Alejandro
Calvillo.
Las
grandes corporaciones de comida chatarra y bebidas endulzadas buscan, por todos
los medios, bloquear la iniciativa de un nuevo etiquetado frontal de
advertencia en alimentos y bebidas. Por un lado, está el máximo reconocimiento
otorgado por la FAO a los legisladores chilenos que impulsaron el primer
etiquetado de este tipo, el reconocimiento que también otorgó recientemente el
grupo de interagencias de Naciones Unidas al gobierno de Perú y la felicitación
directa de director general de la Organización Mundial de la Salud, el Dr.
Tedros, al legislativo mexicano: “por su coraje y liderazgo. La Organización
Mundial de la Salud da la bienvenida a estas medidas legislativas y espera que
más países sigan su ejemplo incluyendo etiquetados de advertencia en los alimentos
y bebidas procesadas”.
Por otro
lado, la prensa ha dado cuenta de las reuniones que han tenido los
representantes de las principales cámaras empresariales, directivos de grandes
empresas y cabilderos, con legisladores, funcionarios, la secretaria de
Gobernación y el propio Presidente de la República. En todos esos encuentros el
objetivo central ha sido bloquear la propuesta del etiquetado frontal de
advertencia aprobado en diputados y que hoy está en el Senado. La industria
sabe y tiene los datos de que esta política resulta ser la más efectiva,
implementada hasta ahora, para reducir el consumo de productos altos en
azúcares, grasas saturadas, sodio y calorías.
En estos
días la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico publicó
un informe sobre los costos de la obesidad señalando que México presenta la
mayor pérdida de años de vida por esta causa. Los mexicanos estamos perdiendo
4.2 años en nuestro promedio de vida por la obesidad. Y no sólo eso, la
obesidad les está causando a México un costo que equivale al 5.3 del Producto
Interno Bruto. De acuerdo al Dr. Barrientos del Instituto Nacional de Salud
Pública, el consumo de una sola bebida azucarada al día aumenta el riesgo de
diabetes en 40%, de hipertensión en 8%, de obesidad en 18% y de cardiopatía
isquémica en 17%. Hablar de un etiquetado de advertencia en un país con estas
cifras, sumido en una epidemia de obesidad y diabetes, con los mayores índices
de muertes por diabetes en el mundo, es un asunto de “viabilidad nacional”, o enfrentamos
esta situación o cada vez más la población económicamente activa estará enferma
y los costos de salud para el Estado y las familias serán aún más
catastróficos.
En este
contexto, en varios medios se publicó una fotografía en la que posan el senador
Ricardo Monreal, el consejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer, y el
senador y exgobernador de Chiapas, Manuel Velasco. Se encontraron en un
restaurante de la Ciudad de México un día después de que el Presidente se
refirió al etiquetado frontal en su conferencia mañanera, la nota explica que
fue “para abordar la aprobación de iniciativas en el Senado”. Puede entenderse
la presencia de Monreal y Scherer en esa reunión, uno es presidente de la junta
de coordinación política del senado, y el otro es el consejero jurídico de la
presidencia, pero por qué la presencia de Velasco.
El valor
del etiquetado frontal en el mercado del cabildeo puede llegar, al menos, a
decenas y cientos de millones de pesos. No se trata de sugerir que estén
circulando millones en efectivo para que no siga adelante esta propuesta, sólo
indicar el valor que para esta industria tiene esta política. Como lo hemos
mencionado ya en varias ocasiones, el Observatorio Europeo de Corporaciones
estimó que la industria invirtió mil millones de euros para evitar que en
Europa se estableciera un etiquetado frontal de advertencia.
Las
presiones de las mayores corporaciones globales de alimentos y bebidas, que han
transformado y deteriorado la alimentación alrededor del mundo, se dan en todas
las regiones. La expresidenta Bachelet sufrió presiones muy fuertes por parte
de la industria para evitar que entrara el etiquetado de advertencia, lo mismo
el Presidente de Uruguay Tabaré Vázquez, pero se mantuvieron firmes. Cuando fue
entrevistado el entonces Presidente de Perú, Ollanta Humala, en los últimos
días de su mandato, comentó las dificultades para gobernar ante los intereses
que un mandatario se enfrenta. El entrevistador le pidió un ejemplo; Humala se
refirió a la industria de alimentos y bebidas que bloqueó la ley que llevaría,
posteriormente, al etiquetado de advertencia en Perú.
Sobre los
tres personajes reunidos y sus antecedentes podemos decir que Manuel Velasco es
el que podría estar representando los intereses de la industria. Durante su
gobierno en Chiapas no sólo no realizó ninguna de las acciones que se le
demandaban para advertir a la población los riesgos del consumo de refrescos,
de manera especial, entre los niños de meses a los que se da Coca Cola en
biberones. Los niños de pocos meses de edad reciben esta bebida con altísimas
cantidades de azúcar y cafeína que, sin duda, les provocan profundos dañosa y a
su sistema nervioso.
Velasco no
sólo fue omiso de esta condición en el estado de Chiapas, que se considera
tiene uno de los mayores consumos de Coca Cola en el mundo, mantuvo acuerdos
con esta empresa refresquera para realizar campañas en conjunto con su
gobierno. En las máquinas expendedoras de estas bebidas instaladas en los
edificios públicos, incluyendo hospitales, se informaba, que al comprar los
productos de Coca Cola se ayudaba a los niños indígenas. Se señaló que durante
su gobierno aumentó un 30% la mortalidad por diabetes en Chiapas. El dato
parece exagerado, pero se puede afirmar sin lugar a dudas que el problema sólo
siguió agudizándose.
Por su
parte, el senador Ricardo Monreal, presidente de la junta de coordinación
política, a principio de diciembre de 2018, presentó una iniciativa dirigida a
regular la publicidad dirigida a los niños de la llamada comida chatarra en
televisión, radio, internet y demás medios. La iniciativa respondía a las
recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, del Instituto Nacional
de Salud Pública y a una demanda que hemos venido realizando desde hace más de
10 años desde la sociedad civil. La tan esperada iniciativa fue retirada sin
ninguna explicación, sin darse a conocer los motivos de su retiro.
Por su lado,
la postura que pudiera tener el Lic. Julio Scherer respecto del etiquetado,
la desconocemos. Sin conocer la cercanía del Lic. Scherer con la oficina de la
presidencia, lo que podemos señalar es que en ésta hay posturas contra esta
propuesta. Como trascendió en columnas periodísticas, hay asesores de la
oficina de la presidencia que hasta hace unos meses se desempeñaban como
directivos de importantes embotelladoras de refrescos en el sur del país.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.