Por Ángeles
Cruz y Roberto González.
La
industria farmacéutica y gente de casa –de instituciones públicas de salud–
presionan e intentan chantajear al gobierno con la intención de frenar el
cambio y mantener la corrupción. Puntualmente, el laboratorio Pisa, además de
que es un monopolio, ha incurrido en una cadena de irregularidades, la más
reciente con el medicamento metotrexato, aseguraron funcionarios de las secretarías de Salud (Ssa) y
de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Señalaron que están en curso
investigaciones que podrían derivar en sanciones administrativas e incluso
demandas penales.
Con la
amenaza del desabasto del quimioterapéutico, la empresa de capital nacional
buscó que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios
(Cofepris) levantara la suspensión de su línea de producción de metotrexato,
ordenada en mayo pasado, pero no es posible porque el problema administrativo
que aduce es, en realidad, que no está vigente el certificado de buenas
prácticas de fabricación.
Este
documento es fundamental para garantizar la calidad de los productos, indicaron
los funcionarios,
quienes refirieron que en abril pasado la Cofepris suspendió las actividades
de siete de las 17 centrales de mezclas de la empresa Safe, propiedad de Pisa.
En este sector también es un monopolio.
La medida
se tomó luego de comprobar que en esos lugares se originó la contaminación de
productos de alimentación parenteral, la cual afectó a 69 personas en
hospitales públicos y privados de Guadalajara, Jalisco. Dos eran bebés que
murieron por esa causa.
Los
funcionarios de las dependencias federales resaltaron que después de más de
cuatro meses, Pisa no hizo nada para invertir y corregir las fallas en las
centrales de mezclas ni en la línea de producción de metotrexato. En cambio,
pretendió chantajear. Dijo que habría desabasto de productos de alimentación
parenteral, lo cual no ocurrió.
Un
representante de Pisa fue a Cofepris a proponer que se le permitiera reanudar
la fabricación y a cambio entregaría las 17 mil cajas del medicamento que tenía
en almacén. El
ejecutivo pidió que la comisión emitiera un documento donde se ordenara esa
distribución, pero de acuerdo con los funcionarios, la petición era inviable
porque en ningún momento se prohibió la venta y distribución de esos productos,
como ha dicho la empresa.
Otro caso se
dio con el sulfato de efedrina. Según los entrevistados, el laboratorio
recabó firmas de anestesiólogos con las que se denunció un supuesto desabasto
de la sustancia con la que se elabora un medicamento, el cual también fabrica
Pisa. Este es indispensable para regular la presión arterial de los pacientes
en quirófano.
La Cofepris realizó
una visita a la planta del laboratorio en Guadalajara y se percató que desde
agosto de 2018 no había fabricado ningún lote. Sin embargo, había 100
kilogramos de la sustancia activa y tenía una petición para importar otra
cantidad similar. El viernes pasado, el laboratorio informó a la comisión que
inició la producción del fármaco, con lo que el abasto está garantizado, es
decir, plantearon los funcionarios, hay un franco manejo intencionado para
no cumplir y presionar al gobierno.
Indicaron
que antes de distribuir el metotrexato de Pisa a principios de este mes y luego
de que su carencia hizo crisis con las protestas de padres de familia en las
calles, la Cofepris tomó muestras de un lote de 850 piezas. El cultivo
continúa y en las siguientes 48 horas se tendrá el resultado definitivo del
análisis.
En este
caso del desabasto de metotrexato también llamó la atención de las autoridades
la actitud del director del Hospital Infantil de México Federico Gómez, Jaime
Nieto, quien la semana pasada salió a decir ante legisladores federales que
nuevamente se había terminado el quimioterapéutico, sin antes preguntar a la
Ssa, a Cofepris o alguno de los otros institutos de salud si tenían el producto
en existencia.
En esos
días, las autoridades ya estaban en el proceso de compra del producto al
laboratorio Mylan en Francia.
Este tipo
de conductas de miembros del sector público se dio en el Instituto Nacional de
Neurología y Neurocirugía Manuel Velasco Suárez, donde se corrió la versión de
que no tenían jeringas para la realización de tomografías con medio de
contraste. Era falso,
afirmaron las fuentes de la SHCP y advirtieron que todo esto se encuentra en
investigación.
Ahora que
llegó el metotrexato de Francia y se está distribuyendo en los estados,
explicaron que para prevenir algún nuevo ataque, la Ssa y la SHCP decidieron
entregar el producto a las farmacias de los institutos de salud, las cuales son
subrogadas y están bajo la responsabilidad de los directores.
Esto,
porque la medicina se mezcla con otras sustancias oncológicas para aplicarlas
en dosis específicas a cada paciente. Por el contrato que hospitales e
institutos tienen con Safe, ahí es donde se deben preparar las dosis.
La
responsabilidad de que el fármaco llegue en buenas condiciones a ese lugar será
de los directivos de los nosocomios. Pisa pretendió que las cajas se llevaran a
alguno de sus almacenes y de ahí a las centrales de mezclas, pero no se aceptó
por precaución y dado los antecedentes de esa empresa.
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