Julio Astillero.
Se han ido cayendo varios de los argumentos que en busca de
benevolencia de la opinión pública había utilizado el equipo de defensa legal
de Rosario Robles Berlanga.
A pesar de que se pretendía sostener que la ex integrante del
gabinete de Enrique Peña Nieto sólo tenía un domicilio, y por tanto el juez de
control del caso no tendría razón para suponer que ella podría contar con otros
refugios en caso de darse a la fuga, conforme ha pasado el tiempo se ha
conocido que cuenta con otras propiedades y que, respecto al departamento en el
lujoso edificio de Paseo de la Reforma 222 (en el cual diversos testimonios la
suponían como inquilina o dueña), mantuvo un estatus cuando menos extraño, pues
se ha hecho saber que no era propiedad de Robles Berlanga, aunque allí
pernoctaba con una regularidad imprecisa a causa de una relación de amistad con
la persona realmente propietaria del lugar.
Julio Hernández Barros, uno de los principales abogados del
equipo de defensa de Robles Berlanga, llegó a declarar que la ex secretaria
vivía al día y que siempre había residido en su casa de Coyoacán. Sin embargo,
han ido apareciendo otras referencias inmobiliarias. El reportero Maurizio
Montes de Oca, por ejemplo, dio a conocer recientemente el otro departamento de
quien fue notable activista en la UNAM: un departamento en el número 54 de la
avenida de Las Torres, en el barrio de Los Reyes, en Coyoacán
(https://bit.ly/2kmdURt).
Por cierto, hablando de activismo, el abogado defensor
Hernández Barros participó de manera destacada en el Movimiento por la Paz con
Justicia y Dignidad, encabezado por el poeta Javier Sicilia (con quien Julio ha
mantenido relación directa) y luego, en consonancia con el esfuerzo de Sicilia,
fue redactor de la Ley General de Víctimas y llegó a ser miembro de la
consecuente Comisión Nacional de Atención a Víctimas y presidente de ésta).
Ayer, por otra parte, el poderoso titular de la Unidad de
Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público,
Santiago Nieto Castillo, hizo saber que su oficina prepara dos acusaciones más
contra Robles Berlanga por hechos relacionados con lo que mediáticamente se ha
conocido como la estafa maestra. Además, se estudian a fondo los expedientes de
105 convenios relacionados con dicha estafa y otros contratos de compraventa de
terrenos públicos que podrían haber terminado en beneficio de particulares.
Como puede verse, se reducen las expectativas de que la ex
titular de las secretarías de Desarrollo Social (Sedesol) y de Desarrollo
Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) pueda zafarse con rapidez de la
reclusión provisional dictada en su contra semanas atrás.
En la cámara de diputados se cerró ayer el complicado
episodio en el que Morena y sus aliados pretendieron, con base en el clásico
mayoriteo, hacerse de la presidencia de la mesa directiva de San Lázaro durante
los dos años que quedan de la presente legislatura. Hubo de atravesarse en el
camino el presidente López Obrador con declaraciones mañaneras. También
apareció en escena descompuesta la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez
Cordero, con llamadas en privado luego filtradas al público.
Al final, el Partido Acción Nacional conservó la presidencia
de la mesa, que Morena pretendía arrebatarle y, a pesar del regateo morenista a
varias propuestas del blanquiazul, ese cargo quedó en la mexiquense Laura
Rojas, con las vicepresidencias del también panista ex gobernador de Morelos y
destacado miembro de la ultraderecha (el Yunque), Marco Antonio Adame, y de la
ahora morenista Dolores Padierna, quien había presentado la iniciativa grupal
que pareció vergonzosa a AMLO.
Lo sucedido en San Lázaro generó expresiones de diputados
morenistas que no coincidieron con la postura avergonzada del presidente López
Obrador y agregó tensiones al proceso de elección de dirigente del partido
ahora hegemónico, con dos bandos bien definidos. ¡Hasta el próximo lunes!
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