Por Gloria
Leticia Díaz.
Después de
un tenso procesamiento en el Senado para el diseño de la convocatoria para la
elección del próximo presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos
(CNDH), el jueves 3, tras una votación unánime, se aprobó una propuesta que
complicaría el ascenso de aspirantes sin perfil idóneo para relevar al actual
titular del organismo, Luis Raúl González Pérez.
La
propuesta de enlistar una serie de indicadores “sobre el perfil y el trabajo de
las personas candidatas, a efecto de poder reconocer el trabajo que han
realizado”, y que tendrán un carácter de vinculante en la decisión que tomen
los senadores de las comisiones de Derechos Humanos y Justicia, logró imponerse
en la convocatoria, pese al intento de la Junta de Coordinación Política
(Jucopo) de eliminarla.
La
intentona de la Jucopo por imponerse se deriva de un acuerdo del 12 de
septiembre firmado por la Mesa Directiva en el que se instruye a las comisiones
de Derechos Humanos y Justicia, presididas por la panista Kenia López Rabadán y
el morenista Julio Menchaca, a elaborar la convocatoria para la designación del
próximo presidente de la CNDH, proceso en el que podría participar el actual
ombudsman.
Cercano a
Ricardo Monreal, coordinador de la bancada de Morena en el Senado, Menchaca
ha sido “operador” en varias designaciones, entre ellas los dos ministros de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación; la del Fiscal General de la República;
magistrados electorales y agrarios, de integrantes del Instituto Nacional de
Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, de magistrados en el
Consejo de la Judicatura, y le tocará analizar las candidaturas de quien ocupe
el lugar que dejó Eduardo Medina Mora en la SCJN.
En el
documento del 12 de septiembre, firmado por Mónica Fernández y otros siete
integrantes de la Mesa Directiva, se advierte que una vez que se elaborara el
proyecto de convocatoria tendría que remitirse a la Jucopo para que “impulse los
entendimientos y convergencias para alcanzar los acuerdos que permitan el
cumplimiento, en tiempo y forma”, y que una vez “avalado el proyecto” se
retornaría a las comisiones para emitir la convocatoria y someter su contenido
al pleno.
La
facultad de “avalar” la propuesta de las comisiones sólo fue impugnada en su
momento por el senador independiente Emilio Álvarez Icaza, sin alcanzar la
adhesión de más legisladores contra la disposición.
En un primer
borrador presentado por la Comisión de Derechos Humanos a su contraparte de
Justicia, en el considerando décimo, se determinaba que “con el fin de
garantiza que la decisión sea fundada y motivada, las Comisiones de Derechos
Humanos y Justicia adoptarán como criterio para determinar la idoneidad de las
candidatas y candidatos”, el programa de trabajo que proponga, su comparecencia
y la trayectoria en materia de derechos humanos, además de que contarían con un
listado de indicadores.
En un
primer momento la palabra “vinculante” no aparecía en el proyecto, pero en la
revisión del borrador la Comisión de Justicia introdujo que los lineamientos
“no serán vinculantes”, lo que alertó a senadoras como Malú Micher y Citlali
Hernández de Morena e integrantes de la Comisión de Derechos Humanos, a pelear
por la vinculación del listado de indicadores en la selección final, en la
sesión de comisiones unidas del 24 de septiembre.
Como
feminista, Micher Camarena argumentó que desde la selección de los
candidatos a ocupar la presidencia de la CNDH los senadores tendrían que
garantizar que entre ellos no habría “golpeadores de mujeres o deudores
alimentarios”.
Hernández,
por su parte, pugnaba por “mejorar los procesos de las designaciones,
garantizando los mejores perfiles” para la CNDH, un tema que “a todos nos
conviene”.
En el estira
y afloja, se logró imprimir en el punto diez de la convocatoria el carácter
de vinculatorio a la consideración del “listado de indicadores sobre perfil y
el trabajo de las personas candidatas”, en la selección de los legisladores.
En votaciones
por comisión, en la de Derechos Humanos diez senadores votaron a favor de la
propuesta de convocatoria, y en la de Justicia, cinco a favor y cuatro en
contra.
El tema
de hacer vinculantes los parámetros de selección, generó tal escozor, que un
intento por cambiar el sentido de la convocatoria, el senador Cruz Pérez
Cuellar, del grupo parlamentario de Morena, dirigió un oficio a los presidentes
de las comisiones de Derechos Humanos y de Justicia, para intentar cambiar el
sentido de su voto.
En la
carta, a la que tuvo acceso Proceso, Pérez Cuellar, senador por Chihuahua,
solicita “la rectificación de la votación” a mano alzada en la sesión de
comisiones unidas, ya que “por una confusión, al momento de efectuarse este
procedimiento se tomó nota de mi voto ‘a favor’, al levantar la mano
erróneamente”.
Sin embargo,
la solicitud de Pérez Cuellar iba en contra de la Ley Orgánica del Senado,
que en el artículo 189 sólo permite “cambiar a favor de un dictamen sus
respectivos votos emitidos en contra o en abstención, hasta que se publique en
la Gaceta (Parlamentaria)”, en tanto que se prohíbe “cambiar los votos
aprobatorios”.
Enviado
el acuerdo a la Jucopo el mismo 24, para el miércoles 2 ya se habían operado al
menos siete modificaciones a las bases de la convocatoria, siendo la más
sensible la décima, eliminando el carácter vinculante del “listado de
indicadores sobre el perfil y el trabajo de las personas candidatas”.
