Por
Redacción / Sin Embargo.
Pese a la
veda impuesta por el anterior Gobierno Federal, que prohibía la implementación
de nuevos pozos de extracción en Ciudad de México dadas las afectaciones
ambientales y los graves hundimientos que ya dejaron ver sus secuelas en el
sismo del 2017, tanto el Sistema de Aguas de la Ciudad de México como la
Comisión Nacional del Agua han avalado la construcción de un pozo para
abastecer el macro desarrollo Mitikah, en la colonia Xoco.
Con base
en documentos oficiales, Libre en el Sur dio a conocer en un reportaje
publicado el 7 de diciembre del 2017 –hace justo dos años– que el edificio más
alto de la Ciudad de México, de 60 pisos, que se construye en plena zona
sísmica de transición en el antiguo pueblo de Xoco, en la actual Alcaldía
Benito Juárez, albergará dos mil 240 personas que consumirán en conjunto el
equivalente a 211 pipas de agua potable al día.
En
documentos oficiales que fueron entregados en la Ventanilla Única Delegacional,
cuya copia obra en poder de Libre en el Sur, consta que la llamada Torre
Mitikah del consorcio Fibra Uno, que tendrá 260 metros de altura y 504 mil 594
metros cuadrados de construcción, albergará a mil 520 personas en residencias
(41 pisos) y otras 720 de alojamiento en un hotel de 14 niveles.
Cada
cuarto de hotel tendrá un consumo de 300 litros de agua al día y en cada
vivienda se requerirán 200 litros. En suma, 211 mil litros de agua consumidos
diariamente, solamente en esa torre: 2.44 litros cada segundo en una zona
impactada desde hace una década por graves deficiencias en el suministro de
agua.
La
construcción de Mitikah y de las City Towers, levantadas en las colonias
General Anaya, Santa Cruz Atoyac y Xoco, detonó un movimiento vecinal desde
abril pasado de ese 2017, que escaló después del temblor del 19 de septiembre
cuando se integró al colectivo Vecinos Organizados de la Benito Juárez, que exigió
sin éxito una moratoria inmobiliaria y castigo para empresas de construcción y
funcionarios corruptos.
El enojo
tenía sustento: Los propios dueños de Mitikah reconocían en su página de
internet que el desarrollo “aprovechará la infraestructura que ya existe, con
una alta densidad”.
Bajo los
registros de manifestación de construcción RBJC-0088-11 y RBJC-0216-11, cuyos
detalles se habían mantenido en secreto, el Director Responsable de Obra 1744,
Luis Antonio Rosales Villar, entregó a la Alcaldía Benito Juárez el 14 de
octubre del 2011 la “memoria descriptiva” del proyecto arquitectónico de la
Torre 2A, que es como se denomina a la Torre Mitikah.
Aunque
Real de Mayorazgo 130, que es el domicilio oficial del predio donde se levantan
cinco edificaciones en total, entre ellas la de 60 pisos, contaba con uso de
suelo para inmuebles de cuatro niveles, un “proyecto de usos mixtos resultado
de un polígono de actuación HM 60/50”, autorizado por la Secretaría de
Desarrollo Urbano y Vivienda el 4 de septiembre del 2009
(DGAU.09/DEIU/052/2009), posibilitó la monstruosa obra en proceso.
Según la
Mecánica de Suelos realizada por el ingeniero Juan Carlos Estrada Romero, hasta
los 16 metros de profundidad del predio en que se asienta el conjunto hay
depósitos aluvio-lacustres con 30 por ciento de agua.
De
acuerdo con el Atlas de Riesgos del Gobierno de Ciudad de México, la mayor
afectación del terremoto del pasado 19 de septiembre se dio en la zona de
Transición –en la que está Mitikah— y la Zona Lacustre. “Se tienen dos
lineamientos Inferidos, los cuales forman una barrera natural, en donde las
ondas sísmicas quedan rebotando, haciendo que la propagación de las ondas se
intensifique”, se
explica.
Además de
los 55 pisos para alojamiento y viviendas (de las que 248 medirán entre 109 y
224 metros cuadrados cada una), Torre Mitikah dispondrá de tres niveles más
para comercios, con una tienda “ancla” y cines. Seis sótanos serán destinados a
los mil 567 cajones de estacionamiento. El conjunto contará con salón de usos
múltiples, gimnasio y business center.
Un
ejemplo de la inviabilidad del conjunto, que en total tendrá 10 mil 233 cajones
de estacionamiento solo en la primera etapa, es el hecho de que contará con
“accesibilidad vehicular por el lado de la calle Real de Mayorazgo, con zonas
de desembarque de pasajeros, accesos y salidas de estacionamientos y conexiones
al resto del Distrito y pueblo de Xoco”, lo que implica un evidente
estrangulamiento vial de esa colonia de angostas callejuelas.
El
proyecto pone en su memoria descriptiva que la Torre Mitikah “posee una forma
elíptica en planta”, la cual “es constante hasta el primer tercio y después
comienza a reducirse hasta la punta”.
En enero de
2017 Libre en el Sur también reveló que Fibra Uno buscaba obtener en
comodato del Gobierno de la Ciudad el uso de la calle Real de Mayorazgo para
integrar a Mitikah con el desarrollo que planea en Avenida Universidad 1200,
donde se encuentra un edificio catalogado por el INBA que albergó el Centro
Bancomer.
Eso, que
fue confirmado por Seduvi y más tarde por los hechos que derivaron en la tala
de más de 60 árboles sobre el actual camellón, obligaría a que los autos que
ingresen de Avenida Universidad pasen por debajo de la gran plancha y
representaría otra concesión del espacio público al gran negocio privado.
Este sábado,
la secretaria de Medio Ambiente capitalina, Marina Robles, reconoció la
intención de construir un pozo de extracción en el interior del inmueble de lo
que fue el Centro Bancomer, un edificio que por cierto se encuentra catalogado
por el Instituto Nacional de Bellas Artes. Aunque –aseguró— la construcción de
dicho pozo estará sujeta a una consulta por parte de los vecinos de Xoco.
“La
Comisión Nacional del Agua y el Sistema de Aguas de la Ciudad de México
aprobaron el pozo como una de las obras de mitigación”, reconoció la funcionaria en
entrevista con el diario Reforma.
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