Julio Astillero.
Cuatro
días antes de dejar la gubernatura de Coahuila, Rubén Moreira Valdez expidió la
patente de aspirante a notario público a Jean Paul Huber Olea Contró, un
abogado sin ejercicio profesional en la entidad, que se definía más bien como
consultor político, especialista en estrategia, gerencia jurídica y defensa de
voto (https://bit.ly/2IOWbep).
Dos días
después, es decir, dos días antes de entregar el mando coahuilense, Moreira
Valdez asignó al mencionado abogado la notaría pública 124, con sede en
Saltillo. No sabría mucho de derecho notarial ni tendría experiencia en el
ramo, pero sí de otros temas: Huber Olea Contró es presidente de Huber y
asociados, consultoría jurídica, política y electoral, una firma que presume
que su sólida trayectoria de más de 18 años en la actividad de la consultoría
política nos ha permitido lograr respaldos y avales institucionales que generan
valor agregado y confianza en los servicios que prestamos para nuestros
clientes. Hemos asesorado campañas de diputados, locales y federales,
senadores, presidentes municipales y gobernadores desde 1997
(https://bit.ly/329mmUC).
El pasado
10, el magistrado Francisco José Huber Olea Contró (hermano del notario
público hecho al vapor por Rubén Moreira Valdez) sentenció al académico,
escritor y comentarista en medios, Sergio Aguayo Quezada, a que pague 10
millones de pesos a Humberto Moreira Valdez (hermano del generoso dador de
notarías, Rubén y, como éste, también ex gobernador de Coahuila; distanciados
entre ellos pero no exentos de coincidir en ciertos puntos).
El
castigo a Aguayo (que será objetado mediante una solicitud de amparo federal,
en un curso que seguramente terminará en una sala de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación) sería por la publicación de un texto en enero de 2016, en los diarios
Reforma y El Siglo de Torreón, en que el investigador de El Colegio de México
consideró que Moreira (detenido el 15 de enero de ese 2016 y luego liberado en
España, bajo acusaciones de malversación de recursos y blanqueo de dinero) es
un político que desprende el hedor corrupto; que en el mejor de los escenarios
fue omiso ante terribles violaciones a los derechos humanos cometidos en
Coahuila, y que, finalmente, es un abanderado de la renombrada impunidad
mexicana.
En ese
contexto debería investigarse y castigarse el conflicto de interés del
magistrado Huber Olea Contró, al fallar a favor de un Moreira Valdez (fallo que
debería revertirse), dado que su hermano (Jean Paul) fue beneficiado presurosa
e injustificadamente por otro Moreira Valdez. El hedor corrupto.
No le habrá
de ayudar mucho a Jaime Bonilla Valdez el simulacro de consulta que se hizo
organizar en Baja California para llegar al resultado de convalidación que era
previsible en las condiciones desorganizadas y facciosas en que se realizó tal
ejercicio de ficción política. Electo para gobernar dos años, Bonilla Valdez ha
hecho cuanto se le ha ocurrido para tratar de prolongar tres años su estancia
en la máxima silla política de aquella entidad norteña.
El tribunal
electoral federal ha confirmado la validez de la constancia de mayoría a favor
de Bonilla Valdez por dos años, ante impugnaciones relacionadas con la presunta
condición de inelegible del polémico empresario que mantiene desde hace años
una relación de amistad y acompañamiento político con el ahora presidente López
Obrador.
Pero, en el
ámbito local, el Congreso elaboró una llamada Ley Bonilla (en un intercambio de
favores políticos entre morenistas con los panistas que en ese momento
dominaban tal congreso bajacaliforniano) y, con tal parapeto, la actual
conformación mayoritaria de Morena organizó una consulta para que los
ciudadanos votaran por un gobierno de cinco años o por la contrarreforma que
significaría solamente dos. Obviamente, ganó ampliamente la opción de los cinco
años. Ya vendrá el momento procesal en que el tema llegue a la Suprema Corte de
Justicia de la Nación, que dirá la última palabra.
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