Por Ezequiel
Flores Contreras.
Un
alcalde de la región de Tierra Caliente presuntamente vinculado con el narco
decidió confrontar directamente al gobernador Héctor Astudillo Flores para exigir
seguridad ante la guerra que mantiene el Cártel de Jalisco Nueva Generación
(CJNG) con el grupo de La Familia Michoacana por el control de esta franja
limítrofe con Michoacán.
Gregorio
Portillo Mendoza, quien fue por Morena en el municipio de Zirándaro es hermano
de Marcelino, a quien busca la DEA y de Edilberto, fundador del grupo musical
“Beto y sus canarios”, quien en 2003 salió ileso de un atentado en un
restaurante de la ciudad de Morelia, según los reportes oficiales consultados
por el corresponsal.
Edilberto
es padre de Rogelio Portillo Jaramillo, quien también aparece en la lista de
los más buscados por la DEA, según el portal oficial de la oficina del gobierno
estadunidense.
Los dos
hermanos del alcalde morenista de Zirándaro, así como su primo Francisco
Jaramillo Valdovinos, alias “Chico Jaramillo”, encabezan una célula del CJNG
que disputan la plaza a José Pineda y Johny Hurtado Olascoaga quienes dirigen
La Familia Michoacana, informó una fuente oficial del gabinete de seguridad que
encabeza el gobernador Astudillo y el delegado del gobierno federal, Pablo
Sandoval Ballesteros, quien pidió el anonimato.
El
alcalde morenista y el gobernador priista protagonizaron una confrontación
verbal para deslindarse del tema de seguridad en esta zona controlada por la
delincuencia.
El pasado 21
de noviembre, el alcalde Portillo Mendoza criticó la actitud del gobierno
estatal ante la situación de violencia que fue minimizada el secretario de
Gobierno, Florencio Salazar Adame.
Portillo
Mendoza posteó en su cuenta personal de Facebook: “Ya no voy a jugar el juego
perverso del gobierno estatal, corporaciones y algunos medios de comunicación.
Es el mismo camino trillado de siempre. Me van a conducir a la confrontación
directa con los cárteles, estos me asesinaran y después saldrá el gobierno a
decir que lamenta los hechos y a exigir una investigación exhaustiva”.
De esta
forma, Portillo Mendoza visibilizó el conflicto armado que persiste en
Zirándaro donde el CJNG y La Familia Michoacana disputan esta plaza estratégica
en la región de Tierra Caliente.
El
gobernador Astudillo negó las irrupciones de grupos armados en poblados, así
como los asesinatos masivos y desplazados, hasta que circularon videos en redes
sociales en los que se observan el modus operandi de los delincuentes.
No obstante,
terminó por desplegar a la policía estatal y federal, así como el despliegue
de tropas militares y grupos policiacos en la zona para controlar la
narcoviolencia.
El fin de
semana pasado, Portillo Mendoza encabezó una marcha para exigir paz y
reiterar su llamado a que el gobierno federal instale un cuartel militar en
este lugar, paralelo al 34 Batallón de Infantería, destacamentado en Ciudad
Altamirano.
Además, acusó
a la Fiscalía estatal de trabajar para “la delincuencia” y entregar a las
personas que denuncian a sus verdugos y se ofreció como “intermediario” con el
narco para que cese la violencia en Zirándaro.
“Haré
todo lo que esté en mis manos para que esto llegue a buen término y para no
convertirme en otro mártir más que en nada, absolutamente en nada ayudará a
resolver la situación de mi querido y amado pueblo, al que decidí regresar
después de años de exilio por una guerra similar”, sentenció.
No obstante,
hasta el momento Gregorio Portillo no ha explicado por qué uno de sus
hermanos, que actualmente radica en Zirándaro, y uno de sus sobrinos, están en
la lista de los más buscados por la DEA.
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