Javier Risco.
Nos lo advirtió el periodista Jacobo García en su
extraordinaria crónica publicada el 9 de septiembre en el diario El País. Un
texto titulado “En el corazón de la Guerra de México” que hablaba de la
violencia y la crueldad de los enfrentamientos entre los grupos de autodefensa
y el Cártel Jalisco Nueva Generación en Michoacán. Nos contaba la historia del
comandante Teto, escuchábamos su voz de resignación y de la monotonía de la
guerra, porque no hay otra forma de llamarle a la defensa de su territorio. Días
antes, el 30 de agosto para ser exactos, se había librado una batalla entre
autodefensas y el CJNG, el saldo había sido de nueve muertos y 11 heridos, los
muertos eran hombres del crimen organizado; al día siguiente López Obrador daba
su primer informe y no se atrevió a pronunciar ni una sola vez la palabra
“Tepalcatepec”.
Antier a las 7:30 de la mañana, llegó la venganza del CJNG,
así lo consignaba el reportero Óscar Luna, desde Michoacán, para el diario
Reforma: “en una emboscada en la que participaron más de 30 civiles armados, 13
policías estatales fueron asesinados en el municipio de Aguililla, Michoacán”,
la agresión también dejó nueve agentes heridos y dos patrullas incendiadas.
Ayer en el programa Así las Cosas, de W Radio, tuvimos la oportunidad de hablar
con el secretario de Seguridad Pública de Michoacán, Israel Patrón, quien nos
informó la cantidad de patrullas y elementos atacados. Tan sólo imaginar el
momento del enfrentamiento es escalofriante; 43 elementos policiacos en cinco
patrullas resguardan a una mujer que debía comparecer ante un juzgado en
Apatzingán, cuando de pronto son atacados con cientos de balas calibre .50,
.223 y 7.62. ¿Qué capacidad armada debes de tener para atacar a 43 policías?
¿Qué información necesitas para emboscarlos, para saber hora y lugar del
operativo? ¿Por qué no recibieron ayuda de la Guardia Nacional? ¿Cuánto tiempo
tardaron en auxiliarlos? ¿Cómo amanecen los miles de policías desplegados en el
estado al día siguiente de esta agresión, se sienten seguros en su trabajo?
Entre todas las faltas, errores y vulnerabilidad evidente de
las fuerzas del estado, tal vez la declaración más preocupante la hizo la
secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, horas después de la masacre:
“Yo creo que esto ya fue una circunstancia que se dio como las que se dan en el
país, todos los días, a todas horas, en todos los lugares del país. Este es el
tema”. El grado de insensibilidad para las víctimas es brutal y si ella cree
que se trata de un hecho que se da todos los días, a todas horas, exigimos que
transparente la información que recibe de lunes a domingo donde policías son
masacrados a manos de grupos del crimen organizado.
Olga Sánchez Cordero tiene acceso a las reuniones de
seguridad con los altos mandos y con el propio Presidente, juntas que suceden
diario antes de la mañanera de López Obrador en Palacio Nacional; su
declaración podría ser un resumen de lo que se dice o lo que escucha, la
violencia en Michoacán, una “circunstancia” de la violencia imparable que
ocurre en todo el territorio nacional.
En este estado asesinan a policías porque pueden y no pasa
nada, porque el CJNG se ha dado cuenta que la Guardia Nacional es más de lo
mismo, un cuerpo de seguridad que reacciona tarde, pero que sobre todo no
entiende de coordinación. En este gobierno también estamos entrando en las
“enérgicas condenas” y en la normalización de la violencia homicida.
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