Por Carlos
Olvera.
Indígenas
otomíes, organizados en Comunidades Hñathö en Defensa del Bosque Sagrado del
Agua, denunciaron amenazas a su territorio y la privatización del bosque por
parte de la empresa Autopistas de Vanguardia S.A de C.V., filial de Grupo Higa,
que construye la Autopista Toluca-Naucalpan.
En
conferencia de prensa, representantes de las comunidades Santa Cruz
Ayotuxco, San Lorenzo Huitzizilapan, San Francisco Xochicuautla y La
Concepción Xochicuautla, se quejaron de que los trabajos de la empresa,
propiedad de Juan Armando Hinojosa Cantú, empresario consentido en el sexenio
del priista Enrique Peña Nieto, están protegidos por grupos de choque y
policías estatales, quienes mantienen sitiados a sus pueblos.
En el Centro
Nacional de Comunicación Social (CNCS), los representantes de las
comunidades hñathö, ubicadas en los municipios de Lerma y Huixquilucan,
Estado de México, exigieron al presidente Andrés Manuel López Obrador y al
gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo Maza, que retiren de forma
inmediata a los policías y grupos de choque que contrató la constructora de
Grupo Higa.
Para los
otomíes todo el bosque es sagrado, y la empresa –denunciaron– está violando los
amparos que tienen las cuatro comunidades: el 1635/2018 con suspensión de
plano, y 441/2016, 771/2015 y 1679/2018, con suspensión definitiva en contra de
la construcción de la autopista.
En ese
sentido, exigieron al gobierno federal que revierta el Decreto expropiatorio
del 29 de mayo de 2014, en contra de la comunidad de San Lorenzo Huitzizilapan,
porque pasaron los cinco años que marca la ley sin que la Autopista
Toluca-Naucalpan se concluyera, de manera que deben devolverles las tierras
expropiadas.
Desde julio
de 2019, subrayaron, en las comunidades de San Francisco Xochicuautla y la
Concepción Xochicuautla, los grupos de choque intimidan a los pobladores
que defienden sus tierras y cercaron con malla ciclónica algunas zonas donde
trabaja la constructora Teya, para impedir el paso a los habitantes.
Asimismo, exigieron
a la empresa Autovan que deje de realizar detonaciones, como las realizadas el
13 y el 21 de agosto pasado, que causaron agrietamientos en las casas y
conmoción entre niñas, niños y adultos mayores.
De igual manera,
resaltaron que el tramo carretero que afecta a las comunidades otomíes ha
bloqueado cauces naturales de los ríos y alterado el ciclo hidrológico
comunitario, además de provocar deslaves y la disminución de los mantos
freáticos.
En La
Concepción Xochicuautla, el río seco está contaminado con arena, piedra y
rezaga, y en Santa Cruz Ayotzuco la constructora colocó tubos de diámetro
pequeño para el paso de la corriente del río del Pozote, que se fueron tapando
con arena y piedras.
El pasado el
16, la constructora desazolvó una tubería sin avisar a la comunidad, y el
agua acumulada al otro lado del río salió con presión, causando un
desbordamiento en el puente. Dos niños que jugaban por la zona resultaron
afectados, acusaron.
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