Por Favia
Lucero y Marco Antonio López.
Entre
octubre del año pasado y abril del actual, el gobierno municipal de Juárez
otorgó dos contratos por un total de 44.4 millones de pesos a la empresa Magno Ingeniería
en Alimentos, propiedad de Marcela Moreno Urbina, suplente de la regidora Luz
Elena Esquivel Sáenz (PES) en el Ayuntamiento de Juárez.
De acuerdo
con el Sistema de Gestión Registral (Siger) de la Secretaría de Economía, Magno
Ingeniería en Alimentos, fundada en octubre de 2014, pertenece a Moreno Urbina
—quien también figuró en la planilla de regidores propuesta por el PES en la
elección de 2016— y a Gustavo Rigoberto Espinoza Ordaz.
Espinoza
Ordaz, fue
sentenciado en octubre de 2016 a cinco años y siete meses de prisión por el
delito de violación en contra de una menor de edad, en hechos ocurridos en
2014.
El
propietario de Magno Ingeniería en Alimentos admitió las acusaciones en su
contra durante un juicio abreviado, en el que se consideró agravante el
quebrantamiento de “la fe que nace de la relación que inspira confianza y respeto
“, debido a que la menor agredida era su hijastra.
Magno ya
había obtenido otros dos contratos durante la primera administración de Armando
Cabada Alvídrez —antes de que Marcela Moreno fuera regidora suplente— por 24.9
y 12.2 millones de pesos.
En total, desde
que Armando Cabada es presidente Municipal, la empresa ha obtenido un total de
cuatro contratos por una suma de 83 millones 600 mil pesos, para proveer de
alimentos al programa ‘Armando Niños Sanos’ de la Dirección de Centros
Comunitarios.
En los
dos últimos años, Magno ganó las licitaciones para proveer a ‘Armando Niños
Sanos’ siendo la única concursante.
En la
licitación del 30 de octubre de 2018, su única competidora, Eco Insumos
Industriales, fue descalificada por no presentar la documentación técnica
completa, pues el representante de la empresa no anexó el currículum necesario
para concursar
En la del
mes de febrero de este año, solo Magno entregó sus propuestas técnica y
financiera al Comité de Adquisiciones, a pesar de que las empresas Ochoa
Comercial, Soluciones Empresariales Danoju, Eco Insumos Industriales y Centro
Familiar Ayuda Asociación Civil también cubrieron el costo de la participación.
Para el
Oficial Mayor de Juárez, Víctor Ortega Aguilar —quien preside el Comité de
Adquisiciones—, el que una regidora suplente tenga contratos millonarios con
el municipio no representa un conflicto de interés, debido a que Moreno Urbina
no desempeña ningún cargo público hasta el momento.
“Ella no
es empleada municipal, ni tampoco participa en el proceso de la licitación;
espero que no sea trabajadora tampoco de Centros Comunitarios. Por esa razón no
tiene ningún tipo de conflicto de interés, si ella fuera parte de Centros
Comunitarios a nivel directivo o fuera parte del Comité de Adquisiciones y
participara dentro del proceso de licitación, habría conflicto de interés
definitivamente”,
explicó.
A la vez, hizo
hincapié en que desconocía dicha información y que investigará la situación
para corroborar que no existan irregularidades que le obligue a actuar conforme
lo marca la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Contratación de Servicios
del Estado de Chihuahua.
Además, aseguró
desconocer que Gustavo Rigoberto Espinoza Ordaz se encontrara en prisión por el
delito de violación. Al respecto, comentó que tampoco existe conflicto que
pueda ser denunciado.
“La Ley
de Adquisiciones no prevé ningún tipo de sanción o no prevé que una persona que
es parte de la sociedad de una empresa pueda participar en una licitación, no
lo prevé así. Solamente cuando una empresa ha sido boletinada por
incumplimiento o por haber caído en algunos de los supuestos de la ley donde
estás atentando contra el erario público, es donde las empresas no pueden
participar”, agregó.
