Por Dulce
Olvera.
Días antes
del 81 Aniversario de la Expropiación Petrolera, en la primera semana de marzo
pasado, 198 trabajadores de la refinería Cadereyta, Nuevo León, fueron
llamados por el área de Recursos Humanos de Petróleos Mexicanos (Pemex) y
fueron despedidos. A la fecha son 209 petroleros cesados por un supuesto fraude
derivado del depósito de becas para estudios que, aseguran, no solicitaron, y
de lo que responsabilizan al líder sindical de la sección 49, Rafael Ortuño
González, “Faly”, candidato a Diputado federal priista suplente que perdió en
las elecciones de 2018.
“El
Sindicato simuló que nosotros habíamos pedido una beca, nos dijo que era un
préstamo administrativo”, afirmó uno de los petroleros despedidos con 12 años de antigüedad como
Operador especialista de una planta en la refinería, a quien acusan al igual
que al resto de haber recibido 50 mil 961 pesos en 2018 por concepto de beca de
la Universidad Tecnológica Cadereyta, para la cual no presentó el formato de
solicitud ante la comisión sindical de prestaciones.
“Al
momento del cambio de administración en Pemex, se comenzó a investigar el uso
de dinero y de prestaciones a trabajadores. En lugar de hacerse responsables,
lo que hicieron fue culpar a los trabajadores. Como el líder sindical tiene el
control total de recursos humanos, así lo manejaron. Los comisionados
sindicales son los únicos que pueden hacer este trámite de prestaciones para
vivienda o becas”,
añadió con documentos.
En dos
cartas entregadas al Presidente Andrés Manuel López Obrador cuando acudió a la
refinería Madero y Cadereyta en marzo y mayo, los petroleros le pidieron
intervenir en su situación laboral porque los despidieron “de una forma
injusta, fuimos chivos expiatorios”. En la otra misiva le plantearon que “la
corrupción empieza desde arriba con funcionarios de la empresa y del sindicato
que aprovechándose de sus puestos engañan al trabajador”.
SinEmbargo llamó
a las oficinas de la sección 49 del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la
República Mexicana (STPRM) en la colonia López Mateos en Cadereyta, pero se
negaron a opinar al respecto.
DENUNCIA
ANTE SFP Y JUICIOS LABORALES.
La
Secretaría de la Función Pública (SFP) notificó a los petroleros el 27 de
agosto que derivado de la queja 2019/Pemex/DE212 se analizará si hubo responsabilidad
administrativa por parte de Luisa Fabiola Kernion Hernández, Jefa del
Departamento de Personal de Pemex en Cadereyta, a quien denunciaron porque
“autorizó depósitos bancarios a las cuentas de los trabajadores, sin que el
trabajador haya realizado trámite para recibir dicho depósito, reflejado en la
catorcena 24/2018”.
La
denuncia dirigida a Sandra Aguirres Torres, titular del Área de quejas,
denuncias e investigaciones de la SFP, unidad de responsabilidades en Pemex,
expone que el 6 y 7 de marzo se “amedrentó” a los trabajadores para que
firmaran la rescisión de contrato laboral “con personal de seguridad física de
Pemex”.
Además, ante
la Junta Local de Conciliación y Arbitraje de la Secretaría del Trabajo en
Nuevo León, hay al menos 110 juicios laborales en curso por posible despido
injustificado. En agosto hubo un par de audiencias, y hay programadas para
noviembre y marzo próximos. Las plazas en Pemex están en litigio jurídico hasta
que un juez dicte la sentencia.
De acuerdo
con el capítulo XXI “Becas” de la cláusula 171 del Contrato Colectivo de
Trabajo del STPRM, Pemex puede otorgar mil 800 becas anuales para formación
académica del petrolero, las cuales entre 2 mil 400 pesos (nivel básico) a 4
mil 369 pesos (nivel superior) mensuales.
Al
petrolero entrevistado lo acusan de haber recibido en diciembre 50 mil 961
pesos por concepto de beca trabajador en el periodo 20/2018, de acuerdo con el
documento de rescisión laboral firmado por la jefa de personal de Cadereyta
Fabiola Kernion, denunciada a la SFP. En febrero el trabajador reembolsó el
monto a una cuenta de Pemex, de acuerdo con un ticket bancario mostrado, pero
fue cesado en marzo.
Entre los
requisitos planteados para solicitar la beca está la de “presentar solicitud
por conducto del sindicato”. Cuando la Junta de Conciliación solicitó los
supuestos formatos de solicitud firmados por los trabajadores, la respuesta del
sindicato fue que se extraviaron.
“Ella [la
jefa de personal de la refinería de Cadereyta] dice que nosotros metimos la
constancia de estudios y de calificaciones. Pero no cuenta con firmas ni nada
que pueda involucrar al trabajador”, expuso el petrolero.
“Presentaron
un papel donde se dice que estudio Derecho. Yo tengo 10 años que no estudio
nada. A un compañero le dijeron que estaba estudiando Sistemas. Pero no viene
ninguna firma de los trabajadores y no hay nada originales. Cualquiera lo pudo
haber hecho en una hoja de Word”.
A medio año
de los despidos, los petroleros que llevaban entre 10 y 35 años de antigüedad
han decidido ir a trabajar a Estados Unidos, ser taxistas o vender comida. El
cese les quitó el seguro médico para sus familias y el crédito de vivienda
cuyos pagos mensuales son de hasta 20 mil pesos.
“No se
habían dedicado nunca a otro tipo de actividades, toda su vida han sido
petroleros. Algunos desde los 16 años”, lamentó el petrolero vía telefónica
desde Estados Unidos, donde se fue a trabajar. “Hubo daño moral. Quedamos
frente a los vecinos como si fuéramos unos defraudadores y que nos metimos a
las oficinas de Pemex a robarnos ese dinero”, añadió.
Los más
de 200 petroleros despedidos de la refinería de Cadereyta acudieron con el
líder sindical de la sección 49, Rafael Ortuño González, para que intercediera
con Pemex para llegar a alguna negociación.
“Pero
como él y su gente fueron los actores de esto, sería auto-incriminarse. El
líder nos dijo que no podía hacer nada por nosotros y que así se quedaría. Lo
único que nos recomendó fue ir a denunciar a la Junta de Conciliación”, evocó
el petrolero. “Lo único que hizo fue lavarse las manos pese a todas las
familias que afectó por la codicia y obtener más dinero. Tal vez pensó que nos
íbamos a quedar callados”, dijo.
De acuerdo
con un texto de la revista Proceso que cita a dos petroleros disidentes de la
sección 49, el líder sindical Rafael Ortuño impone a los trabajadores
“cuotas por servicios que no se prestan o por ayudas que no les consultaron”.
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