Javier Risco.
Se le
acumulan los problemas al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana,
Alfonso Durazo. Después de 30 días que seguramente quiere olvidar, pero que
muchos recordaremos como las semanas en la que quedó expuesto como un
funcionario público rebasado, ayer los policías federales en la Ciudad de
México le recuerdan que la crisis, tan sólo en la conformación de la Guardia
Nacional, sigue vigente.
Tal vez
nosotros ya nos acostumbramos a esto, no estoy seguro de que aparezca en la
portada de los medios de circulación nacional hoy por la mañana, pero lo que
sucede con algunos elementos de la Policía Federal en México paralizaría a
cualquier otro país del mundo. Lea con atención el primer párrafo de la crónica
publicada en el portal Animal Político: Elementos de la Policía Federal, que se
oponen a unirse a Guardia Nacional, bloquearon este martes durante casi seis
horas el acceso a la Terminal 1 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de
México […] La Policía de la Ciudad de México informó que al menos 12 policías
de la Secretaría de Seguridad Ciudadana fueron retenidos, esposados y
despojados de parte de sus uniformes; 32 más resultaron con heridas leves.
Minutos después de las 13:00 horas, los policías federales lanzaron gas
lacrimógeno contra los uniformados de la Secretaría de Protección Ciudadana
capitalina. Sí, policías federales reteniendo policías locales, agrediéndolos y
lanzándoles gas lacrimógeno. Ellos son elementos que podrían formar parte de la
apuesta más importante de este gobierno contra el crimen organizado, por
supuesto me refiero a la Guardia Nacional, y su examen previo es someter a
otros policías, y no sólo eso, también impedir el acceso a una zona federal.
Así se le
sale de las manos a Durazo otro problema que viene arrastrando desde inicios de
julio pasado cuando el gobierno en turno se reunió con policías federales para
“anunciarles” que no había vuelta atrás, que este órgano de seguridad
desaparecería en un lapso no mayor a 18 meses. Aunque en aquel momento se habló
de una indemnización, muchos de los elementos no quedaron conformes y
contrataron abogados para su defensa, el gobierno federal prometió mesas de
diálogo; sin embargo, como ayer pudimos constatarlo a las afueras de la
Terminal 1 del Aeropuerto hay al menos 200 elementos de la Policía Federal que
siguen inconformes.
Después de
la emboscada en Michoacán, la masacre en Guerrero, el operativo fallido en
Culiacán y la tragedia del asesinato de los niños y las mujeres de la familia
LeBarón –todo esto en el último mes– Durazo ha sido incapaz de explicarnos cuál
es la ruta de la estrategia de seguridad planteada por esto gobierno, aún no
sabemos los alcances de la Guardia Nacional, su marco legal y queda claro que
ni siquiera está conformada en su totalidad.
En campo, en
lo administrativo y en la comunicación la Secretaría de Seguridad y Protección
Ciudadana se ha convertido en el talón de Aquiles del gobierno de Andrés Manuel
López Obrador; no sólo han sido lentos en tiempos de crisis sino también en las
negociaciones para la conformación de la GN. Hasta ahora, el Presidente ha
sabido hacerse a un lado, repartir culpas en medio de una nebulosa de
declaraciones, poner en las mañaneras a Durazo, al responsable de la Sedena, de
la Marina, hasta Marcelo Ebrard, para no impactar en una aprobación que sigue
disfrutando del beneficio de la duda.
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