Alfredo
Jalife-Rahme.
En forma
sorprendente, el primer ministro británico, Boris Johnson, anunció la moratoria
con carácter inmediato del fracking por temor a más terremotos, después de un
sismo de magnitud 2.9 que se registró en agosto cerca de Blackpool, al noroeste
de Inglaterra (https://bit.ly/2X9T1rt), en un sitio administrado por Cuadrilla
(https://reut.rs/34PIaFO).
Justamente
hace cinco años expuse la correlación de sismos con el fracking para extraer
gas lutita ( shale gas ; https://bit.ly/36WYuWX).
La decisión
no es menor, ya que mediante la extracción del gas lutita ( shale gas) por el
fracking, Gran Bretaña pretendía disminuir su dependencia a las importaciones
de gas natural para sustituir la vital calefacción del 80 por ciento de sus
hogares.
Después de
una moratoria de siete años, Gran Bretaña había reanudado el fracking
(https://bit.ly/2X4gD0v) con la empresa Cuadrilla que opera con la funesta
Schlumberger que tantos daños ambientales ha causado en el planeta y en el
Golfo de México (https://bit.ly/34OrSwT).
Los
terremotos tecnogénicos han provocado sismos en las zonas donde se extrae el
gas lutita mediante el fracking en dos países de la anglósfera: EU y Canadá, en
Fox Creek (Alberta).
Ya en 2016
geólogos canadienses habían demostrado que el fracking puede causar terremotos
durante meses y ocurren con mayor frecuencia en algunos lugares
(https://bit.ly/2CAAzia).
Eric Albert
de Le Monde, expone el fariseísmo del gobierno británico que viene en plena
campaña electoral cuando “desde 2010, sus autoridades habían siempre apoyado
los proyectos del fracking, pese a la oposición muy (sic) mayoritaria de la
población” y las manifestaciones cotidianas (sic) durante años en el norte de
Inglaterra.
En Escocia
está prohibido el caníbal fracking, al unísono de los otros partidos políticos
del espectro de Gran Bretaña –laboristas, liberales, demócratas, verdes-–, con
la notable salvedad de los conservadores neoliberales (los tories globalistas)
cuyos tres primeros ministros David Cameron, Theresa May y Boris Johnson lo apoyaron
sin rubor (https://bit.ly/33F8m5F).
Después de
57 sismos en sólo dos meses, y las próximas elecciones del 12 de diciembre, en
forma oportunista y desvergonzada Boris Johnson busca obtener los distritos
electorales en el norte donde se aplica sin recato el fracking.
Ya en 2012
el excéntrico Boris Johnson, gran aliado de Trump, había escrito: “Ignoren a
los mercaderes del Apocalipsis, Gran Bretaña debe adoptar el fracking” cuando
condenó como absurda la oposición demencial del “ lobby verde” y los eco-guerreros
quienes denuncian el fracking (https://bit.ly/2X3M1fL).
Semanas
después a la pasmosa moratoria del fracking por el gobierno británico, The Wall
Street Journal, propiedad de Dow Jones/Fox News, muy cercanos a Trump, expone
una retirada relativa ( pullback) de las empresas del fracking al operar lo
impensable (sic): planifican bombear menos (https://on.wsj.com/34Olvtq).
Según la
empresa de análisis de datos Enverus, el número de plataformas activas de
extracción en EU ha sufrido una reducción de 26 por ciento.
El auge del
gas lutita mediante el fracking se debió a la duplicación de su producción, en
particular en la Cuenca Pérmica, en la parte occidental de Texas y en Nuevo
México.
WSJ comenta
que después de que las empresas de gas lutita llevaron la producción de gas
natural y petróleo a niveles récord, ahora operan un “ pullback abrupto” entre
los principales extractores como EQT –el mayor productor de gas natural, con
sede en Pittsburg que vislumbra gastar 400 millones de dólares menos en 2020– y
Chesapeake Energy –cuyas acciones se desplomaron 40 por ciento– debido a la
ausencia de ganancias.
Tal pullback
causaría un aplanamiento (sic) del crecimiento de la producción petrolera en EU
para 2020 que empezó a disminuir este año (https://on.wsj.com/2X2ZILW).
Ya había
explorado el atroz financierismo de las empresas de gas lutita subsidiadas por
la banca de Wall Street por motivos de seguridad energética nacional
(https://bit.ly/2QbK13B) que creó una vulgar burbuja especulativa
(https://bit.ly/36QwTGZ).
El destino
financierista y sus sismos alcanzaron al fracking.
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