó al presidente Trump un fondo
de 2 mil 500 millones de dólares del presupuesto del Pentágono para construir
100 millas más del muro en California, Arizona y Nuevo México. Tendremos muro
para construir muchos sube y baja, tendremos cientos en la frontera, lograremos
esa metáfora perfecta del sube y baja, uno necesita del otro para seguir, como
la vida misma.
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