Por Jesusa
Cervantes.
El Partido
Acción Nacional (PAN), que finalmente logró los votos de Morena y ganó la
presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, ofreció el retiro
de procesos judiciales contra leyes promovidas por el gobierno de Andrés Manuel
López Obrador.
Después
de cuatro intentos y tener al Congreso de la Unión al filo de una crisis
constitucional, Morena aceptó que la presidencia para el siguiente año
legislativo quede en manos de Laura Rojas Hernández, mexiquense ubicada como
parte del grupo político de Felipe Bravo Mena y vinculada por algunos medios
con la agrupación derechista El Yunque.
A las 19
horas con 24 minutos, Porfirio Muñoz Ledo se levantó de la silla de la
presidencia y la cedió a la panista, quien obtuvo 349 votos a favor, 42 en
contra y 37 abstenciones.
La coalición
Juntos Haremos Historia –Morena-PT-PES y su aliado el PVEM– votó a favor, pero a cambio recibió
la promesa del retiro de algunos de los amparos que el PAN ha promovido en
contra de las políticas del gobierno de la 4T.
Luego de
leerse la planilla propuesta por el PAN –con Laura Rojas como presidenta,
Marco Adame como vicepresidente y Lisbeth Mata Lozano como secretaria–, pero
antes de que se votara, la mexiquense pidió la palabra y desde su curul anunció
el retiro de todos los procesos judiciales en contra de actos del gobierno
promovidos a través de leyes en el Congreso de la Unión.
“…Quiero
compartirles que en caso de resultar electa me desistiré de las acciones de
inconstitucionalidad y de los amparos en los que he participado, esto en
cumplimiento a la obligación que tiene el presidente o la presidenta de la Mesa
Directiva de la Cámara de Diputados de conducirse en todo momento con
imparcialidad y con institucionalidad”, dijo.
Aún desde la
silla de la presidencia, Muñoz Ledo recordó que existen más de 30 amparos
promovidos por distintos militantes panistas, lo que dio pie para que la
petista Hildeliza González exigiera el retiro total de los amparos.
Y, ya
encarrilada, demandó un alto a los insultos contra Morena y sus aliados, “ni
continuar vituperando a los integrantes de la coalición. Si quiere presidir,
que sea congruente y retire su fracción parlamentaria todos los amparos… y se
lo pido con el corazón en la mano”.
Pero no hubo
más panistas que se sumaran al ofrecimiento de la nueva presidenta de San
Lázaro, Laura Rojas.
Al asumir el
cargo, la mexiquense mencionó que el acuerdo logrado dio paso a la
institucionalidad y permitió la unidad, por lo que ofreció: institucionalidad,
imparcialidad, respeto, diálogo y ser garante.
En México,
subrayó, hay un parlamento vivo y corresponde velar por la paz, porque es el
reclamo de todos.
Luego de
seis días de tensión legislativa, al borde de una crisis, el PAN pasó de los
gritos e injurias hacia la oposición, a una actitud institucional, y para
llegar a la máxima posición del pleno hubo de retirar sus reclamos contra el
gobierno de la 4T.
Del otro
lado, la coalición, que evidenció falta de operación política durante el
tránsito en la renovación de la presidencia, acabó reivindicándose al dejar de
manifiesto la fuerza del voto mayoritario, vetando y condicionando al nuevo
presidente de la Mesa Directiva.
Luego de que
se trasladó a una de las curules del ala izquierda de la bancada de Morena,
Muñoz Ledo fue vitoreado por sus compañeros de partido, y en entrevista
comentó: “Vivimos lo que espero que sea la última decisión de la partidocracia…
una bancada que estuvo injuriándome todos los días, y ya que llegaron a un
arreglo está muy mansita”.
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