Por Arturo Ángel.
La
población de personas privadas de la libertad en cárceles de nuestro país
comenzó a crecer nuevamente. Luego de casi cinco años en que se había mantenido
una tendencia a la baja, junio de 2019 registró poco más de 200 mil personas
recluidas en prisión, tres mil más que las registradas en diciembre de 2018.
Es la
primera vez que esto ocurre desde 2014, cuando se alcanzó una población
superior a los 255 mil internos. El incremento que se registra este año
coincide con la entrada en vigor en abril de la reforma constitucional
impulsada por el gobierno federal, que amplió la lista de los delitos que
ameritan prisión preventiva automática.
Así lo
revelan datos del Primer Informe de Gobierno del presidente Andrés Manuel López
Obrador, que muestra además que la Fiscalía General de la República (FGR)
resuelve y manda al juez menos del 10% de los casos que indaga, índice muy
similar al de la extinta PGR.
El informe también
muestra que, transcurrida la mitad del año, el país ha gastado apenas 7 de cada
100 pesos del presupuesto autorizado para la seguridad.
En el tema
de la población penitenciaria, el Primer Informe detalla que, al corte del 31
de junio pasado, la cifra de población de internos en México ascendía a 200 mil
753 en total, cifra superior a los 197 mil 988 registrados al cierre de 2018.
El
incremento se vio impulsado por la población de reos acusados de delitos del
fuero común, pues son ellos los que pasaron de 165 a 169 mil de diciembre de
2018 a junio de 2019, mientras que los internos del fuero federal se redujeron
de 32 a 31 mil.
De los
cuatro mil reos del fuero común que crecieron, el 75 % de ellos son internos
en prisión preventiva (sin que se haya determinado si son culpables o no de un
delito), y el resto son internos sentenciados.
Esto
coincide con el crecimiento de la población penitenciaria que diversos expertos
habían pronosticado tras la entrada en vigor de la reforma constitucional, que
elevó de 6 a 18 el catálogo de delitos prisión preventiva automática, la mayor
parte ilícitos del fuero común, como diversos tipos de robo.
El anexo
estadístico del Informe de Gobierno también revela que del total de internos
actuales 123 mil 921 son reos con sentencia, y 76 mil 832 son personas bajo un
proceso penal que aún no ha concluido. Lo anterior significa que, en promedio,
1 de cada 3 internos en México son “presuntos culpables”, es decir, personas
cuya culpabilidad aún no se ha demostrado y siguen sin sentencia.
El país
cuenta 215 mil espacios disponibles en los centros penitenciarios federales y
locales, lo que significa que actualmente el nivel de ocupación es del 98 %. El
2015 fue el último año en que se registraron más reos que espacios disponibles,
hasta que con la entrada en vigor del nuevo sistema penal acusatorio, que
eliminaba la prisión automática en la mayoría de los delitos, comenzó la disminución.
El Informe
de Gobierno arroja los primeros datos de desempeño de la FGR, institución
que desde diciembre del año pasado sustituyó oficialmente a la Procuraduría
General de la República, aunque el proceso de transición continúa en
desarrollo. Más allá del cambio de denominación, los resultados son similares.
La
estadística muestra que de enero a junio de 2019 la FGR registró 106 mil 861
carpetas de investigación en integración, de las cuales 52 mil 188 fueron
nuevos casos abiertos, 39 mil 257 son carpetas acumuladas de años anteriores
que ya venían trabajándose, y 15 mil 416 fueron casos reactivados.
De ese
total, la Fiscalía reportó haber atendido ya 64 mil 595 carpetas de
investigación que serían cerca del 60 %, mientras que el resto siguen en
trámite.
Pero al
revisar cómo es que fueron atendidas las carpetas reportadas, se advierte que
solo 8 mil 395 de ellas fueron enviadas ante un juez para proceder en contra de
los probables responsables. En proporción, se trata apenas del 7.8 % de las más
de 106 mil carpetas de investigación abiertas, en lo que va del año.
Dicho de
otra forma: la FGR ha logrado resolver y enviar a un juez este año 8 de cada
100 casos iniciados. Esta proporción es muy similar a la de su antecesora PGR,
que en todo 2018 solo consiguió resolver y enviar al juez 9 de cada 100 casos
que investigó.
Entre las
carpetas de investigación que la FGR reporta como “atendidas” este año se
encuentran más de 25 mil que fueron enviadas al denominado “archivo temporal”,
es decir, donde el caso fue archivado sin concluirse la indagatoria mientras
aparecen nuevas evidencias.
Se trata
de una práctica que ya había sido denunciada a nivel de las fiscalías estatales
en el informe “Hallazgos 2018: Seguimiento y Evaluación del Sistema de Justicia
Penal en México” de la organización México Evalúa, donde los expertos encontraron
que las cifras de casos resueltos incluyen un número cada vez más grande de
carpetas que, en realidad, solo se les manda al archivo.
Entre los
casos atendidos también figuran 22 mil 430 donde determinó definitivamente que
no había elementos para proceder en contra de alguien, 4 mil 611 donde la
Fiscalía se declaró incompetente, 1 mil 901 donde decidió se abstuvo de
investigar porque el delito pudo haber prescrito.
En cuanto
a casos resueltos a través de alguna solución alterna o acuerdo entre las partes
sin llegar a juicio, solo se reportaron 729, que equivalen al 0.6 % del
universo total de carpetas de investigación iniciadas.
Pese a la
crisis de violencia que atraviesa el país con los homicidios dolosos en un nivel
récord, durante la primera mitad de este año los estados han gastado menos del
10 % del presupuesto total aprobado para temas de seguridad.
De
acuerdo con el informe la suma de recursos federales y estatales destinados a
fondos y subsidios para la seguridad este año asciende a 9 mil 371 millones de
pesos. Al corte del pasado 39 de junio, es decir al cierre del primer semestre,
solo se había reportado el ejercicio de 665.5 millones de pesos, que equivalen
al 7.1 % del presupuesto total.
El
desglose revela que, por ejemplo, hasta junio se habían invertido solo 192 de
los 1 mil 453 millones de pesos destinados a desarrollo y profesionalización de
las policías locales, y solo se habían gastado 213 de los 3 mil 716 millones de
pesos aprobados para tecnología y equipamiento policial.
De forma
similar solo se han invertido 20 de los 412 millones destinados a desarrollo
del sistema de justicia penal, y 1 millón de los 589 aprobados para
fortalecimiento del sistema penitenciario. Otro ejemplo es el ejercicio de apenas
82 de los 1 mil 53 millones de pesos que deben destinarse al Sistema Nacional
de Información de Seguridad Pública.
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