La
versión que manejó el secretario técnico de la Jucopo, José Manuel del Río
Virgen, ante organizaciones sociales, era que cambio “abonaba” en el proceso de
selección y que “enriquecía” el documento que se hubiera eliminado el carácter
vinculante, porque así no parecería que estaba dirigida la elección a una
persona en particular, además de que el texto era resultado de un “acuerdo
político” de las coordinaciones de las bancadas.
El jueves 3,
ante indicios de insurrección de senadores de Morena, que votaron a favor de
la propuesta del 24 de septiembre -Citlali Hernández, Malú Micher, Nestora
Salgado, Martha Guerrero Sánchez, Antares Vázquez y Germán Martínez, las cinco
primeras integrantes de la Comisión de Derechos Humanos-, para mantener
inalterable el sentido de su decisión en la sesión de comisiones unidas, la
indicación que saldría de la oficina de Monreal sería llevar el acuerdo avalado
por la Jucopo al pleno, y obligar a quienes impugnaban el punto diez, a
someterlo a la votación mayoritaria, es decir, enfrentar a la aplanadora de
Morena.
En la sesión
de Comisiones Unidas, Julio Menchaca llevó la propuesta de someter el
diferendo en el pleno, y senadores como Raúl Bolaños-Cacho Cué, del Partido
Verde y Lucía Trasviña, de Morena, insistían en que habría que respetar la
decisión de los representantes de las bancadas, y aprobar el documento de la
Jucopo.
Sin embargo,
ante la imposibilidad de argumentar por qué no impulsar una convocatoria que
da mayores garantías de elegir al mejor candidato para ocupar la CNDH, se logró
someter a votación en lo general la propuesta de la Jucopo, y en particular,
cambiar el sentido de la base décima, para mantener el sentido vinculante el
listado de indicadores, aprobándose la modificación y así fue llevado al pleno.
Al término
de la votación en comisiones, Álvarez Icaza advirtió que la convocatoria
aprobada para el próximo titular de la CNDH, “sienta un precedente, porque se
incorporaron elementos de avanzada, y a partir de ahora las próximas
designaciones que vengan tendrán que tener los más altos estándares”.
Para el
exsecretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
(CIDH), la decisión tendría que ser replicada en las próximas designaciones
de cargos públicos que el Senado tiene que analizar, así como por las entidades
federativas para elección de presidentes de comisiones locales.
“Lo que
se pretende es hacer la elección más clara y transparente y con eso se blinda
el proceso, las condiciones van a tener que ser vinculantes, porque de lo
contrario, se corre el riesgo que de la nada salgan llamadas que digan ‘va tal
persona’, y se acabó”.
Después de
la votación en el pleno, en entrevista, Kenia López Rabadán sostuvo que lo
que se busca es “transparencia, máxima publicidad, parlamento abierto, y sobre
estas tres líneas basando el trabajo de las senadoras y de los senadores y
organizaciones de la sociedad civil, nos va a permitir hacer un análisis
objetivo de las personas que acudan a esta convocatoria”, que marca que entre
el 7 y el 11 de octubre se recibirán candidaturas.
Al resaltar
que la designación del próximo titular de la CNDH requiere de la votación de
las dos terceras partes del Senado, advirtió que es la oportunidad de “no caer
en la tentación de buscar un subordinado ni de un partido ni del gobierno, es
necesario que haya una persona suficientemente autónoma en beneficio de los
mexicanos no en beneficio de alguien en particular”.
Al reconocer
que “no va a ser nada fácil encontrar un perfil que pueda ser acompañado por
el partido del gobierno y partidos de la oposición”, López Rabadán consideró
que la prioridad deberá ser encontrar a una persona lo suficientemente autónoma
para desempeñar su papel de contrapeso del poder público.
En
entrevista por separado, el secretario ejecutivo de la Red de Organismos
Civiles de Derechos Humanos Todos los Derechos para Todas y Todos (Red TDT), Fernando
Ríos, advirtió que en la designación del presidente de la CNDH “el Senado se
está jugando su credibilidad y legitimidad para aportar o no para en el combate
a la crisis de derechos humanos”.
El defensor,
resaltó que la expectativa de las organizaciones de las organizaciones de la
sociedad civil es que “no sea una votación política sino sobre los mejores
perfiles y se deje de lado los arreglos cupulares o que se vote
independientemente de que se cumpla o no con el perfil”.
Reconoció
que el papel de contrapeso para el gobierno federal que pueda ejercer el
próximo titular de la CNDH es fundamental en momentos en que prevalece una
presidencia fuerte, con Andrés Manuel López Obrador al frente.
El que
senado decida algo es una posibilidad de legitimar al próximo titular y si lo
hace con muchas más condiciones de idoneidad podrá ser más acertado y mucho
mejor para el país.
“Lo que
buscamos es un perfil que le permita tener libertad ante cualquier poder
establecido, eso es lo fundamental, aquel que tenga la capacidad de analizar
las consecuencias de la improvisación en las políticas públicas de López
Obrador, y del presidente, esperaría que viera a quien tiene ese perfil como un
aliado, que aceptara de una manera autocrítica, pueda ver que su gobierno tiene
errores de diseño”,
puntualizó el secretario ejecutivo de la Red TDT, que cuenta con 87
organizaciones afiliadas en el país.
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