Por otro
lado, recordó que las empresas que participan en las licitaciones o en los
procesos de adquisición del Municipio entregan sus documentos bajo protesta de
decir verdad, es decir, que el Comité de Adquisiciones, encargado de revisar la
documentación presentada, confía en que las empresas están actuando de buena
fe.
“Para
nosotros como servidores públicos es muy complicado hacer este trabajo de
investigación, imagínense con todas las empresas que prestan servicios o venden
productos a un municipio… sin embargo, ya quien participa tiene que firmar bajo
protesta de decir verdad”, dijo Ortega Aguilar.
Por su
parte, la regidora Luz Elena Esquivel Sáenz aseguró que desconocía que su
suplente tenía contratos millonarios con el municipio y reafirmó que Moreno
Urbina no tiene relación con su proyecto como regidora.
“La
verdad no tenía conocimiento. Sé que tienen algo de unas malteadas que están
contra la desnutrición, pero yo tenía desconocimiento de que fuera con el
Municipio. Son totalmente independientes de nosotros, ella no trabaja aquí, no
labora aquí y pues no sé si haya algún problema porque no tiene ninguna
relación”, declaró.
Desde su
perspectiva, el hecho de que la empresa de su regidora suplente reciba dinero
público para llevar a cabo un programa social, no tendría que causar algún
problema legal, puesto que Moreno Urbina actualmente se desempeña como
empresaria y no como funcionaria.
“Ella
cuenta con su empresa. Lógicamente, tú como empresario tienes que buscar el
bienestar de tu empresa, entonces buscas los contratos convenientes”, afirmó.
Sin embargo,
para Pablo Montes, coordinador anticorrupción del Instituto Mexicano para la
Competitividad (IMCO), el conflicto de interés es claro puesto que una persona
desde una posición de poder y privilegio es beneficiada por la administración
pública municipal.
“Una
regidora suplente está ganando contratos. Entonces, uno se pregunta ¿con qué
información contaba está empresa que compitió sola?, ¿por qué no se hizo
evidente eso? y, ¿por qué en un proceso abierto sólo una empresa termina
participando? Las dudas son muy fuertes”, dijo el especialista.
Para el
especialista, era necesario que la regidora suplente hiciera público este conflicto,
pero como no lo hizo, todo el proceso se vio viciado, mencionó.
En el mismo
sentido Alejandro González Arreola, presidente del consejo de la asociación
Gestión Social y Cooperación (Gesoc), especializado en temas de corrupción, aseguró
que la regidora suplente debió haber hecho pública su intención y situación.
“Ella
debió haber hecho una declaración de potencial conflicto de interés, sobre todo
si tenía contratos previos”, dijo González Arreola.
Para
González el conflicto de interés no necesariamente constituye un acto de
ilegalidad al encontrarse en una esfera ética, sin embargo, dijo que es
obligación de la Contraloría investigar el caso y aplicar las sanciones
correspondientes si es el caso.
“Si ella
era socia de la empresa debió haberlo hecho público. Es un problema de ética
pero que puede, dependiendo de la valoración del contralor, desplegarse en una
responsabilidad pública”, dijo.
El
programa, que actualmente se llama ‘Programa contra la Desnutrición y la
Obesidad’, inició en 2017 con la intención de mejorar la salud alimenticia de
la ciudadanía.
Este tiene
como objetivo “el suministro de producto a base de cereales, fortificada con
vitaminas y minerales, para la población que lo necesite. Así mismo la
impartición de talleres sobre temas de nutrición y psicología que coadyuven a
la buena salud de los beneficiarios”.
El
esquema presupuestal de los contratos otorgados a Magno Ingeniería en Alimentos
indica que se debieron conformar 47 Comités Vecinales, con la ayuda de la
Dirección de Centros Comunitarios, para supervisar el proyecto.
En respuesta
a la solicitud de información con folio 095982019, la Dirección indicó que,
por cada vez que se ha lanzado el programa, se han conformado 46 comités en
lugar de los 47. Desde el 2016 se conformó el primer grupo de 46 comités
vecinales que estaban integrados por una “presidenta, secretaria, tesorero,
vocal A, vocal B y vocal C”.
