Por Angélica
Enciso L.
Tras 11
años de construcción y con costos que se multiplicaron 261 por ciento tan sólo
entre 2008 y 2015, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) informó que concluyó
la obra del Túnel Emisor Oriente (TEO) y comenzará a operar en breve tiempo
para expulsar las aguas negras y pluviales del valle de México. Aunque expertos rechazan este plan
porque plantean que el agua debería utilizarse para recargar el acuífero de la
Ciudad de México.
El túnel
tiene capacidad de conducir 150 metros cúbicos de agua por segundo y desemboca
en el estado de Hidalgo, donde se tratará 35 por ciento (40 metros cúbicos por
segundo) en la planta de tratamiento de aguas residuales de Atotonilco (en cuya
construcción participó la empresa Promotora de Desarrollo de América Latina,
del empresario Carlos Slim). El resto del agua se irá al río El Salto de esa
entidad, para ser utilizada por los agricultores, explicó Patricia Ramírez
Pineda, subdirectora de Agua Potable, Drenaje y Saneamiento de la Conagua.
El consultor
Félix Hernández Gamundi ha señalado que el agua residual de la Ciudad de
México y la pluvial se pueden tratar en pequeñas plantas de tratamiento
distribuidas en la urbe y recargar el acuífero, ya que su expulsión generará
problemas de escasez a largo plazo y hundimientos, ocasionados por la sobr-explotación
del acuífero.
El TEO
tiene 62.4 kilómetros de largo y siete metros de diámetro, comenzó a
construirse en 2007, en el sexenio de Felipe Calderón, y se preveía concluir en
seis años. Ramírez Pineda consideró que los costos de la obra se elevaron en
alrededor de 80 por ciento.
Aunque en el
análisis de la cuenta pública 2016 la Auditoría Superior de la Federación (ASF)
encontró que tan sólo el costo del proyecto ejecutivo del TEO había crecido 110
por ciento. Y si a ello se suma el contrato de servicios referente a la
supervisión técnica administrativa, así como el control de calidad del proyecto
ejecutivo y de la construcción, que se modificaron en cuatro ocasiones, el
costo creció 261 por ciento, informó ese año.
En la
construcción de esta obra, entre 2007 y 2016 se ejercieron 19 mil 623
millones. En 2018 se le asignaron alrededor de 5 mil millones de pesos. Fue
construido por las empresas Ideal/Carso e ICA.
Ayer, Ramírez
Pineda dijo que la mega-obra beneficiará a 21 millones de habitantes de la zona
metropolitana del valle de México; que había el riesgo de que el emisor central
colapsara y con la puesta en operación del TEO se le podrá dar mantenimiento,
aunque todavía falta que los sistemas de agua de la capital y del estado de
México hagan las conexiones con el nuevo túnel.
Una
dificultad en la construcción fue la geología del terreno, la cual era variada.
Hubo suelos suaves, de arena, de roca y mixtos, además de que la tubería tiene
un peso de 800 toneladas, dijo Luis Manuel Rivera, residente de la obra. Indicó
que un primer tramo de 10 kilómetros empezó a operar en 2013.
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