Enrique
Galván Ochoa.
El gobierno
de la 4T perdió la oportunidad de hacer un presupuesto como convenía a un
cambio de régimen: a partir de cero. Esta era la ocasión de reinventar la
estructura financiera del Estado al calcular ingresos y gastos como si
comenzara en un papel en blanco. El proyecto que presentó ayer al Congreso el
secretario de Hacienda, Arturo Herrera, es una herencia del prianismo, con
algunas innovaciones, pero finalmente construyeron sobre el viejo esquema.
Tiene dos ejes fundamentales: no subirán impuestos y los recursos faltantes los
sacarán de los evasores. ¡Cuidado! El SAT va a apretar fuerte. El otro eje es
la economía moral, el bienestar de la población, particularmente de los pobres.
El gasto que ejercerá en 2020 será de 6.1 billones de pesos (el del año en
curso es de 5.8). La deuda heredada del prianismo seguirá como un fardo:
tendrán que contratarse créditos para renegociar 532 mil millones de pesos y
5.3 mil millones de dólares. El esquema que presentó Herrera más que realista
es crudamente realista. El 2020 será un año de vacas flacas… pero seguirán
dando leche. El producto interno bruto aumentará a 26.2 billones de pesos, el
de este año es de 24.8. El dólar continuará alto: 20 pesos. La inflación bajará
de 3.2 por ciento a 3. La tasa de interés de los Cetes a 28 días será de 7.4
por ciento. Calculan que baje la mezcla mexicana de petróleo de exportación de
55 a 49 dólares, pero aumentará la plataforma de producción a un millón 951 mil
barriles diarios. La exportación continuará casi igual: un millón 134 mil
barriles porque el excedente será refinado en México. Dato importante que tal
vez calme ansiedades de algunos analistas: el gobierno federal propone
continuar la acumulación de recursos en los fondos de estabilización petrolera,
los cuales al cierre de junio registran en conjunto un saldo de 409 mil 700
millones de pesos, contratará coberturas petroleras y mantendrá la línea de
crédito del FMI.
Santander
Aun con un
gobierno de izquierda como el de Morena, continúa la extranjerización de la
banca. La española Santander ha elevado su participación en su filial en México
hasta 91.65 por ciento frente a 74.96 que poseía en fecha reciente. Su
intención fue quedarse con el ciento por ciento de las acciones, pero
finalmente 8.35 quedará en manos de accionistas minoritarios o en autocartera,
según ha explicado en un comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de
Valores. A pesar de los, a veces, negativos análisis de sus especialistas sobre
la economía de nuestro país, un vocero expresó: Creemos en México, en el
potencial de su sector financiero y en Santander México, que es hoy uno de los
principales bancos del país (citado por el diario CincoDías, de España).
Impuesto
gigoló
Se escucha
más elegante que impuesto padrote, pero al final de cuentas es lo mismo. Cuesta
trabajo creer que el diputado Temístocles Villanueva, de Morena, presidente de
la Comisión de Derechos Humanos del Congreso capitalino, proponga que paguen
impuestos las señoras (y señores) que se dedican a la prostitución. Es cierto
que el dinero no sobra en estos días, pero no hay que perder la compostura. En
vez de explotar más al gremio debería promover una medida eficaz para ponerlo a
salvo de mafiosos que cobran hasta por las esquinas, dicen.
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