Durante el 2017,
solamente se conformaron seis comités en los centros comunitarios de las
colonias Santiago Troncoso, Terrenos Nacionales, Manuel Valdez, Riveras del
Bravo, Olivia Espinoza y el de la Frida Kahlo.
Además, en
la colonia Héroes de la Revolución no se conformaron los comités debido a que
el centro comunitario “no tiene ingresos”, mientras que en el de Tierra Nueva
fue porque “no tiene luz”. Aún con estas justificaciones, faltaron 41 comités
vecinales por conformarse.
La
Dirección de Centros Comunitarios indicó que durante las tres primeras campañas
del programa se impartieron 76 talleres y, hasta el momento, en la cuarta y
actual campaña, 156.
Los temas
impartidos en los talleres “han sido de diferentes áreas como de Nutrición (el
plato del buen comer, los mitos de la alimentación, vitaminas y minerales,
enfermedades en los niños, lonchera saludable, dietas milagrosas, entre otros);
de Psicología (violencia, autoestima, abuso sexual, depresión, manejo de
estrés, entre otros); de Trabajo Social (prevención de acoso escolar, igualdad
y equidad de género, educación sexual, habilidades para la vida, entre otros) y
Activación física (para niños, adultos y adultos mayores)”.
De acuerdo
con el cuarto Informe de Actividades de la Sindicatura Municipal, tras una
auditoría realizada al programa, se detectaron pagos por el mismo concepto,
pero con diferente cantidad, además de que la dirección no comprobó contar con
indicadores para evaluar si se cumplió o no con el objetivo.
La
Sindicatura detectó pagos a especialistas por 2 mil 359 y mil 950 pesos, así
como a promotores por mil 523 y mil 123 pesos.
Asimismo, no
se encontraron indicadores sobre la cantidad de porciones necesarias “para
asegurar el aprovechamiento nutrimental óptimo del beneficiario”, ni el diagnóstico
médico-nutrimental de cada beneficiario.
En el
primer contrato celebrado con Magno Ingeniería en Alimentos, DCA/DGCC/160/2017,
cuyo montó fue de 24 millones 932 mil 68 pesos, se estableció que la empresa se
encargaría de prestar el servicio integral de “asesoría, acompañamiento,
orientación y suministro de fórmula alimenticia para la infancia y la
adolescencia, para el programa de prevención social de la violencia contra la
desnutrición y obesidad, denominado “Armando Niños Sanos”’.
Para ello, debían
de hacer una campaña de promoción y difusión del programa, otra de prevención a
través de talleres y pláticas, así como brindar 700 mil porciones de 40 gramos
cada una y la misma cantidad de servicios de preparación de alimentación
nutricional, constituir 47 comités vecinales y hacer 2 reportes de evaluación
médica del antes y el después de la ingesta del suplemento que cada
beneficiario consumió.
Durante
las veces que se ha implementado el programa se han entregado 284 lonas y en
las primeras tres etapas, se distribuyeron 13 mil 370 volantes; para la cuarta
ocasión se tiene previsto entregar 10 mil volantes.
A través de
las páginas oficiales de Facebook del Municipio, del Canal 44 y de Radio Cañón
se difundió información del programa, respondió el Gobierno Municipal en la
solicitud de información.
A pesar
que en los cuatro contratos celebrados con esta empresa se establece que
deberán contar con “evidencia fotográfica del antes y después de las
estrategias integrales”, las imágenes que envió la Dirección de Centros
Comunitarios como respuesta a la solicitud de información realizada por este
medio solamente muestran a grupos de niñas y niños recibiendo el suplemento.
Ante el
cuestionamiento sobre las evidencias fotográficas del antes y después de los
beneficiarios del programa, el director de Centros Comunitarios, René Carrasco
Gómez, declaró que “solo son fotografías de que se está proporcionando el
servicio”.
“Hay
registros semanales y mensuales y están debidamente certificados por los
nutriólogos. Hay evidencias fotográficas de las acciones, documentos,
diagnósticos, resúmenes ejecutivos y por último, constancias de participación
de los beneficiarios”, añadió.
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