Por Mathieu
Tourliere.
El
gobierno estadunidense de Donald Trump expresó hoy su interés en participar en
el financiamiento de un megaproyecto de 632 millones de dólares en el sur del
país: un ducto de gas natural en Chiapas desarrollado por la empresa automotriz
Rassini, del multimillonario Antonio Madero Bracho.
El canciller
Marcelo Ebrard Casaubón celebró con aparente satisfacción el anuncio, que
según él resalta la “muy buena relación” del gobierno mexicano con su
contraparte de Estados Unidos.
El
interés del gobierno de Trump quedó plasmado en una carta de intención con la
empresa Rassini, que firmó este viernes Adam Boehler, el director ejecutivo del
Corporación de Financiamiento del Desarrollo Internacional de Estados Unidos
(DFC), en el marco de una visita a México.
Dicho
organismo –anteriormente llamado OPIC– canaliza recursos privados a proyectos
(también de la iniciativa privada) en el extranjero que fueron validados por el
gobierno de Estados Unidos.
“Nuestro
objetivo es invertir con nuestros amigos y aliados, y no tenemos mejor amigo
que México”, declaró Boehler, al añadir: “un México fuerte y próspero es clave
para nosotros (…) es esencial poner este gasoducto en el sur”.
La
Cancillería informó que “a fecha OPIC (ahora DFC) ha desembolsado 187
millones de dólares para micro financiamiento a mipymes y ha firmado dos cartas
de intención para financiar dos proyectos de infraestructura que representan
720 millones de dólares de inversión en el sur”.
El proyecto
de gasoducto que recibirá los recursos forma parte de una iniciativa privada
encabezada por Rassini.
En el
consejo de administración de Rassini, presidido por Antonio Madero Bracho,
figuran también Eugenio Madero Pinson, Herminio Blanco Mendoza, Javier Bours
Castelo, Everardo Elizondo Almaguer, Fernando Ruiz Sahagun. Arturo Pérez
Arredondo, Javier Pérez Rocha, Alberto Saavedra Olavarrieta y Guillermo
Franciaco Vogel Hinonosa, así como los estadunidenses Robert Stevens Miller,
James Robert Jones, Shannon K. O’Neil.
La
Cancillería convocó a la prensa a la ceremonia de firma de la carta de
intención a Rassini, a la que también acudieron Christopher Landau, el
embajador de Estados Unidos en México, y Jesús Seade Kuri, el subsecretario
para América del Norte.
En medio de
la intensa coyuntura binacional, marcada por las presiones de Trump para que el
gobierno mexicano acepte la intervención estadunidense contra las
organizaciones criminales, no hubo oportunidad para que los reporteros
realizaran su labor: tan pronto quedó firmada la carta y una vez tomadas las
fotos, los funcionarios se retiraron.
Todavía
ayer, Kellyanne Conway, la principal asesora política del magnate, expresó el
“desacuerdo” de la Casa Blanca ante la negativa de AMLO, e insistió en que
Trump “no tiene miedo de usar todo el poder y los recursos necesarios para
detener a los cárteles mexicanos”.
Ciertas
voces conservadoras en Washington abogan para que el gobierno de Trump incluya
a los grupos criminales mexicanos como organizaciones terroristas, lo cual
ampliaría sus facultades de intervención.
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