Por Jesusa
Cervantes.
Una mala
operación política de Morena en la Cámara de Diputados expuso al Ejecutivo
federal y a Porfirio Muñoz Ledo, quienes fueron objeto de injurias y
señalamientos con calificativos que oscilaron entre espurios y tiranos. Todo
por la presidencia de la Mesa Directiva que, al final, Morena no retuvo este
día.
Fue Muñoz
Ledo, quien, mediante sorpresiva renuncia a la mesa, zanjó el conflicto
político.
“He
escuchado con cuidado a las oradores y oradoras durante estas horas y
reflexionando, vengo a anunciar mi retiro de la presidencia de la Mesa
Directiva de la Cámara de Diputados. Agradezco las alusiones a mi persona, he
registrado más de 100, unas amables, otras críticas; algunas menos injuriosas”, dijo al filo de las 8 de la noche el
morenista Muñoz Ledo.
Luego de
seis horas de discusión, acusaciones y guerra de mantas entre el bloque
PAN-MC-PRD, y el de Morena-PES-PT, motivado por la intentona morenista de
modificar la Ley Orgánica y extender a un año y medio la presidencia de la Mesa
Directiva, Muñoz Ledo hizo una jugada política que orilló a la derecha a
elogiarlo.
Para retener
la Mesa directiva, Pablo Gómez, vicepresidente del grupo parlamentario de
Morena, presentó una iniciativa de reforma luego de que el PAN no lograra las
dos terceras partes en su propuesta para encabezarla, como lo marca el artículo
17 de la Ley Orgánica de San Lázaro.
La misma
ley establece que en tanto ello no ocurra, el presidente en turno, es decir Muñoz Ledo, se mantiene
hasta las 12 de la noche del 5 de septiembre, mientras se logra un acuerdo
político.
En la
iniciativa de reforma, los morenistas propusieron que el partido con mayoría
absoluta, en este caso Morena, se mantuviera hasta el 31 de enero de 2020 y los
18 meses restantes de la Legislatura se distribuyeran en periodos iguales a
PAN, PRI y finalmente PT.
Para
lograr que un partido de la alianza Juntos Haremos Historia, el PT, encabezara
el último tramo legislativo que coincidirá con las elecciones federales del año
2021, la coalición realizó movimientos políticos que llevaron una recomposición
numérica.
Los tres
partidos se prestaron entre sí legisladores, quedando al final el PT como
cuarta fuerza política con 33 diputados. El movimiento se realizó pensando en
que bastarían los votos para modificar la ley.
Sin embargo,
conforme fue subiendo de tono la discusión donde Muñoz Ledo fue tachado de
“espurio”, Andrés Manuel López Obrador de “tirano”, y los integrantes de la
coalición de “lacayos”, la situación política se fue complicando, incluso, el
propio presidente de la República se molestó por el tono que iban adquiriendo
los reclamos.
Desde el
principio, la iniciativa no gustó al PAN, quien, junto con PRI, MC y PRD,
solicitaron que se retirara del acuerdo su firma. Pero nunca estuvo tal, por lo
que el propio Mario Delgado tuvo que aclarar.
Lo
anterior no fue suficiente porque la esencia era la pretensión de Morena de
quedarse un año y medio con la presidencia de la Mesa Directiva y no un año.
La
conducción del debate y la complacencia de Morena para que este se ampliara y
quienes estaban en desacuerdo pusieran hablar, los llevó a aceptar 11 mociones
suspensivas que presentó el PAN. La ley solo establece que se debe presentar
una.
Los
panistas, en lugar de utilizar el tiempo para detallar y argumentar cada
moción, recurrieron al ataque directo contra Muñoz Ledo y el presidente de la
República.
Por ejemplo,
Mario Mata Carrasco, del PAN, expresó, dirigiéndose a Morena:
“¿Saben
qué están representando?: son unos lacayos, marionetas de un tirano que cambió
y que tuvo todo el beneficio de todos nosotros y ahora nos esta decepcionando,
y ustedes le están haciendo el juego. ¡Qué vergüenza!”.
