Darío Celis.
El
gobierno de Claudia Pavlovich parece estar empeñado en ahorcar a la industria
del entretenimiento y del juego en Sonora.
Y es que se
buscaría exprimir a los operadores y permisionarios de salas de juego, al grado
de poner en peligro la actividad de un rubro que aporta 100 millones de pesos
al año.
Asimismo, este
sector permite la subsistencia digna entre empleos directos e indirectos para
aproximadamente 25 mil sonorenses.
Lo que
podría parecer totalmente legítimo a primera vista tiene un problema de fondo,
ya que con total cerrazón y preocupante necedad el Congreso local legisló a
contentillo.
Se acusa
a los diputados estatales que preside el morenista Luis Armando Colosio Muñoz,
en contubernio con el Ejecutivo estatal, de haber promulgado reformas a la Ley
de Hacienda.
La
industria del juego y el entretenimiento denuncia que a todas luces las
enmiendas son anticonstitucionales y violatorias de los derechos básicos de
cualquier contribuyente.
Resulta que
en diciembre pasado se decidió que dentro del paquete presupuestal 2019 se
cobre a los clientes de centros de esparcimiento un 10 por ciento
suplementario, sobre lo que “pudieran” jugar.
Es decir: han
decidido que además del IEPS y de todos los impuestos que a nivel federal,
estatal y municipal pagan los casinos para poder operar, se exija ahora un pago
“por ver si van a jugar”.
Y además todo
indica que se mide de distinta forma al mismo sector, pues esta nueva
imposición tributaria pareciera ser obligatoria solo para 14 de los 15
permisionarios que tienen licencia autorizada.
Divertimex,
de Gabriela Islas, tendría un acuerdo diferente con las autoridades estatales
para no pagar el llamado “Impuesto a las Erogaciones en Juegos con Apuestas,
Sorteos o Concursos”.
Vaya que
Sonora tiene peso en cuanto a casinos, pues basta recordar que posee en la
actualidad 32 salas abiertas, repartidas en nueve municipios.
En esa
tesitura, medidas de ese tipo son abusivas y generan competencia desleal,
algo que en poco tiempo podría afectar tanto la actividad económica como los
empleos en la entidad.
EL T-MEC
CADA día se ve más distante que sea aprobado por el Congreso estadounidense.
Esta semana el subsecretario para América del Norte, Jesús Seade, deberá
reunirse muy probablemente en Washington con el equipo de Nancy Pelosi. Le
decía que desde la semana pasada la secretaria del Trabajo, Luisa María
Alcalde, venía arrastrando el lápiz en la presentación de un borrador que
despejara las dudas que los demócratas tienen respecto de los recursos
financieros que la 4T va a destinar para garantizar la implementación de la
reforma laboral. La idea es entregarlo en las próximas horas. Pero un tema que
no termina de cuajar entre los gremios laborales del vecino país son las
garantías para hacer valer su cumplimiento. La poderosa AFL-CIO, de Richard
Trumka, quisiera someterlo a tribunales en su propio país y México aboga por
paneles trinacionales o binacionales, pero que éstos se hagan extensivos a
otros rubos del mismo tratado, lo que rechazan los estadounidenses.
OTRA
SEÑAL NEGATIVA para la ratificación este año del T-MEC es el rompimiento ayer
de la misma Nancy Pelosi, la influyente líder de la Cámara de Representantes, y
el presidente Donald Trump al iniciar la primera el procedimiento para
investigar y llevar a juicio al presidente de Estados Unidos por presuntamente
presionar a su homólogo de Ucrania para investigar a Joe Biden, su principal
rival en las elecciones del año próximo. El enjuiciamiento a Trump demuestra
que la agenda política ya se impuso a la comercial, por lo que se ve cada vez
más cuesta arriba que los congresistas se vuelquen al T-MEC. Que alguien le
avise a Moisés Kalach que sus probabibilidades de 50/50 cada vez se ven más
remotas. Lleva meses con su pronóstico.
LOS
TODAVÍA ACCIONISTAS de Altos Hornos de México, que controlan Alonso Ancira y
Xavier Autrey, están gestionando un crédito por 180 millones de dólares. Lo
hacen ante fondos europeos dado que la banca tradicional se ha mostrado
reticente. Los recursos, que equivalen aproximadamente a unos 3 mil 500
millones de pesos, serían para mejorar el perfil financiero y darle un mejor
valor a la compañía previo a su venta. Estamos hablando de una tercera parte de
sus pasivos, que según se conoce rondan los 9 mil millones de pesos. Le informé
ayer que aunque las negociaciones van con Paolo Rocca de Grupo Techint, también
mostraron interés Lakshmi Mittal de Grupo Mittal y Julio Villarreal de Grupo
Villacero.
EN LOS
ÚLTIMOS días han desfilado por Seguridad Alimentaria Mexicana Procter &
Gamble de Marcio Andreazzi, Kimberly Clark de Pablo González, Pepsico de
Roberto Martínez y Herdez de Héctor Hernández. Andan renegociando contratos de
suministro para las más de 27 mil tiendas Diconsa. El organismo que dirige
Ignacio Ovalle pretende depurar su padrón de proveedores, luego de que se
detectara que para la adquisición de los 45 productos de la canasta básica se
realizaban pedidos a alrededor de 2 mil 300 empresas. El objetivo es adquirir
cada producto a tan solo tres proveedores, entre los que se encontrarían las
dos ofertas con mejor precio del mercado, más una tercera que deberá ser un
pequeño o mediano productor.
EN UNA DE
esas y el gobierno de la 4T termina pagando a Aleática solamente 80 millones de
dólares por el 49 por ciento que posee en el aeropuerto de Toluca. El rango más
alto que está considerando la SCT, que comanda Javier Jiménez Espriú, son 100
millones. La parte adquiriente va ser el Grupo Aeroportuario Ciudad de México,
que dirige Gerardo Ferrando. Aeropuertos y Servicios Auxiliares, que lleva
Oscar Argüello, retendrá su 25 por ciento, mientras que el gobierno del Estado
de México, que encabeza Alfredo del Mazo Maza, su 26 por ciento.
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