Julio Astillero.
Rosario
Robles y sus abogados se toparon con un juez que no abrió la puerta de la
prisión a quien fue dos veces secretaria de gabinete presidencial con Enrique
Peña Nieto. La orden judicial superior de revisar la situación de la acusada no
la benefició y el caso se mantendrá en los términos actuales, con ella en
prisión preventiva y en espera del momento procesal en que se determine si
inicia o no el juicio formal por los señalamientos relacionados con lo que mediáticamente
se ha conocido como La estafa maestra.
Lo que
pudo haber sido una victoria parcial de la ex jefa interina del Gobierno
capitalino terminó en un endurecimiento del juez que lleva el caso, Felipe de
Jesús Delgadillo Padierna, quien no se mostró reblandecido por los alegatos de
los abogados rosaristas, quienes insistieron en la relación de parentesco del
juzgador con Dolores Padierna, compañera de René Bejarano, quien a su vez fue
estigmatizado por la develación de los famosos videoescándalos con los que se
pretendió frenar a Andrés Manuel López Obrador antes de su primera candidatura
presidencial.
El citado
juez, en realidad, tachó de mentirosos a los defensores de Robles Berlanga y
les advirtió que el sistema acusatorio tiene dientes; sólo hay que saber
activarlos y ustedes, con su comportamiento falaz, han activado esos dientes.
Una tarde de retroceso para Rosario y su esperanza de continuar en libertad el
proceso judicial que la ha colocado como la única peñista de primer nivel en
pisar la cárcel y estar bajo marcada predisposición de castigo por sobre todas
las cosas y por deudas políticas añejas.
La
periodista Laura Castellanos, (escritora de libros como el ya clásico México
armado, con epílogo y cronología de Alejandro Jiménez y la propia Castellanos;
además de Crónica de un país embozado) obtuvo un mensaje por escrito de doña
Rosario Ibarra de Piedra con motivo de la medalla Belisario Domínguez que le ha
sido asignada por el Senado de la República y que hoy recibirán sus hijas dado
que el estado de salud de la galardonada no le permite viajar de Monterrey a la
Ciudad de México.
En ese
mensaje, que Castellanos publicó en un artículo en la sección de opinión en
español de The Washington Post, Ibarra de Piedra dice que deberían investigarse
muchos temas respecto de la lucha que ha encabezado, pero que hasta la fecha la
Secretaría de Gobernación sólo ha dado evasivas y burlas a nuestras propuestas
para investigar los casos de desaparición que el Comité Eureka ha denunciado y
documentado.
También
señaló doña Rosario: lo hemos dicho siempre: no hay nada que nos puedan ofrecer
a cambio. Saber de los nuestros y que reciban la justicia que les fue
arrebatada, así como acabar finalmente con este crimen terrible que ofende y
agrede enormemente a la conciencia de la humanidad, siempre han sido nuestros
únicos objetivos; sin éstos, todo lo demás carece de sentido para nosotros.
Sabemos con datos precisos qué policías o militares detuvieron y desaparecieron
a los nuestros, adónde los llevaron y quiénes fueron las mentes perversas que
lo ordenaron. Sólo se requiere de una investigación bien hecha y a fondo para
saber dónde están nuestros hijos y familiares, y por eso ya hemos pedido al
nuevo gobierno la creación de una comisión de la verdad. No ha habido
respuesta, pero de ninguna manera cejaremos en nuestro empeño de encontrarlos.
Dice
Mario Delgado que lo quieren sacar a la mala de la contienda por el liderazgo
formal de Morena, pues bajo el argumento de que está registrado en un domicilio
distinto a aquel en el que buscó participar en una asamblea, pretenden dejarlo
sin acreditación de congresista, lo cual es un requisito indispensable para
aspirar a presidir tal partido. Tal vez Delgado debería preguntarse si la misma
mano que lo hizo coordinador de los diputados de Morena es la que ahora le
cierra la puerta en la pelea por un cargo partidista que parece predestinado
para Bertha Luján.
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