Antes,
Sarahí Gómez, del mismo partido les recetó:
“Ustedes
siguen siendo unos simples lacayos de un solo hombre que en el año 2021 no los
va a ver”.
La
también panista le dijo, primero, a Muñoz Ledo: “¡qué triste sepultar una
carrera de servicio!” Al señalamiento le precedió el grito contra el presidente
de la Mesa: “¡eeessssspúuuurioooo!”.
Luego,
agregó la panista:
“Hoy
están instalando ese régimen, el régimen autoritario, es peor que eso y ojalá y
el pueblo se los demande”.
Otra
panista, Verónica María Sobrado Rodríguez fue más allá y vaticinó que lo que
Morena pretendía realizar en ese momento se extendería más tarde a lo largo del
país, con Andrés Manuel López Obrador al frente:
“Instalar
en nuestro país una dictadura. Lo que sucede hoy en el Congreso es una muestra
de lo que ustedes están haciendo. Es una dictadura.
“Queremos
legalidad y respeto a nuestros derechos, queremos que no regrese el pasado como
lo está haciendo su presidente Andrés Manuel López Obrador. ¡En el PAN decimos
‘no’ a la dictadura de Morena!”.
Hubo otros
panistas, como Miguel Alonso Riggs Baeza, que fueron más allá y acusaron a
Muñoz Ledo de traidor.
“Lo que
están haciendo es robarse, a la brava, la Mesa Directiva, y ahí sí pisan la
ley. Si los diputados de ustedes son unos traidores, el diputado Muñoz Ledo es
igual o hasta peor de traidor”, soltó.
Los
panistas siguieron diciéndole a Morena que se quedaran con la Mesa Directiva, y
acusándolos de “gandallas”.
Del lado de
Morena, su coordinador, Mario Delgado, nunca subió a defender a Porfirio Muñoz
Ledo ni tampoco quien elaboró la iniciativa, Pablo Gómez, argumentó a favor.
Luego de
seis horas de insultos, Muñoz Ledo reapareció en la presidencia de la Mesa para
anunciar su renuncia.
“Hoy se
crea el peligro de una crisis institucional, la solución política es propiciar
los entendimientos para llegar a un acuerdo que nos permita transitar
institucionalmente. Promoveré y acompañaré los diálogos parlamentarios que
conduzcan a este fin.
“No seré
obstáculo para los entendimientos y garantizaré la legalidad de un proceso a
fin de evitar esta delicada crisis que se nos avecina”, dijo.
El salón de
sesiones estalló en aplausos.
Morenistas,
panistas, perredistas, emecistas, priistas y, por supuesto, el PVEM, PT y PES,
gritaban: ¡Porfirio, Porfirio, Porfirio!”.
Luego
llegaron los abrazos. Dolores Padierna se fundió en apoyo total a Muñoz Ledo.
Posteriormente habló el coordinador del PAN, Juan Carlos Romero Hicks, el de
MC, Tonatiuh Bravo, y Verónica Juárez Piña, de PRD. Todos, enalteciendo la
actitud de Muñoz Ledo. Reconociéndole su humildad y la capacidad de renunciar a
una posición de poder.
Y Muñoz
Ledo remató con su tradicional ingenio político:
“Toda mi
vida he pensado que la principal virtud de un político es la congruencia,
también que se puede tener el poder y no pasar a la historia. Se puede pasar a
la historia sin tener el poder”.
Enseguida
citó para mañana a la 11:00 horas donde, sin decirlo explícitamente pero sí
entendiéndolo todos los coordinadores parlamentarios, los obligó a reunirse
para que antes de las 12 de la noche del 5 de septiembre, puedan llegar a un
acuerdo respecto a la presidencia de la Mesa Directiva.
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